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miércoles, 10 de febrero de 2016

Donald Trump vence con claridad y lleva el caos a los republicanos.


 
 
El gobernador Kasich logra el segundo puesto en las primarias republicanas de New Hampshire entre muchos candidatos alternativos, pero ninguno destacado 
 
La cómoda victoria de Donald Trump dejó este martes uno de los pocos mensajes de claridad de las primarias republicanas en New Hampshire. Un 35% de los votos que se corresponde, esta vez sí, con lo que habían anunciado las encuestas en el estado del granito, pero también con esa tercera parte de votantes republicanos que, según se calcula, se han convertido en fieles del magnate. El problema para su establishment empieza al analizar los dos tercios restantes.

El salto de John Kasich al segundo puesto, con un 16%, aunque también nítido y esperanzador para el gobernador de Ohio, se traduce en la práctica en un motivo más de confusión para el establishment, que se encuentra con un rosario de posibles candidatos que, dispersos, allanan el camino al millonario neoyorquino.
 Además de Kasich, se mueven en una banda de seis puntos Marco Rubio (10%), que pagó ayer la factura de su mal debate cayendo al quinto puesto, en beneficio de Jeb Bush (11%), ligeramente por encima, y Chris Christie, el gobernador de Nueva Jersey, con un pobre 8%. El otro outsider con posibilidades, Ted Cruz, vencedor en Iowa, logró una meritoria tercera plaza en un estado menos conservador, con un 12%, que le deja intactas sus posibilidades.

 Con Carolina del Sur y Nevada a la vuelta de la esquina, y a tres semanas del Supermartes, hay carrera para largo y para todos. Excepto probablemente para Carly Fiorina y Ben Carson, la exconsejera delegada de Hewlett-Packard y el neurocirujano retirado, que se plantearán ahora si renuncian a seguir en la campaña. Serán necesarios al menos dos meses para aclarar quién saca la cabeza como candidato oficialista que pueda evitar la nominación de Trump.

La victoria del magnate fue inapelable. Esta vez no hubo sorpresa. Cuando el neoyorquino se asomó al micrófono rodeado de toda su familia, su cara transmitía la satisfacción de quien sabe que, ahora sí, lidera la carrera, y puede ganarla, aunque el recorrido va a ser largo. El outsider, beneficiado por un alto grado de enfado con la clase política y en un estado que es propicio para él, de amplia mayoría blanca y con escasa presencia de minorías, obtuvo más de 95.000 votos, más del doble que el segundo. Además de confirmar su primer gran éxito en unas elecciones, que contrastan con el revolcón de Iowa, Trump consolida también un modelo de campaña de mítines masivos que había sido cuestionado después de su traspié en Iowa.

Ayer nació otro favorito, aunque su porcentaje de apoyo aún es modesto. John Kasich, el gestor centrista que basa su propuesta en una campaña en positivo y en el sentido común, hizo buena su campaña sobre el terreno en New Hamsphire, un estado que se ha recorrido con el mismo tesón que llevó a Ted Cruz a la victoria en Iowa. Con 106 actos de campaña, más que nadie, el más desconocido de los candidatos se ha colado entre los favoritos, y de momento logra el suficiente trampolín para poder llevar su mensaje sensato al resto del país.

Para Jeb Bush, que mejoró notablemente su resultado con respecto a Iowa, la carrera sigue viva. Aunque estar ligeramente por encima de Rubio y por debajo de cruz no le despeja el futuro. Este martes, uno de sus apoyos, el senador Lindsay Graham, que se retiró ya de la carrera, avisaba de que Carolina del Sur puede ser un estado propicio para el definitivo surgimiento del exgobernador de Florida, el auge de Kasich, de un perfil moderado similar al suyo, le limita de momento el espacio para seguir creciendo. Cierto es que Carolina del Sur es uno de los estados que mejor ha trabajado su campaña.

El senador Ted Cruz, el conservador cristiano evangélico que navega con un discurso alejado de la dirección del partido, llega tras su tercer puesto a Carolina del Sur, un estado más conservador que le puede ratificar como otro de los favoritos.

Marco Rubio, uno de los perdedores de la noche, confirmó los temores que habían surgido en su campaña tras el debate televisado, en el que no supo reaccionar al duro ataque del gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, quien, por lo visto en sus resultados de ayer, ha intentado morir matando. Marco Rubio no lo ha perdido todo, pero se ve obligado a recuperar parte del terreno que había adelantado con su sorprendente crecimiento en Iowa, donde se había perfilado como alternativa seria a Trump. Anoche, el candidato de origen hispano intentó cambiar la mala tendencia abierta el sábado y compareció ante sus seguidores con una asunción de culpa: “Quiero que entendáis algo. Nuestro disgusto esta noche no es por vosotros, es por mí. No lo hice bien el sábado por la noche. Escuchadme. No volverá a ocurrir”.
  http://www.abc.es/elecciones-estados-unidos
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