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viernes, 29 de septiembre de 2023

En memoria de Rolando López Dirube








 Rolando López Dirube (14 de agosto de 1928 - 23 de enero de 1997), hijo de Rolando López y Ofelia Dirube, fue un artista cubano fallecido en Puerto Rico , donde había vivido muchos años, a la edad de 69 años.

Nació en La Habana , quedó sordo a los ocho años, [1] y completó sus estudios secundarios en el Colegio La Salle. Luego, López Dirube comenzó a estudiar ingeniería, pero lo abandonó después de comenzar a pintar y dibujar por su cuenta. A los veinte años ya exponía sus obras de arte en el Liceo de La Habana. López Dirube también se dedicó a la escultura en madera y piedra. Estudió brevemente arte en los Estados Unidos en 1949 y regresó allí como exiliado político en 1960 antes de establecerse finalmente en Cataño , Puerto Rico.

López Dirube fue un importante contribuyente al desarrollo de las bellas artes en Puerto Rico. [2] Además de pintar, talló esculturas en madera [3] y piedra. Su obra gráfica incluye excelentes grabados xilográficos en madera, litografías , serigrafías , aguafuertes y dibujos en diversas técnicas.

Fue uno de los artistas cubanos más significativos del siglo, como quedó demostrado en Caracas cuando el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas realizó una exposición de su obra.

Un libro titulado El maestro Rolando López Dirube: 40 años de labor creativa fue publicado para acompañar una exposición en 1997 en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico.

jueves, 28 de septiembre de 2023

El “Profe”

 

¡La playa... Bellísima! el agua azul, transparente; tibia, limpia, seductora. Las olas serenas besan la blanca arena y las gaviotas vuelan en busca de un pedazo de pan. Bulliciosas revolotean alrededor de los indiferentes bañistas que a penas les prestan atención. Niños y jóvenes ríen, retozan, corren por la arena, se zambullen, nadan, gritan, gesticulan, se alejan en busca de los arrecifes. Los novios se besan, se abrazan, se aman, cómplices y felices a la vista de todos.

El está allí, aunque nadie le hable. Siente su traje de baño desteñido, raído en algunas partes, fuera de moda, pegado a su piel. Su viejo y gastado short que aun le sirve para cubrir su pelvis y sus genitales gastados por el tiempo y el desuso. Sufre la inestabilidad de la cuerda floja en que se ha convertido su vida miserable. Nunca supo ser un buen acróbata. Se siente atrapado por los hilos que le ha tendido su propio destino y se tambalea borracho de alcohol y de amarguras. 
Veinticinco años atrás se hizo maestro por vocación, convencido de que había nacido para educar al hombre nuevo. En sus clases de literatura insistía en la importancia de la solidaridad humana, la honestidad, el valor, el amor, la sencillez, el respeto, el orden, la disciplina, el sacrificio, la entrega desinteresada a una causa justa; la belleza espiritual inherente al hombre honrado y la fortaleza del ser humano para forjar su propio destino, bla bla, bla... 
En sus clases de hace algunos años, resaltaba el valor de la honestidad y de la sencillez. Combatía la altanería, la arrogancia la hipocresía, la envidia, la deshonestidad, la falta de carácter, la pobreza de espíritu, la doble moral. Trató de enseñarle a sus alumnos que todos los seres humanos son iguales, sin importar la raza, el color, la nacionalidad, ni el sexo. 
Nunca se atrevió hablar de religión ni de afiliaciones políticas ajenas a la revolución cubana para no complicarse. Abordaba los temas politicos en sus clases cumpliendo las orientaciones metodológicas centrando las discusiones en las diferencias entre socialismo y capitalismo; la URSS y USA, Cuba y el bloqueo imperialista, siempre a favor del socialismo. Otros temas políticos- por desgracia más que por suerte- no formaban parte del programa de estudio. 
  Allá por los años 80 creía ciegamente en el internacionalismo proletario y en otras cosas que protagonizaban las grandes campañas ideológicas de aquellos tiempos. Creía que trabajaba y sacrificaba su juventud formando al hombre nuevo para erradicar de Cuba los rezagos del pasado: las desigualdades sociales, el hambre, la miseria, la prostitución, los malos vicios, la corrupción, el desempleo. 
Hablaba con entusiasmo de las luchas del proletariado por barrer las viejas instituciones burguesas tomando como ejemplo el realismo socialista, el cual enfatizaba los valores éticos y estéticos inherentes al socialismo, reflejados en las obras de la literatura soviética que conformaban los programas de literatura de la enseñanza media en Cuba en aquellos años. Pobre desgraciado feliz en su ignorancia
Cuando pocos hablaban de la conservación del medio ambiente, discutía con sus contertulios acerca de la necesidad de proteger los recursos naturales haciendo un uso racional de los mismos. Se manifestaba a favor de proteger y conservar el patrimonio cultural de cada región, de cada país. 
En las tertulias discutía con entusiasmo ciego con sus amigos tratando de convencerlos  de la necesidad imperiosa de  trabajar en aras de lograr un mundo mejor, nuevo, distinto, diferente, justo, sin clases sociales antagónicas. El mundo que sería creado por el hombre nuevo al que, con orgullo creían que estaban formando en la nueva escuela cubana: la escuela en el campo.
Han pasado los años y la realidad es otra. Ahora sufre porque se ha quedado solo, fuera de grupo y no puede descifrar en qué maleza se quedaron enredados sus sueños de educador. La conducta de sus alumnos lo defraudan. Lo aplasta mirar de frente este presente que es el futuro de aquellos años setenta, por el que sacrificó las mejores oportunidades de su vida personal al lado de su familia.
Siente en carne propia la inutilidad de su empeño. Piensa en las tantas horas trabajadas en la escuela en el campo, fuera de su jornada laboral, lejos de su esposa y de sus hijos, para cumplir con las tareas importantes asignadas por sus jefes como continuidad del proceso docente educativo. Horas de trabajo voluntario que muchas veces le hicieron sentirse orgulloso de sí mismo cuando lo seleccionaban vanguardia nacional en la emulación socialista de la escuela y del Municipio Especial Isla de la Juventud.
  A veces la nostalgia por aquellos tiempos juveniles lo lleva a pensar en las tantas noches de guardia, en las tantas tardes perdidas en los campos de toronja tratando de inculcarle a los muchachos el amor por el trabajo agrícola. Estos recuerdos inevitables, le hieren. No puede evitar las lágrimas rodando por su mejillas. Sufre por él y por los otros tantos profesores que dedicaron más de un cuarto de siglo de sus vidas tratando de formar al hombre nuevo, ideal que se les escapó de las manos sin saber cómo ni cuando.
Sufre por ellos y por las noches y por las tardes que pasó fuera de su hogar, lejos de sus hijos, y de su esposa. Siente la culpa por los besos que no supo dar en el momento oportuno. La cruda realidad lo golpea sin piedad. Aun no puede asimilar el comportamiento de la gente en las colas, en las paradas de los autobuses, en las cafeterías, en los escasos mercados del pueblo, en las calles, en los vecindarios. Le duele el lenguaje chabacano de su pueblo que ha cambiado hasta la forma de saludarse. Ya no responden que están bien, mal o regular de salud, ahora la respuesta al 
- ¿Comó estás? es el invariable:
 -Aquí, asere,ahí ahí... En la lucha a ver qué se me pega... La jama está acurralá  y los chamas piden más
Al viejo Profe le molesta la falta de sensibilidad humana, la desconsideración de los jóvenes con los viejos y los desvalidos. Le avergüenza el desenfado y la falta de pudor de esas muchachas, casi niñas, traficando con sus cuerpos, vendiéndose a los turistas extranjeros en plena calle y a plena luz del día sin que nadie proteste.
Siente rabia cada vez que le dicen que los padres de una de sus mejores alumnas tienen tratos con traficantes humanos para casar a su hija con un viejo extranjero que la ayude a salir del país o para que la visite dos o tres veces al año. Esos padres mal nacidos negocian el cuerpo de sus hijas con los turistas a cambio de dólares para comprar en las tiendas de recaudación de divisas en las que hay casi de todo pero no aceptan  el peso cubano, moneda con la que paga el gobierno a sus trabajadores. 
Quién le iba  a decir al Profe, allá por los años sesenta, que los turistas extranjeros de los países capitalistas serían recibidos con loco entusiamo y muchas esperanzas, por parte de las familias cubanas, revolucionarias orgullosas  de sus cartelitos  de "Esta es tu casa Fidel"... En aquella época era condenable, recriminable pensar en el turismo extranjero como negocio, esa era una de las peores lacras del capitalismo... Los tiempos han cambiado. Las cosas ahora son diferentes aunque el páis sigue gobernado por el mismo grupo de rebeldes moncadistas que una vez se adueñaron de todo.  Están viejos los jefes pero siguen con su uniforme verde olivo y sus grados fieles a sus principios: "Con la nosotros (la revolución): Todo! Contra nosotros, Nada.
Los tiempos cambian, Venancio, ahora los turistas extranjeros, capitalistas o socialistoides, no pagan hoteles,  se quedan en las casas con las muchachas con el consentimiento de sus padres. Al Profe le dan ataques de histeria cada vez que piensa  que muchos hogares cubanos se han convertido en burdeles de pacotillas, por eso y por mucho más busca alivio en el ron, su aliado, su medicina que lo eleva y lo anajena  de esa realidad que le golpea y lo deja desnudo en plena calle, aunque lleve puesto sus harapos de siempre y del "todos tenemos"
El Profe está fuera de los cambios, se ha quedado detenido en el tiempo. Siente rabia por la degradación humana de aquellos que un día trató como amigos. No puede entender los gustos de esta nueva sociedad por las cosas de afuera. No puede entender ese afán de la juventud por salir del país en busca de ciudades opulentas, brillantes, repletas de bienes de consumo, ciudades desconocidas y lejanas. No sabe de dónde surgió de repente ese afán de todos por tener ropas extranjeras, vistosas elegantes.. Ese amor desmesurado por la sociedad de consumo no lo puede asimilar. No entiende ese desenfrenado deseo de la gente de tener y tener de todo: carros del año, ropas, zapatos, aparatos electrónicos, CD Player, VCR, y hasta antenas para coger canales y emisoras de radio extranjeras. 
No. El Profe, no entiende nada. Su capacidad no le da para entender qué es lo que está pasando a su alrededor. Para esto no fue que estudió cinco años en la universidad pasando hambre y haciendo sus propios zapatos para no ir descalzo al aula. Piensa que no estudió, quemándose las pestañas y pasando hambre en las becas, para ver cómo decenas de miles de muchachos jóvenes se están tirando al mar en balsas inseguras arriesgando sus vidas para llegar a la Florida en busca de una libertad que sienten no tener aquí. En ningún libro de literatura ha leido que padres desesperados pongan a sus hijos pequeños en riesgos lanzándose al mar con ellos en embarcaciones precarias repletas de seres humanos hambrientos, desquiciados, enloquecidos para llegar al otro lado sin medir las consecuencias del intento, ignorando lo que sucedió con el Remolcador 13 de marzo.
No puede olvidarse de Xiomara, su alumna soñadora que demostró ser muy buena para la actuación. Ella amaba tanto al Quijote que quería ser su Dulcinea. Ahora está enferma de SIDA, recluida en los Cocos, alejada de todos, hasta de los molinos de viento. Piensa en Alejandro, tan atlético, tan brillante, tan alegre y varonil cuando estaba en la escuela y ahora tan afeminado y delicado paseándose con ese viejo italiano por estas arenas tan blancas, sin importarle que lo vean cogido de la mano con ese asqueroso turista.
Las olas bañan su cuerpo. Está sediento. Se ha bebido las últimas dos botellas de ron que consiguió con su socio Manolo a cambio del arroz y los frijoles de la cuota de este mes. Borracho o no, no puede evitar que su mente se entretenga siempre en busca de un reencuento de su vida haciendole sentir que en algún lugar se ha quedado extraviada su brújula. Maestro por vocación y por decisión propia. Padre de familia, esposo y amante en otra época. Ahora se ha quedado sin mujer y sin hijos desde que ellos tomaron el camino de la salida ilegal del país. 
Sigue impartiendo clases de literatura, no en el campo sino  en una escuela de Nueva Gerona, desparecieron las escuelas nuevas en el campo, están en ruinas los edificios, la gente se han llevado hasta las tazas de los baños. Sus nuevos alumnos ahora son sus consejeros. Le dicen que no pierda su tiempo leyendo esos libros estúpidos y que mucho menos aspire a que ellos se los lean. La vida de la calle es muy distinta a lo que aparece escrito en blanco y negro en esos libros. Por ellos aprendió que lo más práctico es copiar en la pizarra las preguntas y respuestas de los exámenes y así cada cual puede dedicarse a lo suyo con más tiempo. La vida cada día es más dura y hay que salir a la calle a luchar, como dicen todos, porque las cosas no caen del cielo. No puede negar que le gusta la filosofía de sus nuevos muchachos. Gracias a ellos ahora tiene más tiempo para buscar el azúcar y lo que necesita para fabricar su propio ron casero, y sobre todo para disfrutarlo a sus anchas, desde su apartamento, mientras mira la vida pasar bajo su balcón despintado de sueños.
  Ah, pero la embriaguez no le da felicidad, no le da respiro... Su embriaguez termina elevándose como  juez de sí mismo, autoacusándose  de  culpable por el fracaso del hombre nuevo. Se le cocina el hígado al creerse responsable por esa   crisis de valores de la sociedad. Lo consume la impotencia por no saber cómo cambiar su mediocre destino. Su mujer se fue cansada de tanta invalidez, de tantas mentiras y de tantas peroratas con olor a alcohol barato. Sus hijos llegaron a decirle que se sentían avergonzados de él por ser uno más de esos borrachos apestosos que no saben adaptarse a los nuevos tiempos y solo creen que en el alcohol y el cigarro está la solución.
A pesar de todo  “el Profe”, no entiende nada de lo que sus ojos ven a diario. No entiende el derrumbe del socialismo cubano con su hombre nuevo. Siente que ya no merece ni un minuto de silencio porque solo sabe balbucear palabras sin sentido ni lógica. Debería estar alegre porque su socio Manolo, el director de la escuela, lo mantiene en su plaza de profesor de Literatura, pero se avergüenza cuando se queda a solas y piensa que no es por amistad, ni lealtad a otros tiempos, sino porque ninguno de sus alumnos ha suspendido ni una sola prueba. Todos tienen notas sobresalientes. Todos escriben sin faltas de ortografía en los exámenes y lo más importante, todos responden las preguntas perfectamente, tal como lo exigen los objetivos de los programa de estudio.
El profe está cansado. A estas horas ya no puede disfrutar el lindo paisaje de la playa. Está completamente ebrio, como todo un fracasado tirado a la orilla del mar. Ni las gaviotas se le acercan porque presienten que no tiene un mendrugo de pan para llevarse a la boca. Los que lo conocen saben que será el último en abandonar la playa o el primero en despertar en ella cuando el alba se asome en el horizonte.
Alejandro pasa nuevamente y no quiere mirarle. Le da pena confesar que el fue su profe de literatura. Su amigo italiano siente pena por aquel viejo tirado en la arena bañado por las olas y quemado por el indolente sol del mediodía. El muchacho le aclara que es inútil intentralo. En el hotel Colony no lo dejaran entrar aunque lo conocen de cuando era el vanguardia, pero ahora allí no aceptan cubanos, ni perros, solo turistas extranjeros. Pero es bueno aclarar que, con suerte y un poco de discreción, se aceptan algunos jineteros  agradecidos y simpáticos que regalan sonrisas y dólares a su paso.
Siguen corriendo las horas y  el sol se pone a lo lejos. La brisa abrazada con las olas refresca su cuerpo adolorido. Se hace tarde. Trata de abrir los ojos. Intenta incorporarse, pero le faltan fuerzas. Otra vez siente el vértigo al mirar la piedra rodando hacía el vacío. 
Vuelven las antiguas voces  acuñadas en su cuerpo, en sus células, en su cerebro. Su propia voz otra vez le grita : “Si tú no te quieres a ti mismo, nadie te querrá ni nadie querrá  hacer nada por ti. Solo tú eres dueño de tu suerte. Tu sabrás si te quedas tirado, borracho en esta orilla de la playa, bajo el cómplice silencio de todos, o te levantas de ti mismo, desde la nada donde te encuentras combatiendo tus miedos, para que puedas recuperar lo que has perdido.” 
Maldita voz que solo condena  y no ayuda a levantarse!

Esperanza E Serrano
Nueva Gerona, Isla de la Juventud, 1996

miércoles, 27 de septiembre de 2023

Las diferencias entre vino tinto, blanco y rosado

 


Las Diferencias entre Vino Tinto, Blanco y Rosado

A simple vista los tres vinos son diferentes por el color, pero esa no es su única diferencia. 

Los tres tienen características fundamentales en común: la calidad de la uva, la variedad de uva utilizada, el clima y el suelo.

Tanto es así que estos factores tienen una incidencia directa sobre el color, el sabor y el aroma del vino. Estos factores ligados a la elaboración son los determinantes del vino final.

Los vinos de mejor calidad suelen provenir de suelos pobres en materia orgánica y poca humedad, que suelen ser suelos cercanos a mares, ríos y océanos. La gran variedad de climas es directamente proporcional a la gran variedad de grandes vinos.

Vino tinto

Primero, el vino tinto tiene este color oscuro tan característico porque en la vinificación se fermenta el mosto en presencia de los hollejos (las pieles de la uva).

La maceración

Este es un vino de maceración, y por lo general se practican dos tipos: primero la maceración corta, que da lugar a los tintos afrutados con colores intensos, amoratados y algo ásperos en boca. Suelen fermentar en torno a los 25ºC y son mejores para un consumo a corto- medio plazo, de uno a dos años.

Y después, los vinos de maceración larga que, como su nombre indica, son aptos para guardar. En el tiempo de crianza el vino desarrolla personalidad y suelen ser los vinos de gran calidad.

La Vinificación

Las operaciones fundamentales de vinificación de los tintos son: molienda (despalillado del racimo), encubado, remontado, la fermentación alcohólica, fermentación maloláctica (las levaduras se alimentan del azúcar del mosto y lo transforman en alcohol), el descube (separación de los hollejos), prensado (es el prensado de los hollejos que da más color), crianza (proceso controlado del envejecimiento para que el vino coja personalidad), trasiego (trasvase del vino de unas barricas a otras unas tres o cuatro veces al año) y, finalmente, el embotellado (cuando la crianza ha alcanzado su perfección).

Temperatura de servicio

El vino tinto debe de ser consumido normalmente a una temperatura alta, entre los once y dieciocho grados de temperatura y es el mayor cómplice de una buena carne por su estructura, sabor y calidad.

Vino blanco

Al contrario de que los tintos, los vinos blancos son prácticamente incoloros o con tonos amarillentos un poco tímidos.

Además, otra diferencia radica en la maceración.

Los vinos blancos también se elaboran a partir de uvas (ya sean blancas o tintas) pero nunca se mezclará el mosto con los hollejos. Así se impide que se tinte.

La crianza

La mayor parte de los vinos blancos son jóvenes, es decir, que no suelen tener una crianza larga porque el mejor período para consumirlo suele ser en el año en el que ha sido la vendimia.

De todas formas, existen cuatro tipos de vinos blancos según su elaboración: el primero son los vinos jóvenes, que son muy aromáticos; segundo, los criados en barricas que pierden la esencia joven y adquieren un sabor maderizo; tercero, los fermentados en barrica; y, por último, los vinos generosos de crianza.

Los vinos blancos obtienen mejores aromas cuando la fermentación ha sido a baja temperatura, además es conveniente un previo control de la maduración de la uva para evitar una fermentación espontánea.

Cuando tomar vino Blanco y su temperatura

¿Cuándo es el mejor momento de un vino blanco? De acompañante en un picoteo o con el postre. 

Es una bebida muy refrescante, aunque tradicionalmente se ha encasillado como un buen compañero de pescados y mariscos. A día de hoy, el vino blanco sirve como acompañante de pastas, arroces y muchos más platos.

También es importante que el vino esté frío, entre seis y ocho grados.

Vino rosado

El vino rosado se define básicamente por su color: desde naranja pálido hasta rosa intenso. Siempre dependerá de la uva o la región en la que se elabore, la temperatura y duración de maceración.

Mentiras sobre el Vino Rosado

El pensamiento colectivo suele ser que el vino rosado es una mezcla entre el vino tinto y vino blanco, pero esto no es cierto y, al igual que estos dos, tiene sus métodos de elaboración.

Las prácticas más habituales para obtener vino rosado son mediante el contacto con los hollejos o por sangrado.

Métodos de elaboración

El primer método se podría decir que es un vino tinto elaborado como un vino blanco y, el segundo, se obtiene a partir de la fermentación del vino tinto. 

El sangrado consiste en retirar una parte de vino tinto en la etapa temprana de maceración para darle más volumen e intensidad, así esta parte extraída se utiliza para conseguir vino rosado.

Una peculiaridad que hace al vino rosado más especial es que no todos los años se consigue un buen vino de calidad.

La característica principal es su apariencia atractiva, por ser una bebida refrescante con unos toques afrutados en boca y, además, por su toque carbónico que da esa chispa agradable.

Cómo tomar el vino Rosado

El vino rosado es diferente por su suavidad, pero debe saber combinarse porque las comidas con sabores muy fuertes matarán su esencia. 

Por ejemplo, es ideal para aperitivos de anchoas, mariscos, vegetales, recetas con huevo o arroces.

Martín Holownia Cocinero Profesional

domingo, 24 de septiembre de 2023

Nikola Tesla



______"La ciencia no es más que perversión en sí misma a menos que tenga como objetivo último mejorar la humanidad" (Nikola Tesla)____

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Nikola Tesla nació en Smiljan, la actual Croacia, el 10 de julio de 1856.

Cuando contaba tres años vivió un episodio que marcaría la dirección de su vida: mientras acariciaba el lomo de su gato, el roce de su mano produjo una lluvia de chispas y quiso averiguar cuál era el motivo. Se lo preguntó a su padre y este, un sacerdote ortodoxo, le explicó que se trataba del mismo fenómeno que ocurría en los árboles durante una tormenta: la electricidad. Desde aquel momento y hasta el día de su muerte, Nikola Tesla dedicaría su vida a resolver aquel misterio.

Con sólo 17 años, el joven Nikola enfermó gravemente de cólera y estuvo a punto de no recuperarse. Su padre le prometió que una vez restablecido le enviaría a la mejor escuela de ingeniería que hubiera, el deseo más fervoroso del joven. Tras recuperarse y entrar en el ejército, en 1875, Tesla comenzó sus estudios en la Universidad Politécnica de Graz, en Austria.

LA ETERNA LUCHA DE TESLA Y EDISON

En su época de estudiante comenzó a gestar el propósito que le acompañaría para siempre: idear el modo en que la energía gratuita pudiese llegar a todo el mundo. En 1881 viajó a Viena, donde trabajó en la Compañía Nacional Telefónica. Finalmente, Tesla se trasladó a París, donde encontró trabajo en la Compañía Edison. Desde la capital francesa viajó hasta Nueva York en 1884 –el mismo año en que llegó también desde París la Estatua de la Libertad–. Una vez en la ciudad, Teslaacudió directamente a las oficinas del hombre que influiría definitivamente en su vida: Thomas Alva Edison. A él iba dirigida una carta de recomendación de Charles Batchelor, su último jefe en Europa, que rezaba: "Conozco a dos grandes hombres, y usted es uno de ellos. El otro es el joven portador de esta carta".

Tras leer la misiva, Edison le contrató ese mismo día. Pero su relación distó mucho de ser plácida. Entre ambos existieron diferencias que fueron acrecentándose con el paso del tiempo. Estas diferencias se plasmaron en la forma de plantear y ver los resultados de su trabajo. Mientras Edison fue el primer introductor y un firme defensor de la corriente continua, Tesla estaba convencido de que la corriente alterna era una solución mejor –corriente que seguimos usando en nuestros hogares más de ciento cincuenta años después–. Esta disputa se conoce como "la guerra de las corrientes".

De hecho, la idea de Tesla era mejor, pero necesitaba a Edison para ponerla en práctica. Edison defendió su propia teoría a toda costa y de ninguna manera iba a permitir que un joven extranjero que acababa de llegar a la ciudad le arrebatase la fama e hiciese peligrar su imperio. Tesla se topó entonces con una salvaje campaña de difamación.

Edison no quería poner en riesgo su fortuna por culpa de un "recién llegado". Por ello, el veterano inventor llegó a recorrer Estados Unidos con la intención de demostrar la peligrosidad de la corriente alterna, para lo cual no dudó en electrocutar animales (desde perros y gatos hasta un elefante) para desacreditar la propuesta de Tesla. También le negó el pago de los 50.000 dólares comprometidos en un primer momento con un comentario burlesco y esperpéntico: "Cuando llegues a ser un norteamericano cabal, estarás en condiciones de apreciar una buena broma yanqui".

COLABORACIÓN CON WESTINGHOUSE

En 1886, Tesla fundó su propia compañía, la Tesla Electric Light & Manufacturing. Los primeros inversores no estuvieron de acuerdo con sus planes para el desarrollo de un motor de corriente alterna y finalmente lo acabaron relevando de su puesto en la compañía. Pero Tesla no se dio por vencido y trabajó como obrero en Nueva York de 1886 a 1887 para poder sobrevivir y ganar dinero para su próximo proyecto. En 1887, construyó un motor de inducción sin escobillas, alimentado con corriente alterna,​ que presentó en el American Institute of Electrical Engineers (Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos) en 1888. Ese mismo año desarrolló el principio de su bobina, y comenzó a trabajar con George Westinghouse en la Westinghouse Electric & Manufacturing Company's en los laboratorios de Pittsburgh. Westinghouse escuchó con atención sus ideas sobre sistemas polifásicos, que podrían permitir la trasmisión de corriente alterna a larga distancia, y apostó por él.

PROBLEMAS DE PATENTES Y MUERTE

Tesla también tuvo problemas con Marconi, a quien se atribuye el invento de la radio. Marconi ganó el premio Nobel en 1909 por este invento, aunque Tesla había patentado la idea en 1896. Pero la oficina de patentes dio marcha atrás y acabó otorgando a Marconi la patente del invento. Se habló mucho en la época sobre dicho cambio, que algunos atribuyeron a presiones económicas por parte de Marconi. Finalmente, en 1943 la Corte Suprema de Estados Unidos reconoció a Nikola Tesla poco antes de su muerte como el inventor de la radio y le devolvió la patente, que había estado en poder de Marconi hasta ese momento.

Nikola Tesla murió solo el 7 de enero de 1943, en una habitación de hotel en Nueva York, a la edad de 86 años, de un infarto de miocardio. A su funeral, que se celebró en la catedral de San Juan el Divino, asistieron más de 2.000 personas que lloraron la pérdida de un auténtico genio. El gobierno de Estados Unidos, una vez que Nikola Tesla fue enterrado, intervino su despacho y requisó todos los documentos que contenían sus estudios e investigaciones, sin embargo, algunos no pudieron ser comprendidos ni descifrados puesto que Tesla guardaba la mayoría de sus ideas en su mente. Años más tarde, la familia de Nikola Tesla, a través de la embajada de Yugoslavia, logró recuperar parte del material incautado.

Tesla es considerado por muchos como el mejor inventor del siglo XX. Su figura, un tanto maltratada por la historia, fue reivindicada posteriormente por movimientos contraculturales que descubrieron el legado de un hombre que se opuso a las normas establecidas y que vivió en un mundo que aún no estaba preparado para sus inventos. Desde el "rayo de la muerte", arma capaz de disparar haces de partículas, al "teslascopio", un invento que permitiría la comunicación con seres de otras galaxias, ya que Tesla estaba convencido de la existencia de seres inteligentes en otras dimensiones...

Hoy en día, la vida y la obra de Nikola Tesla se dan a conocer en el museo que lleva su nombre en Belgrado. Un lugar curioso e interesantísimo donde entender mejor la importancia de uno de los inventores más importantes de la historia.

Fuente: historia.nationalgeographic

Fotografía tomada de la red 

CANAL OFICIAL DE LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA EN TELEGRAM

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martes, 19 de septiembre de 2023

Parque Central de La Habana


El Parque Central es uno de los sitios más conocidos y céntricos de la ciudad de La Habana. Su construcción fue terminada en el año 1877 luego de que fueron derribadas las murallas que rodeaban la ciudad. Se encuentra ubicado entre las calles Prado, Neptuno, Zulueta y San José, y el bulevar de San Rafael termina frente a este.
Impresionante foto con excelente resolución, en la que se ve con todos los detalles el Parque Central de la Habana, como lucia en 1928.
El Capitolio de la Habana en construcción en 1928. En ese entonces ya se encontraba emplazada a su centro, la estatua a José Martí (1905) y se distingues los 8 canteros principales, creados como tumbas simbólicas en honor a los 8 estudiantes de Medicina.
Al fondo se ve el Capitolio de la Habana, que en ese momento se encontraba en construcción, fue terminado al año siguiente en 1929.  Se puede comprobar que en aquel entonces la sección de la calle Prado frente al Capitolio, poseía un paseo central arbolado.
También se puede ver claramente el Gran Teatro de la Habana inaugurado en 1914, donde estuvo originalmente el Teatro Tacón.
La fotografía fue tomada desde el Hotel Plaza, durante la visita a Cuba del presidente de los Estados Unidos Calvin Coolidge.
Francisco Valiente
Nostalgia Cuba




lunes, 18 de septiembre de 2023

La vida


La vida es el mayor tesoro que poseemos los mortales.Está llena de sorpresas, de cosas buenas y malas, de dolores y penas, pero también de alegrías y sueños.
La vida es corta. Nuestro paso por la tierra, en la escala de lo infinito, ni siquiera marca un punto, por eso es de sabios vivir la vida a plenitud, sin apurarse, disfrutando cada momento, sea de placer o de dolor, aprendiendo a ser mejores cada día, a reciclar nuestras energías positivas, y a no dejarnos vencer por la cobardía que genera una mísera existencia dominada por la negatividad de la vida misma. Vivir es mirar la vida de frente, y no dejarnos vencer por la incertidumbre del presente o del mañana. Vivir a plenitud es el reto mayor para crecer desde adentro, desde la esencia de nuestro yo.
A todos nos gusta el placer de amar, de tener buena salud.. El placer de comer los alimentos y las golosinas preferidas. A muchos nos embriaga el placer de soñar con un mundo lleno de alegrías, de paz, de prosperidad, de solidaridad humana. 
Todos anhelamos vivir sin preocupaciones económicas y nos place grandemente no tener deudas, vivir sin estrecheces, disfrutando a plenitud el confort de la sociedad moderna. Nos deleita el placer del triunfo cuando logramos alguna meta propuesta, sobre todo si para alcanzarla hemos luchado con perseverancia, con ahinco, con fe.
La felicidad nos invade cuando nos sentimos amados, respetados y correspondidos por las personas que queremos y que representan el centro de nuestras vidas en el seno familiar, en la comunidad, en nuestro centro de trabajo o de estudio, en nuestro medio, en nuestra cotidianidad, en nuestra patria.
La vida sin problemas, no es vida, no existe. La vida es un reto constante. Crecemos en el dolor y aprendemos de los tropiezos y errores que cometemos a diario, si actuamos despojados del ego que tanto nos domina, y que a veces nos lleva a creer que somos perfectos, que otros son los culpables de nuestros problemas, de nuestros fracasos, de nuestras torpezas, de nuestras inhibiciones, de nuestros miedos, de nuestras derrotas.
El dolor nos hace ver la vida desde otro ángulo y nos aniquila o nos engrandece en dependencia de cómo lo afrontemos. Sobreponerse al dolor y seguir adelante, es la via para seguir viviendo.
Cuando perdemos a un ser querido, no nos queda otra alternativa que tomarlo con resignación, porque es ley universal que nacemos y morimos, que llegamos un día señalado y nos vamos otro cualquiera, sin sospechar siquiera cuándo, cómo, en qué circusntancias. 
Llegamos a este mundo desnudos, con nuestros instintos en el estado puro, innato. El reto es crecer y desarrollar saludablemente esos instintos y afrontar la vida con valentía, con la seguridad de que podemos y queremos defenderla contra vientos y mareas, porque la vida vale la pena vivirla, sobre todo porque es nuestra única oportunidad de conocer este mundo, que no es perfecto, pero es nuestro mundo, por eso, amigo/a, disfruta hasta la saciedad cada momento, cada experiencia, con la convicción de que ese momento y esa experiencia de vivirlo, son únicos, irrepetibles, sean buenos o malos, nunca más volverás a vivirlos y mucho menos de esa manera, tal y como se te presentaron, quizás sin tú esperarlo. ¡Sonriéle a la vida siendo util a ti mismo y a los demás, y ella en cambio, te sonreirá mucho más!
Esperanza E Serrano

sábado, 16 de septiembre de 2023

Los cubanos opinan: Zanjoneros

 ZANJONEROS

Nicolás Águila 


El sambenito de zanjonero es un insulto lanzado por Fidel Castro que los cubanos anticastristas no debemos hacer propio. Más que para la galería, la descalificación castrista iba dirigida contra aquellos dentro del régimen —particularmente en el seno de las Fuerzas Armadas— que se decantaban por los nuevos aires de la perestroika hacia fines de los ochenta. Mas el descalificativo no debe rechazarse solo por ser de orientación castrista, sino por constituir una injusticia histórica clamorosa. El difunto tirano no le llegaba ni a la suela a Máximo Gómez, quien encabezaba la lista de firmantes 'zanjoneros'; o a aquellos hombres del 68 que sacrificaron vida, familia y hacienda luchando denodadamente durante diez años por la independencia de Cuba.  

No debe faltarse a la memoria de aquellos jefes mambises que capitularon al aceptar como solución provisoria la Paz del Zanjón. Ni a sus subordinados que los secundaron desde Oriente hasta Las Villas, exceptuando algún que otro oficial. Esos hombres se echaron al monte heroicamente con el machete en la mano y muchos de ellos regresarían a la manigua en 1895 con renovados bríos patrióticos. Mas para 1878 se hallaban totalmente exhaustas las tropas mambisas, constituidas por hombres que en su mayoría andaban hambrientos, a pie, descalzos y en harapos.

 Por otro lado, entre los independentistas reinaba el caudillismo, el regionalismo, el fulanismo y la división. La tregua era más que inevitable. La capitulación se volvió un clamor entre las tropas mambisas. Arsenio Martínez Campos, recién nombrado Gobernador y Capitán General de Cuba, había llegado a la Isla en plan pacificador y supo vender muy bien una tregua que les permitía a los insurrectos regresar tranquilamente a sus casas, asegurando un alto grado de libertad de expresión y de prensa que ya quisiera la Cuba de hoy (lo cual por cierto daría lugar a una fuerte y descollante sociedad civil cubana post-Zanjón). Debe añadirse que se pactó con garantías y sin deshonor, en contra de lo que suele sostener la historiografía maniquea, más propagandística que analítica, o incluso tal como pensaba el propio José Martí. 

Otra cosa es que se quiera destacar la actitud intransigente en Mangos de Baraguá del general Antonio Maceo, quien en definitiva tuvo que salir de Cuba escoltado por tropas españolas porque el corojo combativo no llegó a romperse como se esperaba.

Vicente García también se negó a firmar el Pacto del Zanjón. No era lo que se dice un zanjonero; era otra cosa: era pesetero. Le exigió a Martínez Campos una fuerte suma de dinero para él y sus hombres como condición para deponer las armas. A lo cual el capitán general español accedió finalmente aunque de mala gana. ¿Creen que por eso estoy menoscabando la valía del León de Santa Rita? De ningún modo. Vicente García, como otros hacendados del 68, perdió sus propiedades al levantarse en armas contra España. Creo que era justo que recibiera una compensación condigna. "El dinero no apesta", le dijo el emperador Vespasiano a su hijo Tito. Y vivir por la pasta es vivir —diría un cínico que ignora el valor de todo pero conoce bien el precio de cada cosa.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Noche de sortilegios.

 



 Noche de sortilegios


Es noche de sortilegios,

La luna riela que riela,

Pasa y al pasar se lleva

Toda la luz de mi puerto.

En una nube de ensueños,

Toca, a mi puerta, la muerte.

La muerte toda de negro,

Descarada, fea, mugrienta.

!Viene por mi!

Vieja muerte quejumbrosa,

Quién te dijo que yo quiero

Irme así, tan de repente

Si aún me falta por hacer

Tres cosas que nunca he hecho:

Colgar mis sueños del viento,

Beberme un trozo de mar

Y robarle una canción 

Al trovador de los tiempos.

Es noche de sortilegios,

Noche de brujas quizás…

!Que nadie toque a mi puerta

Porque no me encontrarán!

Esperanza E. Serrano

Lutz,Florida,

2014