Por:Julia Elena Jareno Varcarcel
A todos esos expertos del socialismo teórico que defienden el modelo desde la comodidad de sus pantallas y sus libros: los invito a pasar un mes en Cuba, que es socialista desde 1961. Pero no se confundan, no vayan como turistas VIP tomando mojitos en La Habana Vieja, eso no cuenta. No, vayan a los barrios, y si realmente quieren sentir la experiencia, traten de vivir 30 días como un cubano de a pie: sin apellidos ilustres, sin padrinos mágicos, sin remesas que “solucionen” la vida.
Intenten sobrevivir con un salario básico en pesos cubanos (sí, esos que ni alcanzan para un café decente) y además pagar servicios básicos. Coman lo que la “generosa” libreta de abastecimiento les ofrezca. Manténganse cuerdos mientras las luces se apagan 20 horas al día, y disfruten de casas que parecen hechas por un niño con retraso en motricidad fina, con piso de tierra, pocos electrodomésticos y cero condiciones mínimas de salubridad (y crucen los dedos para no enfermarse, porque ir al hospital es… digamos, toda una aventura).
Pero tranquilos, todo esto es “socialismo para todos”, eso sí, para los turistas con dólares hay “experiencias premium”.
Como decía mi abuela: no es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar… y créanme, verlo llegar en Cuba no incluye guía turística, selfies ni souvenirs.
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