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domingo, 21 de junio de 2015

¿Quién está detrás de Engage Cuba?

Portada de la revista TIME dedicada a Cuba. Se puede leer: "La Nueva Cuba por dentro. Descubriendo los encantos de la que fuera la isla prohibida: la gente, la cultura, el paraíso"

Portada de la revista TIME dedicada a Cuba. Se puede leer: “La Nueva Cuba por dentro. Descubriendo los encantos de la que fuera la isla prohibida: la gente, la cultura, el paraíso”. ¿Paraíso? ¿Para quién? Definitivamente no para los cubanos.

Se presenta como un grupo de presión sin partido que promueve el fin del embargo económico a la isla comunista. Pero detrás de ‘Engage Cuba’ se encuentran poderosos intereses económico y financieros cuyo único objetivo es ampliar sus negocios sin importar las condiciones políticas de la Isla. Al grupo lo respaldan empresas gigantes, como la agroindustrial Cargill, la distribuidora de productos para el hogar Procter&Gamble y la constructora de maquinaria pesada Caterpillar, y al frente está el abogado y cabildero James Williams, quien, al mismo tiempo, es director del ‘súper’ Comité de Acción Política ‘New Cuba’.
La existencia de ‘New Cuba’ fue desvelada en Miami a principios de mayo, durante una sesión de recaudación de fondos a puertas cerradas que contó con la participación estelar de Alan Gross, el contratista de Estados Unidos arrestado en La Habana en el año 2009, condenado a década y media de cárcel por “actividades de espionaje” encarcelado durante cinco años hasta que fue liberado el pasado mes de diciembre cuando los dos países decidieron descongelar sus relaciones. Gross, que niega padecer el síndrome de Estocolmo, ha dicho que su estancia en Cuba le ha permitido abrir los ojos en relación a la realidad local. Ahora se propone promover una mejoría en los nexos comerciales y acabar con el embargo a la isla que impide un comercio libre, como pretenden los gigantes empresariales que respaldan a ‘Engage Cuba"
 Engage Cuba’ y ‘New Cuba’ son dos alas del mismo pájaro que pretende capitalizar una apertura en la isla y el regreso de Estados Unidos a la vida del país. “(Gross) ha pasado por mucho durante esos cinco años y no quiere que sea por gusto. Él considera que el mejor modo para lidiar con el sentimiento de pérdida y el costo personal y psicológico, es comprometerse con la construcción de un futuro mejor para los cubanos y hacer avanzar la política estadounidense”, dijo Williams en mayo, cuando presentó el Comité de Acción Política.
Este martes, al adelantar la existencia de ‘Engage Cuba’, ha agregado que “es una oportunidad de posicionarnos en este momento único en la historia; sentimos que el viento sopla a nuestro favor y estamos muy entusiasmados”. Como precisa Ricardo Herrero, el director ejecutivo de ‘Cuba Now’, otra entidad que se ha asociado con ‘Cuba Engage’, “esta coalición sin precedentes luchará para que Washington por fin elimine toda barrera externa que impide que el pueblo cubano se beneficie plenamente de la experiencia e ingenio del sector privado norteamericano”.

Un deshielo antes empresarial que político

El deshielo entre La Habana y Washington ha levantado muchas expectativas en la clase empresarial estadounidense. Desde que el 17 de diciembre se hizo pública la intención de reanudar las relaciones diplomáticas a nivel de embajadores, la capital cubana ha sido prácticamente tomada por asalto por decenas de empresarios, banqueros, políticos, analistas y ejecutivos de todo tipo de asociaciones profesionales y ha asistido a un aumento del turismo oriundo de su vecino del norte.
Jeff Flake, uno de los senadores republicanos por Arkansas, volvió de nuevo a Cuba la semana pasada y se reunió con los principales funcionarios del Gobierno, incluyendo el número dos del régimen, Miguel Díaz Canel. “El intercambio de embajadores se va a dar a cualquier momento”, garantizó a su regreso a Washington. Sin embargo, seis meses después del inicio del deshielo y tras cuatro rondas de negociaciones, todavía los dos países no han hecho un anuncio oficial. El único indicio firme de que algo se aproxima es el hecho de que los diplomáticos cubanos han instalado en el recinto exterior de la sección de intereses de su país en la capital estadounidense el palo de la bandera que próximamente deberá ser izada allí.
En La Habana, el académico y ex cónsul de Cuba en Washington, Jesús Arboleya, ha puntualizado que el aparente retraso en la reanudación de relaciones completas obedece a la complejidad y entresijos de más de cinco décadas de retórica y enfrentamiento. “Nos muestra toda la complejidad de este proceso. Si el primer paso ha tardado todo este tiempo, imagínese los conflictos que podrán surgir una vez que comience”, ha dicho en declaraciones citadas por la cadena ‘NBC’.
En diciembre, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció su intención de promulgar un conjunto de órdenes ejecutivas que aliviarían considerablemente el embargo económico. Pero hasta ahora nada ha pasado.Y es que eliminar totalmente el embargo es un proceso difícil que pasa por el Congreso de Estados Unidos, donde todavía existe un pequeño bastión comandando por los congresistas de origen cubano que se oponen con firmeza. ‘Engage Cuba’ y su brazo político, ‘New Cuba’, pretenden precisamente cambiar esta visión en el poder legislativo.
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