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viernes, 8 de julio de 2016

Dallas: 5 policías muertos, 9 heridos, entre ellos 2 civiles



La emboscada que llevó a cabo Micah X. Johnson y posiblemente otros sujetos convirtió en un infierno la noche del 7 de julio en Dallas, Texas, en medio de las protestas contra la violencia policial.

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Cuatro policías municipales y uno del transporte público muertos, nueve agentes y dos civiles heridos, y uno de los atacantes también muerto tras intensas negociaciones e intercambios de disparos fue el saldo de una noche trágica para la ciudad de Dallas, Texas, el 7 de julio (2016) en medio de las protestas recientes por las muertes de dos civiles afroamericanos a manos de las autoridades en Luisiana y Minnesota.
A las 2:30 de la madrugada del viernes 8 de julio. Micah Xavier Johnson, un hombre de raza negra de 25 años de edad, sucumbió tras el estallido de un artefacto explosivo que los policías enviaron en el brazo de un robot a la cochera del Colegio El Centro, donde Johnson se había atrincherado durante horas. Era el principal sospechoso de la matanza de la noche anterior, y había dicho a negociadores de la Policía de Dallas que quería “matar a gente blanca”, “matar a policías blancos”, según el jefe policial de la ciudad, David Brown.
Aparentemente, Johnson no pertenecía a ninguna organización terrorista ni grupo conocido. Habría actuado de manera violenta presa de la ira por las muertes recientes de dos ciudadanos negros en Luisiana y Minnesota. Vivía con su madre en Mezquite, una localidad cercana a Dallas. Era reservista de las fuerzas armadas sin antecedentes penales, y frecuentaba un club informal de prácticas de tiro.
La emboscada contra los policías comenzó a las nueve de la noche, cuando francotiradores situados en la parte alta de edificios del centro de Dallas, dispararon sus armas. Otros tres sospechosos están en manos de las autoridades, pero éstas se han negado a dar más detalles de los mismos con el argumento de que “no es el momento apropiado”. Sin embargo, un comandante de la Policía de Dallas que pidió no ser identificado, dijo al diario local Dallas Morning News que la agresión fue “una conspiración”, en la que “varias personas participaron en la planificación, la logística y la ejecución de un ataque coordinado”.
Según el Fondo Nacional en Memoria de Agentes de la Fuerza Pública, la noche del 7 de julio fue el día más trágico para las fuerzas del orden desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, fecha en que murieron 72 policías.
En la mañana del 8 de julio, los policías muertos no habían sido identificados oficialmente, pero la familia de Patrick Zamarripa dio a conocer que este policía de Dallas, veterano de la guerra de Irak, estaba entre los muertos.
Los precandidatos presidenciales Hillary Clinton, demócrata, y Donald Trump, republicano, suspendieron sus respectivos actos de campaña, al conocer de la masacre de policías en Dallas, Texas.
Escándalo por Nuevos Casos de Violencia Policial
La masacre de policías en Dallas comenzó días después de que dos afroamericanos murieran abatidos por agentes del orden. En cuestión de horas, los días 6 y 7 de julio de 2016, salieron a la luz dos nuevos casos de violencia policial contra dos ciudadanos de raza negra. El primero de ellos y más conocido, fue el de Alton Sterling, de 37 años, en Baton Rouge, Luisiana. El segundo fue el de Philando Castile, de 32 años, en Falcon Heights, Minnesota. Las acusaciones de brutalidad policial no se hicieron esperar, especialmente entre activistas del movimiento “Black Lives Matter”.
En medio de la confusión y la indignación, surgieron cifras de estos casos. El diario The Washington Post asegura que en los primeros seis meses de este año, 505 personas han muerto a manos de agentes policiales en Estados Unidos, 122 de ellas de raza negra. Por su parte, el diario británico The Guardian señala que son 558 los muertos, 135 de ellos afroamericanos. Por supuesto, muchas de las víctimas murieron en enfrentamientos con las autoridades y eran criminales.
Por otra parte, la organización Officer Down Memorial Page, que rinde homenaje a los policías muertos en cumplimiento de su deber, señala que hasta el 6 de julio de 2016 habían muerto 53 agentes del orden, 21 de ellos a manos de criminales armados y ocho por asaltos desde vehículos.
Muchos medios de Estados Unidos dieron a conocer más detalles de las dos víctimas civiles de los últimos días. Sterling vendía discos compactos en las calles y tenía una vida difícil. Era padre de cuatro hijos y también cocinaba en una iglesia local. Tenía un extenso historial de asaltos cometidos en su primera juventud, y fue obligado a registrarse como depredador sexual en septiembre de 2000, por haber tenido relaciones sexuales con una menor de edad. En esta ocasión, los policías acudieron al lugar donde Sterling se encontraba, por una denuncia anónima de que había amenazado con una pistola a un desamparado, que no quería comprarle un disco compacto. El video que muestra el momento en que recibe seis balazos en el suelo, no sugiere que Sterling tuviera una pistola en sus manos. Un agente toma algo de la cintura de la víctima cuando ya estaba mortalmente herido, pero se desconoce de qué se trata.
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