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sábado, 10 de diciembre de 2011

La izquierda es muy eficiente.

Indiscutiblemente en cuestiones de política la izquierda ha demostrado ser muy eficiente, porque ellos sí cumplen al pie de la letra el viejo adagio: "En la guerra, en la política y en el amor, todo se vale"
Los pragmáticos izquierdosos, oportunistas por antonomasia, aprovechan muy bien todas las contradicciones que se manifiestan a través de  los conflictos socio culturales, económicos, étnicos, demográficos, y hasta religiosos, existentes en cualquier sociedad capitalista.
Si la derecha es la que lleva las riendas del poder y no es eficiente en la toma de decisiones,  en la implementación de leyes justas y en la ejecución de medidas y acciones concretas que resuelvan, o por lo menos minimicen o mitiguen  esos conflictos,  las fuerzas izquierdistas, aprovechándose del descontento de determinados grupos sociales, se erigen como portavoces de las "masas oprimidas, de los pobres de la tierra, del pueblo sufrido y necesitado de justicia social" y se lanzan, desenfrenadamente, a la conquista del poder político como única vía de obtener también todo el poder económico dentro de su país y hasta fuera de él.
Los izquierdistas son muy eficientes en sus campañas demagógicas en las que prometen todo lo que ese "pueblo sufrido" quiere escuchar. Enarbolando consignas de cambios, de basta ya, de hasta aquí, etc., consignas todas basadas en un supuesto bien para toda la nación y en una supuesta defensa de un  patriotismo en el que ni ellos mismos creen. Los izquierdistas son muy astutos en  el uso de mecanismos y métodos eficaces que  les permiten  imponer  una ideología sectarista, excluyente, totalitarista. Desde el inicio de sus campañas comienzan a señalar las diferencias entre "los que tienen y los que no tienen" asegurando que los dueños de los medios de producción capitalista, los dueños del mercado, los empleadores privados, los capitalistas en general, son unos ladrones que, como enemigos de los trabajadores humildes, los explotan y les roban y que ellos, los trabajadores, los pobres de la tierra, los marginados, los desposeídos,  tienen que arrebatarle a esos ladrones todas esas riquezas para repartirlas entre todos, tal como hacían los corsarios y piratas cuando atacaban los barcos y puertos y luego repartían los botines con la tripulación que los ayudó a saquear y a robar lo que era de otros. Esos nuevos Robin Hood no dicen que el que reparte y reparte siempre se queda con la mejor parte y que a la larga, en sus gobiernos autoritaristas, violadores de los derechos humanos y civiles de ese mismo pueblo que los ayudó a llegar al poder, esos demagogos izquierdosos a la hora de repartir, sólo reparten lo único en el mundo que, dividido entre muchos siempre toca a más: la miseria.
Para lograr sus perversos fines promueven  el odio de los desposeídos contra todos aquellos que poseen algún tipo de propiedad privada, lo que a su vez genera, en esos desposeídos a los que les prometen un futuro luminoso, el desarrollo y la manifestación de una actitud y de un sentimiento llenos de rencor, de violencia y  de  un  fanatismo comprometedor. Los izquierdistas son expertos en la manipulación de la psicología de las grandes masas (multitudes) a las que conmueven y duermen cual  tontos útiles que, como zombies, se suman a sus campañas para derrotar a la derecha, a la que ven como la causa número uno de sus problemas, y de todos los males de la sociedad. Manipulan los sentimientos, las opiniones, y las actitudes de los insatisfechos, de los marginales, y de los que por diversas razones no han podido salir de la pobreza, en una sociedad de consumo moderna que cada día le exige más al individuo, como ente social, para que asuma un rol más activo en la comunidad, desarrollando su capacidad y todas sus potencialidades creativas, para poder  triunfar en ese mercado de bienes y servicios donde los retos y la competencia son grandes y donde sólo triunfa y perdura la calidad y en la que sólo son  más aventajados  los más capacitados, los más arriesgados, los más tenaces, los más sacrificados de su tiempo libre, los que más trabajen,  los que se proponen metas altas porque quieren alcanzar un nivel de vida superior, y se superan y aprovechan las oportunidades que su país les ofrezca para alcanzar las metas individuales que se han propuesto en sus vidas.
Pero como nada es absoluto en este mundo en que vivimos, en esas sociedades de consumo también hay oportunistas, inescrupulosos, ambiciosos , inteligentes y de cierta manera vagos, que les gusta ganar dinero fácil, escalar posiciones y gozar de cierta superioridad política, económica y social para perpetuarse en su dominio, en su feudo, en su imperio, en su nación, donde llegan a alcanzar un poderío socio económico y político a veces muy superior al que tenía  cualquier monarca europeo de la época medieval.
Los más alistados e inescrupulosos de esos oportunistas se lanzan a la política abrazando  las banderas de la social democracia, del marxismo leninismo,  del izquierdismo de moda, del socialismo del siglo XX y del Siglo XXI y con falsas promesas de rendención social, van ganando adeptos,  fanáticos ciegos, que  les creen todas las mentiras, y los llegan a idolatrar como si fueran dioses, como mesías, como superhéroes, como entes superiores.
Con mucha demagogia, como buenos conocedores de sus objetivos, muy expertos  en la manipulación de la psicología de masas, esos políticos izquierdistas, autotitulados muchas veces demócratas, desarrollan grandes campañas ideológicas a través de los medios de difusion masiva: Radio, prensa, canales de televisión, internet, etc., en contra de los capitalistas, y culpan de todo lo malo existente en el mundo a  Estados Unidos de América, por lo que éste representa como la nación más poderosa del mundo.
Los tontos útiles, ignorantes politicamente, se aferran a esas mentiras como si se tratara de grandes verdades, se erigen en sus más fieles defensores y los apoyan en todo. Baste recordar el gran apoyo que recibió  en Cuba Fidel Castro Ruz y su grupo de mafiosos moncadistas a quienes la mayoría de los cubanos en 1959 les dieron un "cheque en blanco", porque creyeron fanáticamente en ellos por las promesas de aquel famoso "Programa del Moncada" que Fidel usó en su autodefensa cuando fue juzgado por su participación directa como jefe y promotor del ataque al Cuartel Moncada y que llegó al pueblo especialmente con el titulo de "La historia me absolverá". Promesas que han quedado totalmente incumplidas pero que les sirvieron para llegar al poder y perpetuarse en él a nombre de una revolución social que nunca ocurrió, ni ha ocurrido en Cuba en las últimas cinco décadas.
Como los tiempos cambian y la lucha de guerrillas en América Latina fue un total fracaso, los oportunistas izquierdistas latinoamericanos cambiaron sus tácticas, sus métodos de lucha, pero no  sus fines políticos de apropiarse del poder político y con él, paulatinamente, apropiarse de todo el poder económico de  un país y hasta de toda una región. El mejor ejemplo, el más eficaz de todos es el de Hugo Chávez en Venezuela con el asesoramiento directo de la mafia de La Habana.
En el siguiente video podemos apreciar cómo, en menos de dos años, una vez que Chávez se apropió, por la vía democrática del poder político en Venezuela, lo cambió todo de manera tal que ya lleva más de una década en el poder y se manifiesta, públicamente, muy seguro de continuar gobernando el país por tiempo indefinido,  mientras esté vivo.
Les recomiendo a los  lectores de estas notas, que vean el video para que conozcan los métodos usados por Hugo Chávez para perpetuarse legalmente en el poder.
Esperanza E Serrano
El proceso jurídico de La Revolución Bolivariana"

  

2 comentarios:

Ruta Veintiseislaguagua.com dijo...

Gracias por su visita a mi humilde blog Espe .
La razon que la izquierda hace lo que hace es porque los ladrones no respetan las leyes , antes de llegar al poder , y despues de estar en el poder las anulan a su gusto . y este mundo lleno de politicos corructos y poco amigos de la justicia humana les permite todo y despues los llama presidentes y ministros , al menos antes le llamaban corsarios y piratas . " de la misma calaña " . Ranulfo Ramirez.

youtubecubano dijo...

el problema es que donde debieran ser eficientes que es en la economía, no lo son, es donde son peores. En teoría la economía planificada suena muy bien pero en la practica no funciona y ahi es donde todo se viene abajo, porque por mucho que hablen, convenzan, enganen, cuando vamos a la concreta, no hay ni croquetas para comer.