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martes, 4 de agosto de 2009

El maleconazo del 5 de agosto de 1994


Quince años han pasado de aquel histórico día en que el pueblo habanero se lanzó a las calles a protestar. Protesta que fue ahogada por la intervención de la policía, de las brigadas de acción rápida del Ministerio del Interior, los tanques y los comuñangas oportunistas, que siempre aparecen a corear la represión con el fin de ganar puntos ante los jefes.
En esa fecha yo estaba en Cuba, en la Isla de la Juventud. Me enteré de lo que estaba sucediendo porque una sobrina me llamó muy asustada contándome que a su novio se lo habían llevado detenido porque lo cogieron junto con otros, tirándole piedras a las vidrieras de una shopping del malecón.
Tan pronto ella colgó el teléfono, encendí la radio, busqué la noticia en varias emisoras cubanas, empezando por radio reloj, pero fue en vano. La prensa oficialista, la radio y la televisión hablaban de otras cosas.
Recuerdo que salí a la calle a indagar si alguien más sabía lo que estaba pasando en La Habana. Unas horas después un grupo de amigos nos reunimos en mi casa a conversar sobre los rumores que corrían por las calles de Nueva Gerona. Hicimos varias llamadas a la Habana, hablamos con familiares y amigos y todos nos daban una versión muy distinta a lo que ya empezaba a esbozar la prensa oficialista. Con muchas dificultades logramos sintonizar Radio Martí, la señal a penas se escuchaba, aunque se hablaba del maleconazo.
Hubo que esperar a que el entonces comandante en jefe diera la orden para que comenzaran a emitirse los breves comunicados de prensa a partir del escueto editorial publicado por el Granma con la versión oficialista de los hechos. El oficialismo describió y condenó a la primera gran protesta cubana, conocida como El maleconazo, como un " desorden público provocado por un grupo de indeseables traidores a la patria, al servicio del imperialismo yanqui"
Una vez más, el maquiavélico líder de la anti revolución cubana, Fidel Castro, usó la mentira para exacerbar el falso patriotismo y con ello desvirtuar la esencia del problema. Una vez más el habilidoso ganster se valió de su carisma para virar la bola en contra de los cubanos que protestaron, condenándolos con los mismos adjetivos que usó en 1980 cuando los sucesos de la embajada del Perú. Los acusó ante el mundo entero de traidores, gusanos, vende patria, al servicio de un país enemigo y con ello pretendió justificar el uso de la fuerza contra los que se amotinaron valientemente en las calles del malecón aquel 5 de agosto de 1994.
Esa vil versión que dieron de los hechos, es parte de la manipulación de la información que caracteriza a la dictadura. Aquel 5 de agosto los cubanos no entraron en una sede diplomática buscando refugio político, sino que se lanzaron a las calles desesperados por el hambre, la miseria, la falta de recursos, la indignación por los altos precios en el mercado de recaudación de divisas donde se vendía y se vende de todo, incluyendo productos norteamericanos, mientras que en los mercados normales, donde se paga con pesos cubanos, en aquella época estaban vacíos, no se conseguía nada (ahora tampoco). Habían despenalizado el dolar, pero muy pocos cubanos tenían acceso al mismo.
En aquel entonces el llamado periodo especial en tiempo de paz iba por su cuarto o quinto año, las enfermedades por falta de vitaminas y por la desnutrición estaban haciendo serios estragos en la población. En esa época un dolar costaba 150 pesos cubanos. El salario de un profesional de la salud, de la educación o de cualquier otra esfera, no rebasaba los 4 dólares mensuales. Un jabón de baño solo se conseguía en la shopping y costaba $0.80. El cubano medio, con un salario de 150 pesos mensuales, tenía que inventar para conseguir un pedazo de pan para sus hijos Miles de familias cubanas se acostaban y se acuestan sin comer.
"El maleconazo" fue politicamente desvirtuado, tergiversado y tratado por la oficialidad castrista, como un problema de la oficina de intereses de los Estados Unidos, la cual al final cargó con la culpa del amotinamiento. El demócrata Bill Clintón estaba en la Casa Blanca.
Según Fidel, y ahora su élite militarista moncadista, los cubanos solo actúan y protestan en contra del despotismo del gobierno cuando son guiados por el imperialismo. Ese ardid le ha servido a la tiranía dinástica castrista , por más de medio siglo, para desinformar al mundo, e impunemente aplastar por la fuerza cualquier intento de rebelión en Cuba. Hasta el derecho a la protesta organizada o espontánea nos han quitado, no solo al reprimirla usando los tanques, sino también presentándonos ante el mundo como incapaces de actuar por nosotros mismos.
Hoy se cumplen quince años del maleconazo, sus promotores y actores en su mayoría, fueron los mismos protagonistas del éxodo de los balseros en agosto de 1994. Hoy andan regados por el mundo, pero la memoria colectiva no ha borrado los sucesos de aquel día.
Quién sabe si se producirán más maleconazos en nuestra patria, sobre todo ahora que las cosas han empeorado, el régimen está dando "patadas de ahogado" y las nuevas generaciones de cubanos están hartos del "más de lo mismo... del "más peor" de lo mismo de medio siglo..."
Esperanza E Serrano

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