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martes, 28 de febrero de 2012

El cáncer de Chávez vuelve a ocupar las primeras planas...

Chávez siembra el desconcierto en Venezuela
 Desconcierto en venezuela por la salud de Chávez
A poco más de 6 meses para las elecciones presidenciales, Venezuela entra en un periodo de creciente incertidumbre. El inesperado viaje a Cuba del presidente Hugo Chávez, para ser intervenido por la aparición de un nuevo tumor (que podría ser cancerígeno), ha cambiado tanto el escenario, que hoy no se podría hacer alguna previsión sobre el futuro político y electoral de ese país.
Para comenzar, la falta de información con respecto a la gravedad de la situación y a la complejidad de la intervención quirúrgica y el periodo de recuperación emerge como el principal factor de incertidumbre y preocupación. La razón es evidente. En un país en el que la dinámica institucional y las reglas de juego político están tan determinadas por el poder personal del Presidente, su ausencia (no esperada) altera la toma de decisiones y tiende a paralizar el aparato gubernamental (no está el que decide) y luego a propiciar un vacío político que desata una multitud de tensiones y conflictos entre aquellos que quieren copar los espacios dejados por el líder.
Eso fue lo que vivió Venezuela el mes de junio pasado, cuando la repentina ausencia de Chávez, lejos de reflejar un régimen fuerte y consolidado institucionalmente, dejó ver fue un escenario frágil de pugnas por el poder, en el que cada quien buscó acomodarse reclamando para sí la sucesión.

El poder de Maduro

El anuncio de la enfermedad de Chávez en junio del 2011 y su posterior ausencia provocaron tales tensiones que tuvo que ser el canciller Nicolás Maduro quien entrara a terciar para poner orden interno. Su ascendiente fue tal que en las comunicaciones y los mensajes relevantes fue siempre el portavoz gubernamental.
Es evidente que el Presidente es consciente tanto del riesgo de las tensiones internas como del papel catalizador que puede jugar Maduro. No de otra manera se explica cómo el discurso en el que anuncia su viaje a Cuba para someterse a una intervención quirúrgica, no solo pone en evidencia los bloques que aspiran a sucederlo, sino que da directrices claras para evitar la parálisis. Con esto busca inmovilizar a los aspirantes internos y dejar sin argumentos de ataque a los opositores.
Por ahora no es claro quién se podría beneficiar de la ausencia de Chávez. Pese a que algunos analistas insisten en que el presidente venezolano va a tratar de sacar el máximo provecho de la situación, los escasos niveles de institucionalización no le permiten contar con un equipo y un aparato de gobierno capaz de producir resultados o mantener la estabilidad si él está ausente o está debilitado.
Pero la oposición tampoco cuenta con la capacidad para sacar provecho de la situación. No obstante haber demostrado un importante repunte electoral, sobre todo desde septiembre del 2010, cuando le quitó el poder absoluto al chavismo en el control de la Asamblea Nacional, en la realidad su capacidad es muy limitada. La falta de estructuras y, sobre todo, de un plan que vaya más allá del propósito de derrotar a Chávez, no les ha permitido a los opositores concebir un proyecto político alternativo para el país.
El esfuerzo que tendrán que hacer para ganar el gobierno será muy duro. Los 3 millones de votos obtenidos en las primarias deberán multiplicarse por mucho más que dos veces, al menos, para poder constituirse en una verdadera amenaza que pueda enfrentar y derrotar los 7 millones 300 mil votos obtenidos por Chávez en las elecciones pasadas.
Sin este, Venezuela vive una especie de empate agónico. Ni los chavistas tienen la fuerza y la maquinaria para mantener el control de todas las variables con la holgura requerida, ni la oposición está estructurada como una fuerza compacta, consistente y coherente de propuestas políticas que transciendan el objetivo de derrotar a Chávez.
No hay duda. La fragilidad de las instituciones, la inestabilidad de las reglas de juego jurídico y la precariedad electoral de los grupos de los opositores impiden decir quién se beneficiará de la situación.
Entre tanto, todo estará pendiendo del hilo de la gravedad del estado de salud de Chávez. Si las condiciones son favorables, el mandatario estará de primero en el punto de partida para la carrera electoral. Pero si la situación no es buena, las tensiones y conflictos por la sucesión no tardarán en estallar. En este último escenario, no hay que perder de vista el nombre de Nicolás Maduro. Si por motivos de salud Chávez tiene que renunciar, no dudará en entregarle la sucesión.
PEDRO MEDELLÍN TORRES
Especial para EL TIEMPO
Características de su padecimiento y detalles sobre el tipo de tratamiento que está recibiendo.
¿De qué tipo de cáncer se trataría?
Chávez debió someterse a varias sesiones de quimioterapia, lo que no corresponde al tratamiento inicial que suele prescribirse a los afectados por cáncer de próstata. Tampoco se trataría de un carcinoma de colon o recto, pues en general sus tratamientos no provocan la caída del pelo.

¿Por qué se presume que la vejiga sería el órgano afectado?
No solo porque se supo que al Presidente le fue practicada una cirugía en este órgano, sino porque los indicios descartan otros órganos de la pelvis. La vejiga suele verse afectada por dos tipos de cáncer: los carcinomas y los sarcomas. Los datos clínicos y el tratamiento agresivo que recibe llevan a pensar en la posibilidad de que se trate de un sarcoma.

¿Qué tratamiento ha estado recibiendo?
Se cree que en junio los médicos intentaron hacer una resección o retirada completa del tumor; pero se habría presentado una complicación por cuenta de una perforación en la parte baja del tubo digestivo. Esto habría atrasado los otros tratamientos que debía recibir, como la radioterapia y la posterior quimioterapia

¿Por qué es una reaparición del tumor y no metástasis?
A diferencia de los tumores del tubo digestivo, pocas veces los sarcomas de vejiga presentan metástasis al hígado. Los sarcomas son tumores que se reproducen más fácilmente en el área que primero afectan; esto es más común que las metástasis.

¿Qué vendría para Chávez en materia de tratamiento?
Intentarán extraer totalmente la nueva masa, lo cual puede ser difícil por el tamaño del tumor o el uso previo de radioterapia.

¿Por qué Chávez se ve tan voluminoso?
Porque estaría recibiendo tratamiento con corticoides y esteroides anabólicos, fármacos que algunos deportistas usan para ganar peso y que también mejoran el apetito en pacientes con cáncer. Además, dan este aspecto de cara de luna llena por retención de líquidos y fallas en las glándulas suprarrenales.

¿La situación actual de Chávez empeora su pronóstico?
El pronóstico del Presidente es reservado, incluso si logra extraerse el tumor en su totalidad.
Carlos Francisco Fernández
Asesor médico de EL TIEMPO

domingo, 26 de febrero de 2012

¿Revolución cubana? Involución.

Viaje al centro de la involución
por: Jorge Olivera Castillo
LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org -Cada vez se sienten con mayor fuerza los aires de ruina que recorren las barriadas de La Habana. Salvo zonas muy bien delimitadas, las ruinas y la mugre constituyen hoy un distintivo a prueba de irrevocabilidades.
No solo es la estropeada arquitectura, el sello de un modelo político varado en las orillas del absurdo. Delante o bajo esas edificaciones a punto de colapsar, permanecen los obreros que rumian sus desconsuelos, las amas de casa que buscan alternativas para soportar los embates de la escasez, los profesionales sentados sobre sus expectativas marchitas, y las oleadas de jóvenes tratando de rebajar la pureza de su pesimismo con puntuales sorbos de alcohol y aguerridas jornadas de sexo y violencia.
Esa es parte de la escenografía que se observa en los primeros planos de una ciudad tan parecida a una postal de postguerra.
Sin bombas ni desembarcos de la infantería enemiga, innumerables sitios de la capital ofrecen una réplica de lo que un día fue Sarajevo, después de la guerra civil, ocurrida entre 1992 y 1995.
No hay manera de esconder esa suma de desastres que desdicen la eficacia de un dogma. Una vez más, la teoría nada tiene que ver con la práctica. Es evidente la degeneración del discurso prometedor y entusiasta.
Cuba se acerca al término de un ciclo histórico que muestra un balance muy desfavorable, aunque atenuado por obra y gracia del festinado uso de las estadísticas. Pero a fin de cuentas, como reza el axioma popular, aunque el mono se vista de seda, mono queda.
La propaganda alrededor de una revolución que comenzó a perder su brillo a partir de 1968, con el afianzamiento del radicalismo en materia económica y social, hasta quedar como una suerte de chirimbolo de cuarta categoría, siempre ha aventajado a ese mundo real donde casi todo se malogra a causa de los burócratas y las descaminadas perspectivas de quienes dirigen el país con mentalidad de sargento mayor.
Hace pocos meses que proliferan por los barrios de La Habana unos carromatos convertidos en tarimas ambulantes para comercializar productos del agro, como es ya costumbre, a precios estratosféricos para nuestros bolsillos.
La imagen no ayuda a redefinir los conceptos que sitúan a Cuba en la ruta de la involución.
Muy al contrario, este detalle refuerza la tónica de la depauperación de un país, tal vez mejor, en términos sociales, que algunos países del área latinoamericana, pero lejos de ser un paradigma.
Ver el pugilato que forman los habaneros para agenciarse 10 libras de papas per cápita en los mercados estatales, además de denigrante, es una realidad que explica al detalle en qué nivel nos encontramos.
En pos del tubérculo, van jubilados, niños, profesionales, amas de casa y, obviamente, un ejército de marginales que, de diversas formas, obtienen dinero a costa de la necesidad y la desesperación de sus vecinos. Tanto los primeros turnos en las colas, como el producto sacado por la izquierda, en componenda con los administradores del local, se venden al mejor postor.
Son escasas las razones para aplaudir la miríada de eventos que suceden hoy en La Habana, en detrimento de una existencia medianamente normal, a no ser que la acción esté condicionada por el miedo o el oportunismo.
Sobran las certezas de que a estas alturas los culpables no van a aceptar su fracaso. Es obvio que a pesar de todos los camuflajes, los ripios del tercermundismo se hacen notar cada vez más. Ni la ayuda de la antigua Unión Soviética en su momento, ni los petrodólares de Hugo Chávez ahora, han sido suficientes para darle lustre a un fraude.
oliverajorge75@yahoo.com

sábado, 25 de febrero de 2012

Reconciliación entre cubanos.¿Quienes son los fundamentalistas?


¿Quienes son los fundamentalistas?
A propósito de reconciliaciones sin transparencia.
Por:Alexis Jardines.
I
Un excelente post de Yoani Sánchez ―titulado «El buen intelectual»― resumió de manera insuperable en tres pequeños párrafos algo que me venía dando vueltas en la cabeza sin encontrar una vía expedita de materialización. Recomiendo su lectura como complemento del tema que voy a tratar aquí.
En su momento dediqué un artículo («Contracastrismo»), publicado en el blog de Estado de Sats, a los ciberfundamentalistas del exilio. Es obvio que no me identifico con esa postura, sin embargo, quiero dejar claro desde un inicio que su paranoia ―justificada o no― no es lo que obstaculiza el acercamiento entre los cubanos de la Isla y de la diáspora. Hay algo más aquí que debe salir a la luz.
El problema que se presenta, de inmediato, es el siguiente: quienes creen en los valores de la democracia no se pueden dar el lujo de adoptar una actitud exclusionista hacia los académicos oficialistas e intelectuales orgánicos que hoy hablan de reconciliar a todos los cubanos, a pesar de haber apoyado ―haciendo mutis en los casos más leves― la marginación de los que no comulgaban con el sistema comunista y su ideología marxista-leninista. Se dirá, con razón, que no toda la Intelligentsia de la Isla comparte la ideología revolucionaria, pero es justamente a esos que ―compartiéndola o no― siguen defendiendo el statu quo (entiéndase, la tolerancia represiva y las reformas sin cambios) a los que yo me refiero.
La vida es dinámica ―aunque Cuba permanezca estacionaria― y las palabras de Padura en el reciente debate de la UNEAC, por muy contestatarias que puedan parecer, ya son parte del problema y no de la solución. ¿Dónde estaba ese panel cuando expulsaron a Antonio José Ponte de la Unión Nacional de Escritores y Artistas? ¿Por qué parte del mundo andan los músicos de Havanization cada vez que arrestan a Gorki Águila? Ser revolucionario en la Cuba de hoy es ya un asunto de elección y el paquete contiene, entre tantas cosas aborrecibles, una ética versátil capaz de revertirlo todo sin la menor consecuencia.
¿A dónde fue a parar aquella Moral Comunista que estigmatizaba el dinero? Hoy nos encontramos a una cúpula gobernante ―junto a sus allegados y parientes― sedienta de dólares y dispuesta a todo para conseguirlos. Pero si quien no simpatiza con ella recibe un solo dólar, generalmente de un modo legal y justo, le cae encima todo el peso de la propaganda totalitaria con el socorrido «argumento del mercenario» en una reacción tan desmedida que llama a reflexión. Me preguntaré, para no salirme del tema, por nuestros intelectuales, artistas y académicos oficialistas. ¿Quién les paga? ¿Quién pone la comida en su mesa? No es el gobierno con los 20 dólares mensuales, son sus colegas capitalistas en el exterior. A imagen y semejanza de la cúpula partidista han sabido aprovechar muy bien las bondades del “Imperio” y de la democracia. Esta es la razón fundamental por la cual necesitan enarbolar el lenguaje del reencuentro y la concordia, el cual mantiene abiertas las puertas al intercambio cultural. Junto a académicos e intelectuales, los artistas ―no solo comprometidos con la Revolución, sino hasta militantes del Partido único― viajan a Miami en un trueque unidireccional y regresan con los bolsillos llenos de dólares. Amén del hecho (notado ya por Antonio Rodiles), que un verdadero intercambio debería llevar a la Isla a Willy Chirino y a Gloria Estefan tal y como se hace con Silvio y Pablo desde la otra orilla, mi pregunta es: ¿será que son consecuentes nuestros profesionales de las artes y las letras porque siempre se trató de la Doble Moral Comunista? Desde esta óptica se entiende que un revolucionario acuse a un exiliado de fundamentalista mientras aprueba y apoya los ancestrales e inamovibles estatutos del Partido único.
Por una parte, es cierto que una actitud democrática tiene que ser necesariamente inclusiva; por otra, no se puede pasar por alto, sin más, el vergonzoso juego de los que guardan lealtad al régimen a cambio de un par de permisos de salida al año y bajo la condición de delatar, llegado el momento, tanto a sus colegas en la Isla como a sus propios anfitriones que, en el exterior, les llenan los closets y las barrigas. Para solucionar esta paradoja debemos determinar primero de dónde proceden los ruegos conciliatorios y, en un segundo paso, entre quienes debe establecerse la concordia.
II
Es un hecho: el reclamo de acercamiento proviene de la alta dirección del Partido único, que con su estilo peculiar de trabajo ha movilizado a «todos los factores» (Iglesia, incluida) en pos de tal meta. También es obvio que, viniendo de esa instancia la petición, solo cabe esperar la exclusión de los no deseados por el régimen. A los que se dejan llevar por esos cantos de sirena es bueno hacerles ver que no se trata de algo nuevo, sino de la adaptación a condiciones aún más adversas del mandamiento castrista de Palabras a los intelectuales. Otra vez la práctica del divide y vencerás: se amplía el concepto «dentro de la Revolución» de tal modo que el propio exilio termine aislando a los ahora rebautizados como «incorregiblemente contrarrevolucionarios». De acuerdo a la idea castrista de reconciliación, esos ―como dice la tonada― no son cubanos. La parte positiva del asunto es que la historia de la Revolución se puede contar desde la perspectiva de la ampliación del concepto «dentro la Revolución»: mientras más se expande este, más aquella se diluye y volatiliza.
Hablando en plata, la emigración (económica o no) no necesita hacer las paces con nadie, pues tampoco es la responsable (con beligerancia o sin ella) de la ruina de la nación, sino, en todo caso, de su sobrevivencia. Es evidente que la división, la separación y las diferencias comenzaron a afectar ya ―más que a las familias― al propio funcionamiento del sistema (régimen). La emigración (exilio, incluido) no debe confundir el reencuentro con la permisibilidad. Con la élite partidista y la nomenklatura de segunda y tercera generación ―que se prepara para controlar el país tras una muy previsible privatización de empresas estatales― no se negocia. Si algún acuerdo hará menester sea, pues, con la sociedad civil.
Los militantes simples del Partido (único) tienen todas las posibilidades de insertarse sin pasado lastrante alguno en la futura sociedad democrática, pero pudieran comenzar desde ahora a ayudarse a sí mismos. Nada los obliga ya a seguir apoyando y participando de los excesos del régimen si tienen una posibilidad mínima de ganarse la vida en el sector privado. Ya nada justifica ni la indiferencia ni el desconocimiento.
No es posible que los creadores y pensadores independientes sean hostigados, vejados, arrestados, mientras los orgánicos y oficialistas viajan alegremente al extranjero capitalista e “imperial” como premio por su sórdida lealtad. No es posible que los opositores sean apaleados y encarcelados al tiempo que se habla en Cuba de recuperación de la diáspora. De manera que no es suficiente el estar en desacuerdo con el régimen ni tampoco soltar por aquí y por allá alguna que otra frase filosa. No se obliga a nadie a definirse, pero se debe explicitar lo que se siente. Hay muchos profesionales en la Isla que se ven ante el dilema de ser sinceros y consecuentes o derrumbarse internamente, corrompidos por la doble moral revolucionaria. El bocadillo de Padura fue osado, sin duda alguna, pero el guión de la reconciliación ya estaba escrito.
Hasta aquí solo he intentado invertir la propia lógica castrista. «Dentro», «inclusivismo» significaría entonces: todo menos los «incorregiblemente revolucionarios». La diferencia reside en que este último grupo no es una minoría excluida cualquiera, sino la élite política y militar ―excluyente ella misma― que ha arruinado a la nación y que detenta el poder totalitario por algo más de 50 años.
III
Como he mostrado en varios post para el caso de las reformas raulistas en general, también el acercamiento entre cubanos ―si este se promueve desde el Partido único― hay que recibirlo con sospecha. Al sector académico e intelectual (izquierdoso, marxista y militante) le conviene el movimiento, pero no el cambio, porque la admisión de currículums del exterior sería realmente embarazosa para una galopante mediocridad que escala posiciones en los centros docentes, culturales y científicos por el solo hecho de la confiabilidad política. No es el abrazo entre cubanos lo que interesa a este sector, sino las invitaciones de los colegas de afuera y el dinero de las instituciones “enemigas”. En efecto, ¿cómo podrían convencer a alguien en el exterior con su cantaleta reconciliatoria si evaden, en el mejor de los casos, a los que se desempeñan de forma independiente en la propia Isla?
En mi opinión, hay una jugada clara en todo esto: la reconciliación, además de ser el cebo para que la propia emigración financie la Cuba postchavista, es también la manera de involucrar a los emigrantes en la política de cambios raulista con lo cual, de paso, se divide al exilio acorralando a la parte beligerante.
Todavía circula en la blogosfera una declaración hecha por Fidel Castro en los ochenta y en la que conmina a marcharse de Cuba a los que no son revolucionarios, acotando que no se les quiere y no se les necesita. Pues bien, hoy cabría revertir la situación: el exilio no necesita de intelectuales orgánicos y académicos oficialistas, sino de esos florecientes proyectos independientes que coordinan a los que ―además de crear y pensar― trabajan también por la libertad y la democracia dentro del país. En realidad, ¿quién podría querer a unos profesionales cuyo desempeño se enmarca entre el lamido de botas (de la nomenklatura), el ser mantenidos (por el “Imperio”) y la delación periódica (de los no revolucionarios) a fin de conservar la posición ganada? Definitivamente, los anfitriones “imperialistas” deberían revisar sus políticas de intercambio, pero también los promotores de Miami harían bien con sacar otras cuentas a la hora de enrolarse en una empresa tan unilateral, sobre todo con músicos y artistas.
Es posible ―hasta un punto― mantenerse dentro de la institucionalidad sin ser políticamente confiable, solo que en tal caso el infiel suele ser anulado bajo un manto de silencio y denegaciones. Ante la opción de la complicidad, con el fin de obtener prebendas y reconocimiento, aplaudo la renuncia y la relocalización en proyectos independientes. Así, pues, si bien no el gobierno norteamericano pero si la emigración ―desde las universidades, galerías, museos, etc.― podría enfocarse en facilitar el intercambio con esta vía alternativa. Solo entonces será válido plantearse la pregunta por la morada de la cultura cubana, cuyo futuro no está en la Cuba oficialista sino en los espacios alternativos hacia donde se escurren día a día los nuevos creadores, obviando olímpicamente a las vacas sagradas que, desde aquellas reuniones de 1961 en la Biblioteca Nacional, crecieron más bien como carneros. Si algo debe quedar claro hasta para las mentes más obtusas es que el punto de unión de todos los cubanos no puede ser el topos «dentro de la Revolución», sino el espacio público de la sociedad civil.
Fundamentalistas, en suma, son los que todavía hoy permanecen bajo el amparo de las instituciones y legitiman con su participación, letra y membrecía las políticas culturales, educacionales y científicas, asentadas todas en aquél abominable y bochornoso acto inaugural (Pecado Original) de la cultura revolucionaria que fue Palabras a los Intelectuales, en el que Fidel trazó las pautas de su aventura dictatorial y exclusionista: «Dentro de la Revolución, todo; [fuera] de la Revolución, ningún derecho». Y donde lo más osado que se le oyó musitar a un intelectual fue: «Tengo miedo».
tomado de:

http://www.estadodesats.com/

miércoles, 22 de febrero de 2012

La metatranca


Cada día me siento más alejada de  ese grupo autodefinido como "la  nueva intelectualidad cubana", adoradora de Lezama Lima y de otros escritores cubanos no muy "asequibles"  a la mayoría de los nacidos en Cuba. Alejada de ellos porque no los comprendo. No entiendo lo que escriben, ni lo que pintan, ni lo que hacen. Sus obras y  sus palabras me suenan huecas, sin sentido. No me calan.
Hace un par de años  me encontré una palabrita que me llamó la atención, la busqué en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y allí no está registrada. Se trata de un vocablo muy usado en el argot intelectual cubano actual: "metatranca". Estoy segura que el camionero de la esquina, cubano de pura cepa, si la escucha piensa que es una "mala palabra".
Como sigo interesada en encontrar la definición exacta y a la vez amplia de ese término, le pregunté "al chismoso" de la internet: Google y me llevó a un post publicado por  http://neoclubpress.com el 25 de octubre del 2011.

Al leer a Ángel Velázquez Callejas,  siento que estoy comenzando a entender a esa nueva intelectualidad cubana que está creciendo dentro y fuera de la isla, pero muy lejos de los ríos y valles de mi tierra.
Aqui les dejo la definición de la palabra, a mi juicio, muy bien explicada por el poeta.

                       El intelectual. Marcelo Pogolotti

La metafísica, la metatranca y el metaintelectual "
Por:Ángel Velázquez Callejas 

Si la metafísica consiste en que, en última instancia, algo debe determinar la explicación de las cosas, la metatranca y el metaintelectual se basan en que, en última instancia, no es necesario que el lenguaje se ajuste con claridad a determinada explicación. Para la metatranca, en última instancia, la vida está determinada por los elegidos. ¿Entonces de dónde surgen la metatranca y el metaintelectual? Detrás de ellos se esconde una larga historia sobre la salvación.

Todas las determinaciones postulan salvar a alguien. La metatranca por su parte postula la última salvación, la de salvarse uno mismo. Marx dice que en última instancia todo está determinado por la Historia, es el factor determinante de salvación. Madame Blavatsky , que el mundo está determinado en última instancia por una explicación esotérica. Nietzsche, que la voluntad de poder es el factor vital del raciocinio del hombre. Freud, que es en el inconsciente donde realmente se hallan los instintos humanos. Y Lezama Lima, que la poesía y la imagen devienen en la visión última. A grandes rasgos, esa es la historia de la metafísica, la que se esconde tras el principio de la metatranca y el metaintelectual.

La metatranca es una versión refinada y consumada dentro del lenguaje del sistema poético del mundo de Lezama. Al creerse que este sistema ha proporcionado la explicación última del mundo, ya no hay nada más que explicar. El interés por el lenguaje explicativo queda a partir de entonces relegado a un segundo plano. Y es cuando surge algo así como un hedonismo lingüístico, un estilo y forma de vida epicúrea: beber, comer y disfrutar de las palabras; un jugar a tientas con palabras sin que importe el lector. Un placer por las palabras; que, en fin, el significado se burle estratégicamente de los tratados morales y éticos del nacionalismo cubano. Pero un jugar también en medio de la jungla lingüística para satisfacer el dolor y la angustia dejada por la determinación metafísica.

Si la determinación histórica creó la revolución cubana, la metatranca cubana buscará en la crítica una forma de hedonismo lingüístico, pero pedestre en el sentido de que conduce a ningún lugar. ¿No es la metatranca una vuelta a la vieja metafísica clásica de la teología occidental? ¿No es que la metatranca quiere imponer de nuevo la determinación de Dios por encima de todas las cosas? ¿No representa una lucha entre ateos y teístas?

De ahí que la metatranca se considere una estética novísima, un factor determinante en la creación de nuevos intelectuales que cada día se alejan más del mundo, se orillan representando lo que en una ocasión el patriota bayamés y presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes, llamara –y se autotitulara—“un aristócrata de la política”. Un elegido por Dios para llevar las riendas del destino de Cuba. De esta proclamación quedó latente la idea final de la aristocracia intelectual cubana.

¿Es el metaintelectual un elegido de Dios para llevar las riendas del destino intelectual cubano? Es una psicología de la inferioridad, matizada por un proyecto metafísico aún inconcluso en Cuba. Un proyecto que por mucha poesía y estética que anuncie, no contiene el impulso verdadero de la Poesía.

http://angelcallejas.wordpress.com/

Bueno creo que los amantes de la metatranca son seres que pululan por dondequiera, no solo en la literatura o en las artes, sino también en la cotidianidad. El camionero a lo mejor les llamaría comemierdas, pero a mi me basta con llamarles meta trancas.
Meta:Objetivo
Tranca:.. cualquier cosa
Esperanza E Serrano

martes, 21 de febrero de 2012

Acércate más


Por: Rafael E Saumell
Como exiliado, me encantaría presentar en La Cabaña mi libro 'En Cuba todo el mundo canta', guiar a los interesados a los fosos en los que se fusiló, a las antiguas celdas de castigo, a las galeras en las que estuve preso.
También sobre el tema: Heriberto Hernández Medina, Antonio José Ponte, Andrés Reynaldo.
Mientras escuchaba a los tres panelistas del conversatorio "Tan cerca y tan lejos", auspiciado por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), recordé la famosa canción del güinero Osvaldo Farrés, fallecido en Nueva Jersey, que lleva el título de este trabajo. También me vino a la mente otra melodía suya, Quizás, quizás, quizás.
A esta hora todo el mundo sabe que el objeto de la reunión en la UNEAC consistió en hablar de los escritores cubanos exiliados, de la conveniencia de renunciar a toda forma de fundamentalismo, ya sea en la Plaza de la Revolución o en la Cafetería del restaurante Versailles. Igual me pareció entender que existe la necesidad de reconciliar los desagravios ocurridos en el gremio literario en los últimos cincuenta años.
Me parece que quizás, quizás, quizás es un buen comienzo para una tarea que requerirá de la participación no solo de los autores, sino también y en buena medida de los lectores, las instituciones educacionales, las empresas que fomentan la divulgación de libros y revistas, la prensa no especializada y de los monstruos que uno de los panelistas no quería meter en la sopa de letras cocinada o a lo mejor solamente servida en la UNEAC: la maldita circunstancia de la política nacional que controla toda la isla desde el lejano e interminable 1959.
Una joven a quien no identifico habló o más bien preguntó por qué no se invitaba a los exiliados a participar en la Feria del Libro de La Habana. Reynaldo González respondió que también se trataba del interés que deben mostrar los escritores afuerinos en formar parte de ese acontecimiento. Debo confesar que, luego de escucharlo, me pregunté: ¿Será que si yo demuestro el deseo de lanzar mi libro En Cuba todo el mundo canta (Madrid: Betania, 2008) ante los lectores naturales, el Ministerio de Cultura me dará un espacio para hacerlo?
Tiene razón Reynaldo, es imposible que una sola persona lleve un censo exhaustivo de los escritores cubanos y sus libros publicados en el extranjero donde radican. La respuesta a ese razonamiento legítimo, digo yo, sería la siguiente: ¿A quién hay que dirigirse para hacer una muestra variada de editoriales y autores exiliados interesados en comunicarse con los lectores de Cuba, frente a frente?
Yo sí que vendería mis libros en moneda CUC para ayudar a mis hermanos Robertico y María de los Ángeles con los ingresos obtenidos. Así podrían comprar lo que necesiten en las tiendas disponibles. No hay que preocuparse por derechos de autor ni gastos de viaje; trabajo y con mi sueldo me atrevo a asumir los costes. El alojamiento está garantizado, puedo quedarme en el apartamentico de Buenavista (Robertico) o en el de la Villa Panamericana (María).
Además, conozco demasiado bien la fortaleza San Carlos de la Cabaña. Allí estuve preso en la Zona 1 por el delito de "propaganda enemiga". Tendría la inmensa oportunidad de comprobar los cambios ocurridos en el lugar, de revisitar mi pasado carcelario, de pararme frente a las galeras donde antes conviví hacinado con otros compañeros, algunos fusilados, por cierto. Sería el sitio perfecto para acercarme a un espacio represivo que ahora, gracias a una política de rectificación, ha sido convertido en la sede de una importante actividad de la cultura nacional.
Imagino que, a los asistentes al lanzamiento, podré leerles los párrafos donde menciono a La Cabaña para luego llevarlos, literalmente de las manos, a los fosos, a las antiguas celdas de castigo, a las galeras, a la enfermería donde me salvaron la vida, al techo donde nos sacaban a tomar sol una vez a la semana y por dos horas. Todo eso estoy dispuesto a hacer con tal de acercarme a mis hermanos, a mis colegas de profesión, a los antiguos conocidos y a quienes podré tratar por primera vez.
Además, me encantaría regalarle una copia dedicada del libro al ministro Abel Prieto, aficionado como yo a los chistes, a quien empecé a tratar en la época en que había regresado de Isla de Pinos, donde hizo su servicio social. Ambos escuchábamos entonces las grabaciones de Guillermo Álvarez Guedes en mi casa de Marianao, tan cerca de la suya y de la de su hermana Iliana, ex compañera de trabajo en la programación infantil de la TV cubana.
Por otro lado, siempre basado en las declaraciones que escuché en el video, propondría que una manera de ponernos al día todos acerca de nuestros trabajos, o sea para resolver el tema del censo, consistiría en que los colegas residentes en la isla pudieran publicar, si lo desearan, en las revistas del exilio, y que la misma oportunidad se concediera a gentes como yo y así tener acceso, solamente basado en términos estrictamente literarios, como diría el fallecido Lisandro Otero, a las publicaciones impresas y digitales del país, digamos desde Granma hasta La Jiribilla.
En pocas palabras, que los "interesados" (palabras de Reynaldo) lleguen a los lectores a través de cualquier publicación o medio masivo de difusión controlado por el Estado o sus agencias oficiales y oficiosas. Así, abiertamente, que predominen, de forma exclusiva, en la recepción de colaboraciones y en las decisiones editoriales, los criterios universales de calidad de la escritura, apego a las normas de formato del lugar, responsabilidad por el uso riguroso de los datos y las fuentes utilizadas y por las opiniones vertidas sobre personas y personajes, reales o ficticios.
Finalmente, sugeriría que en cada hogar, escuela, oficina, hotel, cibercafé, etc., los lectores cubanos tuvieran libre acceso a la red mundial de información.
¿Es mucho pedir? ¿Es éste un discurso fundamentalista, de calle 8, con una taza de colaíto en la mano? Me gustaría incluso responder a cualquier objeción o inquietud que pudieran generar estas líneas en cualquier espacio nacional o extranjero, institucional y privado. Me da igual.

Desde Texas, siempre en Texas, febrero de 2012.
http://www.diariodecuba.com/cultura/9692-acercate-mas?nocache=1#comment-72970

domingo, 19 de febrero de 2012

Un paso de avance en el camino de la libertad de Cuba


La visita del Papa a Cuba y perspectivas alrededor de la misma.
Somos muchos los que hemos expuesto la posibilidad y conveniencia de
manifestaciones populares de protestas antigubernamentales en Cuba
aprovechando la presencia del Papa Benedicto XVI.
Esta posibilidad me obliga a exponer algunas consideraciones al respecto.
Es sabido de todos que para la solución de la problemática cubana el
primer paso es que el pueblo gane la calle.
Y desde hace tiempo la inteligencia castrista se ha encargado de hacer
llegar a todos el mensaje de que si el pueblo sale a la calle será
masacrado, con la intención de atemorizar a la ciudadanía y evitar con
ello la necesaria e imprescindible rebelión popular que dará al traste
con la tiranía mas aberrante que ha conocido América. Tiranía que ha
destruído nuestra amada Patria.
Esta posibilidad merece un análisis a la luz de la actualidad mundial,
el cual  nos llevará a comprender que semejante decisión de la tiranía
está muy lejos de convertirse en realidad.
Comparemos a Cuba con la Libia de Ghadafi y con la Siria de Assad.
Cuba tiene a su favor muchos beneficios, para evitar esa posible
masacre, que no tuvo Libia ni tiene Siria.
Cuba esta situada a noventa millas de Estados Unidos.
Cuba tiene un exilio patriótico-militante-activo que dispone de un
gran campo de influencia, mayormente en Estados Unidos, aunque es de
importancia también en otros paises.
Cuba tiene varios legisladores cubanoamericanos en el Congreso de
Estados Unidos que reciben gran apoyo de una gran cantidad de otros
legisladores americanos, lo cual allanaría el camino para el apoyo
militar al pueblo cubano.
Estados Unidos tiene preparado, para el caso de un nuevo éxodo de
balseros, un operativo con varias decenas de unidades de la Navy que
incluyen dos portaaviones (¡¿dos portaaviones para recoger
balseros?!), lo que haría inmediata la respuesta militar
norteamericana una vez que tengan el pretexto, tal como sucedió en
Dominicana, en Granada y en Panamá.
Todo esto quiere decir que si Castro da la orden de masacrar al pueblo
cubano, le estará dando la ocasión a los americanos para que, de una
vez por todas, le ajusten las cuentas pendientes.
Ahora veamos otra variante.
Si Castro diese la orden de masacrar a la población cubana, lo que
obviamente provocaría su derrota y huída, sería encausado por la corte
penal internacional y ordenado su arresto, por lo cual, estuviese
donde estuviese, sería entregado a la ley y confiscados todos sus
bienes y cuentas bancarias, asi como las de sus incondicionales y
familiares, lo que equivaldría a perder " todo el producto de su
trabajo de 53 años".
Y aqui Castro se arriesgaría a encontrar la segura desobediencia de
sus incondicionales, los cuales saben que perderían todo y serían
llevados ante la justicia de cumplir esas ordenes, en tanto que, si
desobedecen y se oponen a Castro, quedarán como los hombres que, en el
momento preciso, hicieron lo correcto y tomaron la decisión adecuada.
Ante estas perspectivas; ¿ que haría Castro?.
Castro nunca ha desarrollado una pelea donde no tenga todas las de ganar.
Entonces, en este caso se impondría la tercera opción, que es como sigue:
Cuando Castro vea que tiene la pelea perdida, se irá de Cuba
abandonando el poder, como han hecho todos los tiranos y dictadores a
lo largo de la historia.
Castro se refugiará en algun país lejano y nosotros, en Cuba,
tendremos entonces un gobierno provisional.
Podemos reclamar que Castro sea llevado ante la justicia, pero esto
tiene los siguientes inconvenientes:
Repito, tendremos en Cuba un gobierno provisional.
Debemos llevar al país a un proceso constituyente que institucionalice
la nación y el gobierno.
Eso lleva tiempo. Despues de promulgar una constitución y celebrar
elecciones y tener un gobierno legitimo, ese gobierno tiene que firmar
muchos tratados internacionales y lograr un tratado de extradición con
el país donde esté refugiado Castro. Entonces, y solo entonces,
solicitar su extradición para que sea juzgado en Cuba.
Otros cuantos años y años de cortes y apelaciones.
Resumen, Castro se muere de viejo en ese equis país donde se refugió y
escapa a la justicia que debe castigar sus numerosos crimenes.
Y cuando analizamos todos estos aspectos, nos damos cuenta que esta
última opción es el camino que tomará Castro si el pueblo cubano sale
a la calle masivamente en reclamo de libertades y derechos y
condiciones de vida verdaderamente humanas.
Y este análisis nos lleva a comprender que la próxima visita del Papa
Benedicto XVI es una ocasión mas que propicia para que los cubanos
realicen manifestaciones en reclamo de derechos, teniendo en cuenta
que en presencia del Papa, su delegación y centenares de periodistas
internacionales, sera todavía menor la posibilidad de alguna represión
violenta por parte de las autoridades castristas.
Debemos aprovechar la ocasión que se nos brinda para reclamar nuestros
legítimos derechos.
Una buena campaña haciendo ver a los cubanos la importancia y
posibilidades del momento provocaría las siguientes opciones:
Castro, como ha hecho tantas veces, haría encerrar preventivamente a
decenas de miles ( o tal vez mas de un centenar de miles) de posibles
manifestantes, con el objetivo de garantizar la tranquilidad a la
visita papal.
La opinión pública internacional se apercibiría de esta situación y el
Papa, lejos de legitimar a los Castro con su visita, se vería en una
situacion muy incomoda y le reclamaría al gobierno de los Castro.
Podría hasta suspenderse la visita del Papa o perder legitimidad éste
ante los ojos de la comunidad internacional.
Por otro lado, si Castro decide no hacer nada ante esta situación,
entonces el campo es nuestro y podemos tomar la calle y hasta ahí
llegó la tiranía.
Desde cualquier punto de vista, la ocasión es mas que propicia para
que la aprovechemos y salgamos a reclamar nuestros derechos y nuestro
futuro.
Se hace necesario que todos hagamos lo que esté a nuestro alcance para
hacerle llegar al mayor numero posible de cubanos la idea de que
debemos aprovechar esta ocasión en nuestra lucha por la libertad y la
democratización de Cuba.
Gracias a todos por leerme;
Simón José Martí Bolívar.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Washington aclara:"Vuelva o no a la OEA, Cuba no cumple los requisitos para asistir a la Cumbre de las Américas..."

La declaración de Quebec en 2001 establece que 'sólo los líderes elegidos democráticamente en el hemisferio pueden ser invitados'.
El Gobierno estadounidense dijo hoy que Cuba no debe asistir a la Cumbre de las Américas hasta que no emprenda reformas democráticas, tanto si se reintegra en la Organización de Estados Americanos (OEA) como si no, reportó EFE.
El portavoz para Latinoamérica del Departamento de Estado, William Ostick, reafirmó la posición ya manifestada hace días por EE UU, después de que el canciller cubano, Bruno Martínez, confirmara que La Habana quiere asistir a la VI Cumbre de las Américas, pero no regresará a la OEA, de la que fue suspendida en 1962.
"La integración en la OEA no sería un elemento necesariamente indispensable (para que Cuba participe en la cumbre). Pero un sistema democrático sí lo es", dijo Ostick en declaraciones a EFE.
Estados Unidos considera que La Habana debería aceptar el proceso de reingreso a la OEA planteado por la organización en 2009, pero, aunque ese proceso "esté relacionado con la Cumbre de las Américas, es independiente" de ella, subrayó el portavoz.
Por tanto, la participación en el organismo hemisférico no debe ser el criterio definitivo para invitar a un país a la reunión que se celebrará los días 14 y 15 de abril en Cartagena de Indias (Colombia), consideró.
La decisión debe tomarse en base a la declaración firmada en la Cumbre de las Américas de Quebec en 2001, que establece que "sólo los líderes elegidos democráticamente en el hemisferio pueden ser invitados a participar en la cumbre", recordó Ostick.
El portavoz rechazó responder a si Estados Unidos planea conversar con sus aliados en la región para animarles a oponerse a una posible invitación a Cuba para asistir a la cumbre.
Bruno Rodríguez indicó hoy que si es invitada, Cuba asistiría con respeto y "desde sus posiciones de apego a la verdad y su tradicional política exterior de principios".
Sin embargo, La Habana "no regresará a la OEA ni le interesa tener ninguna relación con esa organización que ha servido para propósitos de dominación, ocupación y agresión como plataforma de Estados Unidos para agredir y expoliar a la América Latina y el Caribe", según sus palabras.

Opiniones desde Cuba

"La jicotea ya llegó, ya llegó!
Por Julio Cesar Álvarez
LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org -Así contaba Fernando Ortiz que le decían las jicoteas al ingenuo venado, en uno de los cuentos que recoge la tradición afrocubana. Y así también parecen decir en Cuba los administradores y gerentes de los almacenes, tiendas y empresas gastronómicas, a los auditores y policías económicos, que casi nunca encuentran faltantes, ni delitos, a pesar de que ya el funcionario compró casa, carro, y en algunos casos hasta pasaporte español.
Como en el cuento de Ambeko y Aguatí (el venado y la jicotea), donde esta última se vale de dos de sus amigas para consumar el engaño, haciéndole creer al venado de que ya había llegado antes que él a los lugares acordados, así también nuestros administradores se valen de sus amistades -y siempre de su mejor amigo, don dinero- para chulear a su antojo el capital de Liborio y desviar casi cualquier investigación que amenace con poner fin a ese bayú de Lola que es la nuestra administración estatal.

Me contaba un ex administrador de un almacén de medicamentos, en un hospital de poca monta, que en sus 10 años al frente del almacén, ningún inventario arrojó faltantes, a pesar de que él sustraía medicamentos de primera necesidad para su familia y para hacer alguna que otra venta con vistas a reunir el “diario”, sin más ambiciones que comprar las viandas en el agro y mantener el vicio de fumar.

Él pagaba en especies (con medicamentos) al departamento económico que llevaba las cuentas y a la encargada de la farmacia que hacía los pedidos al almacén. Esta última, a su vez, tenía compradas a las enfermeras de las salas del hospital, que era el único lugar adonde el medicamento arribaba, sin que se le diera entrada ni salida documental.

De esa forma, en el vale de salida que hacía la farmacéutica para las salas, se anotaban los medicamentos de todos los que se beneficiaban de esta cadena. A los efectos legales, todo estaba en orden, y unos enfermos que nunca existieron eran los que supuestamente consumían los medicamentos sustraídos.

Si esto es así con productos que la gramática española llama sustantivos contables, porque podemos decir “una tableta”, “dos tabletas”… lo cual facilita su control, entonces es fácil imaginar cómo serán, en manos de los mafiosos de la gastronomía criolla, los sustantivos incontables, como la harina, el azúcar y el aceite, por citar sólo algunos productos. No hay que ser genios para darse cuenta del porqué las pizzas, los panes y los refrescos adolecen de una pésima calidad en los establecimientos estatales.

Y de la misma forma que en el cuento de marras era imposible que la jicotea corriera más que el venado, así que sólo mediante engaño podía hacer creer lo contrario, así también es imposible que los funcionarios encargados de la administración de bienes estatales vivan como zares, en medio de esta revolución bolchevique, sin robar y malversar.

Lo que importa no es quién le va a poner el cascabel al gato, sino cómo se le va a poner sin que el despelote que ocasionaría afecte la tan llevada y traída imagen de la revolución.

Pero mientras los jerarcas se ponen de acuerdo en cuanto a quién cae y quién no, sus funcionarios y cómplices siguen apostando a que la ladina jicotea gana la carrera, y, al compás de una conga que parece no tener fin, siguen todos arrollando y repitiendo el estribillo de Fernando Ortiz: “la jicotea ya llegó, ya llegó, ya llegó”.

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¿Qué tipo de periodismo desean "los jefes" en Cuba?
Por: Luis Cino Álvarez


LA HABANA, Cuba, febrero, www.cubanet.org -José Antonio Torres, corresponsal del periódico Granma en Santiago de Cuba, está preso desde hace casi un año. Su juicio está en la fase final de preparación. Lo acusan de corrupción. Puede ser condenado a 10 años de cárcel.
En junio de 2010 Torres escribió el reportaje “El agua en Santiago de Cuba: un reto impostergable”, sobre la reparación del acueducto santiaguero, obras que fueron supervisadas directamente por Ramiro Valdés, vicepresidente del Consejo de Estado y comandante histórico de la revolución.

Aquel reportaje, en que Torres empleó términos como “ineptitud” y “negligencia”, mereció una resurrección de la coletilla, que fue escrita por el mismísimo general Raúl Castro. Contrario a lo esperado en una coletilla, el general-presidente congratulaba al periodista “por su constancia en el seguimiento de la obra”. “Este es el espíritu que debe caracterizar a la prensa del Partido”, subrayaba. Pero menos de nueve meses después, José Antonio Torres cayó preso.

¿Qué delito de corrupción pudo haber cometido un periodista del más oficial de los periódicos oficialistas? ¿Qué pudo haber robado? ¿Unos pesitos de la dieta? ¿La gasolina asignada al Lada para sus viajes de trabajo? ¿Habrá aceptado sobornos de algún peje gordo para que se callara la boca? ¿Será una vendetta porque no se calló? ¿Será Torres una víctima colateral de una guerra en las alturas en la que alguien pidió su cabeza en una bandeja?

Las respuestas a estas preguntas no se sabrán porque el secretismo oficial que ahora piden desterrar, dista de estar en vías de extinción. Todo lo contrario. A pesar de los llamados oficiales a la transparencia informativa, los funcionarios y los burócratas corruptos parecen haber ganado otra batalla. Con el susto que hay en la prensa oficial, ya pueden cerrar con candado sus archivos y dedicarse en sus feudos “a vacilar el comunismo”. O lo que queda de él.

Después del caso de Torres, ¿qué periodista querrá correr el riesgo de que le viren la tortilla y lo echen en el socorrido saco de la lucha contra la corrupción? Los más osados, se conformarán con los pretextos y evasivas con que los pinchos de poca monta contestan las quejas de la ciudadanía al periódico Juventud Rebelde, si es que se dignan a atender tales majaderías.

¿Será que ciertos periodistas oficiales, escogidos con pinzas, están autorizados a ser más indiscretos que el resto de sus colegas?

En la Conferencia Nacional del Partido Comunista se pidió a la Unión de Periodistas (UPEC), “desterrar la autocensura, el lenguaje burocrático y edulcorado, el facilismo, la retórica, el triunfalismo y la banalidad”.

¿Imaginan la prensa oficial sin esas características? ¿Acaso habrá el régimen encontrado la fórmula para acabar con los molestos periodistas independientes sin tener que meterlos en la cárcel o forzarlos al exilio? ¿Serán capaces los periodistas oficialistas dejar de ser los obedientes propagandistas que siempre fueron para convertirse – asumiendo sus responsabilidades, sin pasarse de la raya- en periodistas a secas? ¿Irán los alabarderos del órgano oficial del Comité Central a plagiarnos el discurso y decir más o menos lo mismo que los periodistas independientes pero con menos ácido? Eso sería la libertad de prensa o algo muy parecido, pero nos tememos que ni remotamente es eso lo que desean los Jefes.

luicino2004@yahoo.com

Sobre los autores:
Julio Cesar Álvarez

Julio César Álvarez López (1968) Graduado en 1990 de la Escuela Superior de Contrainteligencia Hermanos Martínez Tamayo. Detenido en 1992 por colaborar con los Grupos de Derechos Humanos y sancionado por un Tribunal Militar a 19 años, de los que cumplió 16, siete de ellos en la Prisión de Máxima Severidad de Camagüey. Salió en libertad condicional en abril de 2008 y cursó estudios de computación y fotografía digital en la iglesia San Juan Bosco. Sabe Inglés y en la actualidad estudia Alemán. Reside en La Habana.
Luis Cino Álvarez
Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956). Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Es subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

martes, 14 de febrero de 2012

Quiero creer que eres tú

Quiero creer que eres tú:

He despertado con la luna.
Inquieta, en la penumbra,
busco la luz del alba que no asoma...

Del rincón de lo vivido
llegan las sombras.
Un fantasma me persigue,
me agota, me sonroja,
me destroza, me pulveriza,
me destila y me bebe:
¡Tramo a tramo!.

Pienso en ti.
Llegas envuelto en la quimera de los sueños.
me devuelves la ternura de otros años.
Siento aquellas entregas juveniles,
de canciones y versos regalados,
del perfume de las rosas
enredado en mi pelo,
Siento y vivo otra vez
 aquellas tardes de amor .

Tardes de amores confesados,
de sonrisas, de caricias, de mimos,
de besos regalados en el aire.
Tardes y noches de tus manos en mis manos
y de tu aliento bajando por mi cuerpo...

A pesar de los pesares,
de la muerte y la distancia,
estás aquí, y tengo miedo,
no lo niego.
Confieso que te quiero como antes,
tanto como antes, como después,
como nunca, como los cuentos
del siempre jamás.

Aquí me tienes y me abrazas,
te detienes en las sombras,
habitando mi espacio,
mi silencio,
mis reclamos de estas noches de lluvias,
en este invierno floridano.

No es extraño que me despierte con la luna,
que la madrugada me sorprenda con la duda
de si eres realmente tú,
o alguien que he soñado,
este ser que me acaricia
y me dice al oído aquellos versos:

"No podrás olvidar que te he adorado
con ciego y delirante frenesí
y en las confusas sombras del pasado,
luz de mis ojos, te acordarás de mi"*

Quiero creer que eres tú,
resucitado de la nada,
ese ser que me acompaña,
para decirte:
- Sí, me acordaré de ti toda la vida,
mientras la luna se cuele por mi ventana
y el viento y la lluvia, en la distancia,
griten a voces esto que callo,
que me amaste como a nadie en este mundo,
y yo, tonta mujer, no presentí
que aún en el otro me amarías,
si yo hubiera sido capaz de regalarte
un suspiro escapado de mi alma,
un anhelo,
un beso,
una esperanza...
Esperanza E Serrano


*Versos del poema "Te acordarás de mi" de José Angel Buesa