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viernes, 15 de octubre de 2010

Honor a quien honor merece.

Piñera, la nueva estrella del firmamento internacional.
El presidente chileno se ha convertido en un hombre sin fronteras tras el rescate
de los mineros.
Día 15/10/2010
La nueva estrella del firmamento internacional se llama Sebastián Piñera. El primer presidente conservador desde que Chile recuperó la democracia (1990) ha conquistado un puesto de honor en el estrado mundial de la política sin distinción de colores. De un extremo a otro del mundo le llueven felicitaciones por el rescate de los 33 mineros . Su nombre está en las portadas de todos los diarios del globo, abre los informativos de las cadenas de radio y televisión del planeta… Piñera se ha convertido en un hombre sin fronteras. El futuro está al alcance de sus manos o, dicho de otro modo, el futuro, hoy, parece que es cosa suya.
“Partió como una posible tragedia y espero que termine como una bendición”. La profecía del presidente de Chile se cumplió. Para él y para los 33 mineros que aguantaron, sin reventar, 69 y 70 días en las profundidades de la tierra. Dimitri Medvedev, hombre de escasas manifestaciones de afecto, felicitó a Piñera, “de todo corazón, por el desenlace tan esperado de esta operación única”. El reconocimiento del ruso, en las antípodas del pensamiento político del chileno no fue el único. Nicolás Sarkozy destacó “el coraje excepcional” y la “gran dignidad de los mineros”, Benjamín Netanyahu aplaudió un “rescate sin precedentes” y Luiz Inacio Lula Da Silva, el hombre que abandonará este año el Gobierno con el 80 por ciento de popularidad, le mandó "un abrazo muy grande, el más grande del mundo”. “Es impresionante”, reconoció ayer Piñera asombrado por los reconocimientos, incluido el de Barack Obama.
Nadie en el orbe se resiste a reconocer el éxito del rescate que, con delicados matices, es lo mismo que el triunfo de Piñera. El presidente de Chile, audaz hombre de negocios, ha demostrado estar sobrado de reflejos para aprovechar las oportunidades que la vida ha puesto a su alcance. Su fortuna, en torno a los tres mil quinientos millones de dólares, -después de vender Chilevisión- es buena prueba de ello. Convirtió el drama de los mineros en cuestión personal y de Estado. Apostó a todo o nada por su rescate cuando los demás miraban para otro lado. Supo estar junto a las desconsoladas familias y pedir, sin complejos, ayuda internacional.
Mientras él daba una imagen hiperquinética, la Concertación de socialistas, socialdemócratas y democristianos que gobernó en Chile los últimos 20 años, no fue capaz de reaccionar. La excepción que confirma la regla del “cierra los ojos” cuando no quieras ver algo por si te salpica, fue Isabel Allende. La hija del difunto presidente Salvador Allende, es senadora por la región de Atacama donde está emplazada la mina San José. Ella, como Piñera, ha estado con las botas puestas en la mina.
“Nunca más”, dijo Luis Urzúa, el último minero en abandonar la jaula de oro y cobre de los 33. El jefe del equipo, el patriarca de una familia forjada setecientos metros bajo tierra, dedicó sus primeras palabras a demandar seguridad en las minas. Sebastián Piñera se hizo eco del “Nunca más” chileno: “No Podemos garantizar que no haya más accidentes pero sí que nunca más vamos a permitir que se trabaje en condiciones tan inhumanas como los que habíaen San José”. Su respuesta despertó el entusiasmo de los chilenos.
Entre un capítulo y otro del “Milagro del campamento Esperanza”, como el propio Piñera tituló hoy la película de la mina, el presidente chileno se dedicó a sus obligaciones de Estado. Fue el primero en plantarse en Quito para repudiar la asonada policial contra Rafael Correa. El miércoles, último día de rescates, no dejó a sol ni a sombra Evo Morales. Carlos mamani, el minero boliviano, salió en cuarto lugar, un orden de preferencia interpretado como un gesto directo a su vecino. “No se cómo pagar ese esfuerzo”, reconoció Morales, antiguo crítico de Piñera. Otro jefe, el del eje bolivariano, llego a tratar a este representante de la derecha en el hemisferio sur, como a uno de los suyos: Buen viaje a Europa y Asia. Nos juntamos en Guyana (próxima cumbre de Unasur), le dijo Hugo Chávez a Piñera desde Caracas.
Los mismos vecinos que ayer le observaban de reojo hoy le buscan la mirada. El éxito tiene esas cosas y, como él mismo dijo hoy, “Chile no es el mismo”, y, visto lo visto, el mundo tampoco.
tomado de