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martes, 21 de enero de 2014

Cuba y la OEA:¿Señales de "deshielo"?


LA HABANA (CUBA) 17/01/2014.- EFE/Alejandro Ernesto
La próxima cumbre de la Celac logrará que por primera vez en más de medio siglo un secretario general de la OEA visite Cuba, un hecho de importante simbolismo cuyo efecto está por ver pero que confirma la evolución del sistema interamericano e incluso lanza mensajes a EE.UU., según analistas.


Invitado por el gobierno cubano, anfitrión en unos días de la segunda cumbre de uno de los más jóvenes organismos de integración regional, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, asistirá a la cita, tal y como lo hizo el año pasado en Chile en la primera reunión presidencial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Lo que parece un elemental acto de cortesía diplomática adquiere sin embargo una especial dimensión tratándose de Cuba y la Organización de Estados Americanos (OEA), porque provoca expectativas de deshielo entre el que sigue siendo el único país comunista de occidente y el organismo continental que lo suspendió de su seno en 1962.

La OEA levantó esa suspensión en 2009 durante la 39 Asamblea General que se celebró en San Pedro Sula (Honduras), con una resolución que abrió la puerta a iniciar un diálogo con Cuba si el Gobierno de la isla así lo solicitaba.

Pero La Habana ni lo ha pedido, ni desea reintegrarse en una organización por la que no oculta su rechazo, ni en los últimos tiempos ha dado señal de flexibilizar esa postura.

Analistas consultados por Efe se muestran escépticos ante la posibilidad de que la asistencia de Insulza a la cumbre regional de La Habana vaya a provocar un giro sustancial entre la isla y la OEA, aunque valoran lo relevante del acontecimiento.

“La posición del Gobierno de Cuba respecto a la OEA siempre ha sido muy clara, muy contundente y muy radical (…) Yo no tengo ninguna señal de que la posición cubana haya cambiado. Hay que esperar a ver qué pasa con esta visita y si se circunscribe solo a lo formal”, afirma Carlos Alzugaray, ensayista, diplomático y académico cubano.

No obstante, Alzugaray apunta a que la anunciada visita del secretario de la OEA evidencia el cambio que ha tenido el organismo respecto a la isla.

“La posición del Gobierno cubano sigue siendo la misma, aunque las razones evolucionan porque la OEA es lo que sus estados miembros hagan de ella y el organismo ha ido evolucionando”, indicó.

También destaca esa evolución Arturo López-Levy, académico cubano-estadounidense, profesor en la universidad norteamericana de Denver y autor del análisis “Cuba y la OEA: cambio y continuidad”.

“La presencia de Insulza en la Habana manda una señal positiva acerca de cuánto ha cambiado el sistema interamericano desde la época en que un continente plagado por dictaduras militares expulsó al gobierno cubano, en lo que fue clara expresión de dobles estándares sobre el tema de la democracia y las alianzas internacionales”, dijo López-Levy a Efe.

A su juicio, la OEA culmina con el que será su primer contacto formal con la isla desde 1962 “un proceso diplomático por el cual ha tenido que reconocer que Cuba es parte integrada a la política del hemisferio, guste o no en Washington”.

Y también ilustra cómo el Gobierno de la isla, pese a su declarada animadversión por la OEA, “está dispuesto a manejar de forma pragmática” las responsabilidades asociadas a su reinserción regional, que quedó evidenciada cuando los 33 países que conforman la Celac (todos menos Estados Unidos y Canadá) le confiaron la presidencia pro témpore del organismo.
Tomado de
 http://www.cubalibredigital.com
 INFOLATAM/EFE





La CELAC en la Cuba de los Castro

Desde fines de enero de 2013, Cuba quedó al frente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), un organismo cuya creación fue impulsada por Hugo Chávez como alternativa a la Organización de Estados Americanos (OEA), este último también integrado por Estados Unidos y Canadá. Podría sonar simplista afirmar que la CELAC es la versión subdesarrollada de la OEA. ¿Pero cómo tomar en serio a un organismo que estableció una cláusula democrática y termina siendo presidido por una dictadura? Algo similar resultaría impensable en la Unión Europea (UE) y de hecho fueron principalmente los países del Viejo Continente los que formularon las recomendaciones más categóricas a Cuba durante su Examen Periódico Universal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU del primero de mayo de 2013, en Ginebra.

Alemania, por ejemplo, recomendó a Cuba "abstenerse de todas las formas de hostigamiento, intimidación y detención arbitraria de activistas en favor de los derechos humanos"; Holanda le pidió "poner fin a la represión, investigar actos de repudio y proteger a todas las personas que sean víctimas de intimidación o violencia"; Francia le solicitó "garantizar la libertad de expresión y de reunión pacífica, así como la libre actividad de los defensores de los derechos humanos, los periodistas independientes y los opositores políticos"; y España le reclamó "respetar la libertad de expresión, asociación y reunión, y reconocer personalidad jurídica a las asociaciones de derechos humanos mediante un sistema de registro oficial inclusivo".

En esa oportunidad, salvo Chile, ningún país latinoamericano expresó en Ginebra una recomendación a Cuba en línea con las formuladas por los países de la UE y otras democracias desarrolladas, como Suiza, Australia y Canadá.

Por eso no resulta extraño que, en su momento, ningún gobierno latinoamericano haya cuestionado en Caracas (2011) la incorporación de Cuba a la CELAC y tampoco observado en Santiago de Chile (2013) la increíble contradicción de que un país gobernado por un régimen de partido único, al quedar a cargo de la presidencia pro tempore del organismo, sea el que tenga que intervenir en caso de ruptura del orden constitucional en un Estado miembro.

En la Cláusula Democrática de la CELAC, suscripta el 3 de diciembre de 2011 en Caracas, se dice reafirmar el respeto al Estado de Derecho, la defensa de la democracia, los derechos humanos, las libertades fundamentales y a las autoridades legítimamente constituidas como expresión de la voluntad soberana de los pueblos. Además de todos los cuestionamientos en materia de derechos humanos que se le formulan a Cuba, si hay algo muy claro es que de un régimen de partido único no pueden surgir autoridades legítimas desde la perspectiva democrática. Por lo tanto, existe una responsabilidad moral e institucional de los Estados miembros de la CELAC en legitimar al régimen militar de los hermanos Castro y negarle al pueblo cubano sus aspiraciones democráticas.

Asimismo, la igualdad de trato que se le brinda a la dictadura cubana desmerece a los gobernantes latinoamericanos surgidos en elecciones libres y competitivas. En todos los países que integran la CELAC —menos en Cuba—, para convertirse en jefe de Estado, como mínimo hay que ganar una elección general ante uno o más candidatos de otros partidos. En algunos casos, los aspirantes presidenciales tienen que imponerse primero en una votación interna o primaria, luego alcanzar un determinado porcentaje de votos en la elección general ante uno o más partidos y finalmente triunfar en un ballotage, como sucedió recientemente en Chile con Michelle Bachelet.

El régimen cubano sostiene que es democrático, pero no caben dudas de que la forma en la que Raúl Castro llegó a ser jefe de Estado —y antes su hermano Fidel— careció de la competencia electoral que caracteriza a una genuina democracia. Con independencia de la natural diversidad de modelos democráticos, todos tienen en común el respeto a las libertades fundamentales de sus ciudadanos, en especial las establecidas en los artículos 19, 20 y 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que el régimen cubano viola expresamente.

De todo esto se pretenderá reflexionar, nada menos que en La Habana, el próximo 28 de enero, durante el II Foro Democrático en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos que organiza el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), con base en Buenos Aires, con el coauspicio local del Arco Progresista, Nuevo País y el Comité Ciudadano por la Integración Racial, con el título "La declaración especial de defensa de la democracia de la CELAC y su incompatibilidad con el sistema de partido único de Cuba".

Este encuentro se realizará en el contexto de la Cumbre de la CELAC, que durante esos días se realizará en La Habana y tendrá a la dictadura como anfitriona de los jefes de Estado y gobierno de los países latinoamericanos. Tanto la seguridad personal de los asistentes, como la garantía al derecho humano universal a la libertad de reunión y expresión durante el Foro convocado por CADAL y sus contrapartes cubanas, serán también responsabilidad de todos los Estados miembros de la CELAC.



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