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domingo, 8 de noviembre de 2015

Sobreponernos al dolor por la pérdida de un ser querido



Cuando perdemos a un ser querido,el dolor nos invade. Muchas veces perdemos la brújula, nos dejamos arrastrar por la depresión, el desaliento, la angustia. Sentimos un gran vacío en nuestro ser interior y no encontramos consuelo. Tal parece que la vida se nos acaba. A veces le damos rienda al dolor y lloramos por horas, por días... Caemos en crisis ante la más minima cosa que pueda recordarnos que ya esa persona tan querida no estará más con nosotros físicamente.

Otras veces las lágrimas se niegan a salir, sofocándonos, ahogándonos como si tuviéramos  una daga clavada en el alma. Perdemos el deseo de reírnos y el mundo se nos torna ajeno. Tendemos a caminar sin rumbos, perdidos en los recuerdos, rechazando la idea del después, pretendiendo eternizar lo que ya se ha ido por ley de la vida, porque nada es eterno

¿Cómo lidiar con esa sensación de vacío?¿Cómo adaptarse a esa nueva realidad que lo ha cambiado todo en nuestras vidas?

Cuando perdemos a un ser querido, no nos queda otra alternativa que tomarlo con resignación, porque es ley universal que nacemos y morimos, que llegamos un día señalado y nos vamos otro cualquiera, sin sospechar siquiera cuándo, cómo, en qué circusntancias. En momentos así debemos mirar hacia adelante, crecer a través del dolor para aprender a vivir con esa espina, con ese dolor que nos arrincona el alma.

 El dolor nos hace ver la vida desde otro ángulo y nos aniquila o nos engrandece en dependencia de cómo lo afrontemos.

Aprender a sobreponerse al dolor es la mejor alternativa para seguir adelante con la ayuda de Dios, que nos muestra  el consuelo señalándonos que áun nos quedan otros seres queridos para compartir  nuestra vida, nuestro espacio y nuestro tiempo, seres que nos proporcionan suficientes motivos para seguir viviendo.


 Esperanza E Serrano
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