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sábado, 5 de febrero de 2011

¡Qué macabra ironía!

El viernes último, (febrero4 del 2011) la Fiscalía de la República Socialista de Cuba acusó al ciudadano estadounidense Alan Phillip Gross por actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado. Gross será juzgado en una fecha que se definirá en breve.
De acuerdo con el artículo 91 del Código Penal de Cuba, la Fiscalía solicita para Gross una sanción de 20 años de privación de libertad.
¿Qué tan terrible es para el gobierno cubano lo que hizo Allan Gross en Cuba en diciembre del 2009?
Para los que no conocen el caso.
Allan Gross es un subcontratista de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID). Fue arrestado el 3 de diciembre del 2009 en La habana. ¿Su delito? Entregar equipos de comunicación satelital (computadoras, telefonos celulares, etc. ) a miembros de la comunidad judía cubana y a otros grupos marginados, con el objetivo de que éstos tuvieran acceso a internet.
Me llama la atención la manera en que el gobierno cubano está tratando de presentar el caso de Alan Gross ante la comunidad internacional. Cuba es una isla. Todas sus entradas están controladas por los agentes de aduanas que responden exclusivamente al gobierno cubano y al MININT (policia politica) Todo lo que entra y sale es detalladamente revisado y registrado por estos agentes. Gross entró a Cuba legalmente. Todo extranjero, e incluso hasta los cubanos con residencia en Estados Unidos que viajen a Cuba están obligados a informar a las autoridades cubanas los motivos de su visita y con quienes se runirán. Me extraña que las autoridades cubanas no conocieran de antemano el motivo de la visita de Gross y la envergadura de su agenda de trabajo como subcontratista de una agencia tan importante.
Si los equipos satelitales que regaló Gross en Cuba se los hubiera donado al gobierno cubano directa o inderectamente a través de algunas de sus dependencias, hoy el judío Gross no estuviera tras las rejas esperando ser juzgado formalmente. Juicio que cumplirá con las normas rutinarias establecidas para estos casos en Cuba, pero no nos engañemos, ya la sanción ha sido predeterminada:20 años en una cárcel castrista si Estados Unidos lo deja abandonado a su suerte. Si la administración de Obama o cualquier otra en un futuro intentara hacer algo por él, tendrá que ceder a las exigencias y chantajes de la mafia castrista mientras esta sea la dueña absoluta del poder gubernamental en Cuba.

Macabra ironía.

En enero del 2010 en el hospital psiquiatrico de La Habana, conocido como Mazorra, alrededor de 30 enfermos murieron de frío, inacción, desnutricción y abandono. La muerte de estos enfermos reveló al mundo hasta dónde llega la corrupción, la degradación humana y la pérdida de valores de la sociedad cubana actual en la que médicos, enfermeros y personal de servicio roban los alimentos, medicinas y recursos destinados a los enfermos. Gracias a internet salió a la luz pública, dentro y fuera de Cuba, la muerte de esos infelices abandonados a su mala suerte en una institución supuestamente destinada al cuidado de su salud fisica y mental.
Recientemente algunos de los "directamente" implicados en este horrendo caso, fueron juzgados. A los que el jurado encontró culpables, les aplicaron sanciones que oscilan entre cinco y catorce años de privación de libertad. Los chivos expiatorios que cargaron con toda la culpa del horrendo crimen eran trabajadores de servicio, médicos, enfermeras y el director del hospital.
El entonces ministro de salud publica de Cuba, miembro del buró politico del PCC, José Ramón Balaguer fue destituido de su cargo, no sancionado, unos meses después que la horrenda noticia recorriera el mundo.
Los verdadaderos culpables de que en Cuba pasen estas cosas, andan sueltos libremente, imponiendo sus caprichos con el consentimiento tácito de todos aquellos que los secundan por conveniencia personal o por falta de dignidad.


Los muertos de Mazorra no descansarán en paz hasta que sus asesinos paguen por todo el daño que les hicieron en vida.
Para Cuba algun día llegará la hora del despertar de cubanos dignos capaces de salir a las calles a luchar por el restablecimiento del orden, la verdadera democracia, la libertad, el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de todos los hijos de Cuba. Algún día los asesinos y sus cómplices tendrán que pagar por sus crímenes.
Esperanza E Serrano.