Translate

sábado, 21 de enero de 2012

La cruel receta del escarmiento

La cruel receta del escarmiento
por: Antonio
La nota informativa del periódico Granma deja entrever la razón por la que dejaron morir a Wilman Villar Mendoza. El poder en Cuba, encarnado en Fidel y Raúl Castro, ha aplicado una vez más su vieja fórmula: el escarmiento.
Sobre Cuba continúa, colgando amenazante, el puño del mismo grupo que tomó el poder en el lejano año de 1959. Desde entonces las conductas y maneras de someter al contrario conservan el mismo patrón. El desprecio total por la vida del adversario y el escarmiento como forma aleccionadora para ejercer el control social.
Cuántos fusilamientos y encarcelamientos ocurrieron de sólo un plumazo, “avalados” por tribunales de urgencia cuando la sentencia ya estaba previamente dictada. Los gritos de paredón siguen retumbando en Cuba.
Aún resuenan las ofensas de Fidel Castro que llevaron al suicidio al comandante Félix Pena , la crudeza sin límites en la muerte de Pedro Luis Boitel, el trato humillante a cientos de presos políticos, el terrible hundimiento del remolcador 13 de marzo, la pulverización en el aire de dos avionetas desarmadas, el fusilamiento apresurado sin derecho a habeas corpus de tres jóvenes negros, el encarcelamiento de 75 personas con delirantes condenas por pensar y opinar diferente , las golpizas al prisionero político Orlando Zapata y su posterior muerte en huelga de hambre , los gritos de preparen apunten fuego lanzados desde el último acto de repudio frente a la casa de Laura Pollán, días antes de su inesperado fallecimiento.
Ni siquiera la gastada y absurda justificación de delitos comunes, exonera al gobierno de su responsabilidad con la vida del prisionero. Como tantas otras veces, ahora, en el Granma, ni una palabra de respeto por esa vida, ni la más mínima muestra de condolencia. La falta de compasión como constante y el desprecio total por la vida humana del que discrepa, del que disiente.
Es inadmisible la muerte de un ciudadano cubano más, es inadmisible tanto desprecio e indolencia .De permanecer indiferentes e impasibles, otras muertes vendrán, el poder en Cuba ha dado sobradas muestras de ser insaciable.
Fidel Castro y Raúl Castro, dejen de jugar a ser Dios, la justicia humana existe. Tras medio siglo de ineptitud nos legan un país en ruinas con un panteón inmenso. Muestren algo de dignidad. No hay forma de detener el futuro. Es sólo cuestión de tiempo y ése está de nuestro lado.

http://www.estadodesats.com/2012/01/la-cruel-receta-del-escarmiento.html?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=la-cruel-receta-del-escarmiento

viernes, 20 de enero de 2012

El mensaje ha sido reiterado: preso cubano en huelga de hambre, es hombre muerto.

Wilman Villar, asesinado por la tiranía castrocomunista el jueves 19 de  enero, 2012.
Una vez más ha quedado demostrado que los cancerberos de la tiranía castrocomunistas no tienen piedad con los reclusos. El mensaje ha sido reiterado: preso en huelga de hambre, es hombre muerto.
Desde la muerte de Orlando Zapata Tamayo me pregunto ¿por qué hacer una huelga de hambre si los esbirros guardianes de las ergástulas de la tiranía están diseñados y amaestrados como máquinas para matar a los opositores y enemigos del clan Castro, de su élite moncadista y de todo su nefasto régimen comunista?
La vida es el más preciado tesoro que poseemos los mortales. Hay que cuidarla y batallar por ella hasta el final. No hay razones para regalarla fácilmente a nuestros enemigos Si estamos dispuesto a perderla, creo que sería más justo dar guerra primero. La lucha pacífica contra un régimen despótico, totalitario, criminal, mafioso comunista, no conduce a nada bueno, es inmolarse frente a molinos de vientos, es ofrecerse a perecer devorado por las llamas de un infierno devastador.
Ojalá la muerte de Wilman Villar sea la ultima ocasionada por una huelga de hambre en protesta pacifica contra los abusos, desmanes, vejaciones y violaciones de los derechos humanos en Cuba. Prefiero mil veces publicar en este blog la  rebelión de presos en una cárcel cubana, o en toda la isla, antes que tener que confesar el terrible dolor y la terrible angustia que siento cuando publico la muerte de un opositor pacífico declarado en huelga de hambre en una celda, o en cualquier otro lugar de Cuba.

La iglesia católica callará de nuevo ante este crimen. La tiranía inventará sus escuálidas respuestas para justificar el crimen, el mundo callará y la lista de muertos continuará engrosando el largo calvario del pueblo cubano.
Dolor y más dolor y yo me pregunto ¿Hasta cuando continuaremos en el rol de victimas?
 Es hora de responder golpe por golpe. Esos perros que dejaron morir a Wilman  Villar deberían pagar con sus vidas el crimen cometido. La  mafia castrocomunista no puede seguir cometiendo crímenes  impunemente. No basta con denunciar los crimenes y los atropellos cometidos por el régimen. Hay que hacer algo para acabar con ellos de una vez y por todas.
Esperanza E Serrano

Wilman Villar Mendoza:asesinado por la mafia castrocomunista de Cuba.


LA HABANA, Cuba, enero, http://www.cubanet.org/ -Este jueves circuló entre los disidentes cubanos un nuevo mensaje ominoso: “Acaba de fallecer Wilman Villar Mendoza”. Tras la breve frase se esconde la terrible realidad de otro compatriota más muerto como consecuencia directa de los atropellos y la prepotencia mantenida a ultranza por las autoridades castristas.
Los antecedentes del caso son conocidos: Por expresar de manera pacífica su inconformidad con las políticas del régimen, Wilman fue detenido y apaleado en la villa santiaguera de Contramaestre junto con otros hermanos de ideales, pertenecientes —como él— a la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) que encabeza el miembro del Grupo de los 75 José Daniel Ferrer, excarcelado hace unos meses.
Villar Mendoza fue sometido a un proceso festinado y tramposo, a puertas cerradas y sin garantías de clase alguna. Atentado, desacato y resistencia fueron los tipos penales esgrimidos en su contra. A resultas de la farsa judicial le impusieron una pena de cuatro años de prisión, y de inmediato fue trasladado a la cárcel de Aguadores, en la capital oriental.
En protesta por el atropello, el joven opositor de apenas 31 años se negó a vestir el uniforme de preso común y se declaró en huelga de hambre el pasado 25 de noviembre. Las autoridades penitenciarias le aplicaron una receta bien conocida en esos casos: el encierro en celda de castigo, sin tratamiento médico, ropa ni agua, según explicó el disidente Jorge Cervantes, también miembro de UNPACU.
La permanencia de Wilman en esas condiciones terribles durante semanas tuvo el único desenlace que cabía esperar: con sus defensas por el suelo, tirado en el piso sin ropas en medio de los fríos nocturnos de esta temporada invernal, su cuerpo debilitado por el prolongado ayuno cayó víctima de la neumonía.
Ni siquiera así terminó el calvario del valiente luchador oriental. Sus carceleros, insensibles, lo mantuvieron en las mismas condiciones, hasta que, ya inconsciente, comenzó a vomitar sangre. Sólo entonces lo condujeron a un centro asistencial, pero ya era tarde. Los facultativos que lo recibieron en el Hospital Juan Bruno Zayas de Santiago de Cuba, reflejaron la situación del paciente con una frase lapidaria: “Si se salva, será un milagro”.
Resulta imposible no encontrar las similitudes con el caso del también mártir Orlando Zapata Tamayo. Uno y otro apelaron al recurso supremo de la huelga de hambre en protesta por los atropellos sufridos; ambos quedaron abandonados en sendas celdas de castigo; los dos fueron privados de ropas, agua y asistencia médica adecuada. Tanto a Wilman como a Orlando los llevaron a un hospital cuando la muerte era ya inevitable.
En el caso de Villar Mendoza, sus familiares sí pudieron permanecer junto a él en el centro asistencial, pero las fuerzas represivas realizaron un amplio despliegue para impedir el acceso de sus hermanos opositores, así como para imposibilitar el contacto de éstos con los seres queridos del paciente agonizante. Incluso los cónyuges y parientes de otros ingresados confrontaron dificultades para entrar al hospital.
La esposa de Wilman, la digna dama de blanco Maritza Pelegrino Cabrales, tuvo que sufrir el acoso policial. En diciembre, la joven veinteañera ahora viuda tuvo que plantarse en las afueras del penal junto a sus niñas reclamando la hospitalización de su marido. Las autoridades, en el colmo de la vileza, la amenazaron con quitarle la custodia de sus hijitas de 7 y 5 años. ¡Y todavía se asombran de que, en los años sesenta, los padres de casi veinte mil niños hayan optado por enviarlos solos al extranjero, durante la Operación Peter Pan!
¿Qué podemos esperar ahora? Por desgracia, es probable que el mando castrista, animal que tropieza tres, cuatro y más veces con la misma piedra, reedite con el nuevo mártir la cobarde campaña de calumnias que orquestaron contra Zapata. Veremos a qué novedosas —o viejas— vilezas recurrirán los plumíferos y cotorrones del régimen para pintarlo como un peligroso antisocial.
Mientras tanto, tiene plena vigencia la pregunta formulada a raíz de la tragedia por la brillante bloguera Yoani Sánchez: ¿Cuántos muertos más tiene que haber para que el gobierno castrista comprenda la enormidad del abismo en el que ha hundido a la desdichada Cuba!

miércoles, 18 de enero de 2012

Trágico derrumbe en Infanta y Salud, La Habana, Cuba

Por: Augusto César San Martin
LA HABANA, Cuba, 18 de enero (Augusto Cesar San Martin, www.cubanet.org ) -Una nube de polvo cubrió la calle cuando a las 9:45 pm de ayer martes 17 de enero se derrumbó el edificio de apartamentos ubicado en la avenida Infanta esquina Salud, del municipio Plaza. El desplome causó espanto entre los transeúntes que huyeron ante el estruendo y la confusión.
Excepto la fachada, el resto del inmueble que albergaba a unas treinta inquilinos se desplomó enterrando bajo los escombros a varias personas. Una pareja de ancianos que quedó atrapada en uno de los balcones del edificio fueron los primeros en ser rescatados.
Durante la primera hora fueron extraídos con vida de entre los escombros dos adolescentes, dos hombres y una mujer. La búsqueda de sobrevivientes continúo toda la noche sin resultados, hasta horas de la mañana de hoy en que fue encontrado el cadáver de una mujer. Varias brigadas del Cuerpo de Bomberos y el personal de servicios médicos continúan realizando labores de búsqueda en las ruinas del edificio.
Según vecinos de la zona ya ha sido extraído un número indeterminado de cadáveres y se presume que queden más víctimas atrapadas, entre ellas unos adolescentes que participaban en un grupo de estudio. Las labores de búsqueda se han tornado lentas por las dificultades para despejar los escombros. Toda la cuadra está acordonada por la policía y hay una gran presencia de autos patrulleros así como vehículos de la Cruz Roja para asistir a los lesionados.
El edificio que se encuentra en el límite de los municipios Plaza y Centro Habana, se hallaba desde hacía años en muy malas condiciones. Había sufrido su primer derrumbe parcial en el año 2006. En 2007, nuevamente se registró otro derrumbe parcial del inmueble en el cual resultó accidentada una anciana.
Debido a la falta de mantenimiento durante décadas, es muy elevado el número de edificios en Cuba, y particularmente en La Habana, que se encuentran en malas condiciones. Muchos de ellos presentan inminente peligro de derrumbe, pero continúan siendo habitados.
Después de décadas de prohibiciones, recientemente el gobierno de Raúl Castro autorizó la venta de materiales de construcción para que los cubanos pudieran reparar sus propias viviendas y construir nuevas.
Precisamente esta semana comenzó un nuevo plan de otorgamiento de pequeños subsidios para la reparación y construcción de viviendas y el diario oficial “Juventud Rebelde”, informó que las autoridades aprobaron el lunes, el primer día de atención, la concesión del subsidio para 1.339, de 4.901 solicitantes. Las cifras no incluyen aún las peticiones de seis provincias, señaló el rotativo.
La medida, aprobada el 13 de diciembre por el gobierno, prevé entregar apoyos económicos a familias afectadas por catástrofes y a “casos sociales críticos”. La norma entró en vigor el 15 de enero. Los subsidios están destinados a la compra de materiales de construcción y a pagar mano de obra.
Cuba tiene un déficit habitacional reconocido de unas 600.000 casas, según cifras oficiales de 2011, aunque se estima que el número real podría llegar al millón, en un país con solamente once millones de habitantes. En el marco de las reformas con elementos de mercado para “actualizar” el modelo económico, La Habana espera que la iniciativa privada construya unas 23.000 casas en 2012.
Alrededor de las 12:15 pm fue rescatado con vida uno de los adolescentes estudiantes.
Abelardo Colomé Ibarra, Ministro del Interior, se personó en el lugar alrededor de las 10 am y permaneció allí, inspeccionando las labores de rescate, durante aproximadamente una hora.
El diario oficial Granma en su edición digital de hoy no informaba sobre el trágico derrumbe ocurrido a solamente pocas cuadras de su redacción.
Acesar2004@gmail.com

Al menos tres muertos por el derrumbe de Infanta y Salud
Por Yaremis Flores

Un edificio ubicado en la calle Infanta entre Salud y Zanja, se derrumbó ayer 17 de enero. El estremecimiento tuvo lugar alrededor de las nueve y media de la noche. Fuentes no oficiales reportaron hasta el momento el deceso de tres jóvenes de 17 años aproximadamente. La cifra total de heridos está aún por determinar por parte de las autoridades, pues al mediodía de hoy todavía se realizaba la búsqueda de personas bajo los escombros.

Policía, ambulancias y bomberos tomaron cartas en el asunto, rodeados de curiosos transeúntes y familiares preocupados. También se encontraban presentes agentes de la Seguridad del Estado y brigadas de respuesta rápida. A las tres de la madrugada sacaron de los escombros a 7 heridos, uno de ellos descubierto casualmente al sonar el timbre de su teléfono celular.
“Las jóvenes fallecidas estudiaban para un examen cuando ocurrió el desastre. Un padre resultó herido al buscar entre los escombros y una niña se salvó gracias a un colchón”, comentó una vecina.
Una de las personas que ayudó en las acciones de rescate, comentó a las 11 y 30 de la mañana de hoy, que “aún se encuentra bajo las ruinas del edificio, un herido a unos 6 metros de profundidad y abrieron un pequeño conducto para que pueda respirar. No han podido emplear equipos pesados para sacarlo, pues prevén la existencia de más heridos y no quieren lamentar más pérdidas de vida”.
La necesidad de un techo, obliga a muchas familias cubanas a vivir en inmuebles declarados oficialmente inhabitables, que ofrecen peligro inminente de derrumbe. El derrumbe de este edificio, construido en el año 1901, fue vaticinado por varios vecinos del lugar, pues no es este el primer derrumbe que sufre. Hace unos años, la parte delantera del inmueble se derrumbó y murió una anciana, cuya familia recibió una vivienda como compensación del Gobierno. No obstante al resto de los inquilinos el gobierno no les asignó viviendas y tuvieron que continuar viviendo en sus apartamentos a pesar del inminente peligro de derrumbe; hoy son ellos las víctimas de este fatal hecho. Entre los presentes aglomerados en los alrededores se escuchó a algunas personas comentar: “Probablemente a los sobrevivientes les den ahora una casita”
Para los habitantes de este edificio ha llegado muy tarde el Decreto Ley 288, aprobado a finales del año pasado, que autoriza la compraventa de viviendas después de dadas de estar prohibido por el gobierno; también la reciente autorización gubernamental para que las personas puedan reparar sus viviendas y la aun más reciente asignación de pequeños subsidios para reparar sus viviendas, para los que califiquen, que comenzó este lunes.
En opinión de muchos estas nuevas medidas del gobierno del General Raúl Castro no bastarán para aliviar la agudísima crisis habitacional del país, luego de décadas de abandono estatal y prohibiciones de todo tipo en lo referente a la reparación, construcción y venta de viviendas. El déficit de viviendas se calcula entre 600 mil y un millón, en una isla con una población de menos de doce millones. Desde 1959 la población de la isla se ha duplicado y la construcción de nuevas viviendas ha sido prácticamente nula.
En cualquier país del mundo un hecho como este conllevaría una investigación seria para determinar quiénes son los funcionarios responsables de la tragedia y castigarlos según determinen las leyes; no obstante, en Cuba es común que este tipo de hechos se “diluya” sin que se busquen culpables y no se hable más del asunto. Hasta hace solo unos años la prensa no informaba sobre esto hechos y la mayoría de la población ni se enteraba; hoy, gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, al gobierno se le dificulta mucho más la tarea de ocultar las noticias, aunque lo intenta..
Granma, el periódico oficial del partido comunista no informó hoy sobre el derrumbe en su edición impresa, ni en su sitio digital. Finalmente, al mediodía de hoy, después de diecisiete horas de ocurrido el derrumbe, el Noticiero Nacional de Televisión, dio la noticia, mucho después de que Cubanet y más tarde otros medios de prensa independiente, así como blogueros y “tweeteros” lo habían informado al mundo.
Tomado de
http://www.cubanet.org/

Desde Cuba: De médico a comisario político.

De médico a comisario político
Por Carlos Ríos Otero
LA HABANA, Cuba, enero, http://www.cubanet.org/ –Hace apenas cinco días, el pasado 12 de enero se cumplieron dos años de la tragedia en que fallecieron 26 pacientes del Hospital Nacional Psiquiátrico de Mazorra, en La Habana, los cuales eran bañados con chorros de agua fría, en medio de una ola invernal, además de ser sometidos a permanente subalimentación.
El mundo conoció el crimen a través de la prensa independiente. De otro modo jamás hubiese trascendido. Se supo, incluso, que antes de este escandaloso hecho, otros dementes habían fallecido por iguales o parecidos motivos, aunque se reportaban supuestas neumonías.
La cartera de Salud Pública la llevaba por entonces el Dr. José Ramón Balaguer Cabrera, galeno de profesión y comisario político de oficio. Balaguer fue sustituido a finales del verano de 2010. Pero continuó siendo miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista. Y hoy es su Secretario Ideológico y de Relaciones Internacionales.
Una ola de frío se inició a principios de diciembre de 2009. Se reportaban muertes por supuesta neumonía en varios asilos de ancianos de la capital. Los mendigos, fallecidos en plena vía pública, fueron llevados al hospital Salvador Allende (antigua Covadonga), donde certificaron que la neumonía era la causa de su muerte.
Si Balaguer hubiese leído los informes, tal vez habría evitado aquel crimen inescrupuloso. Fuentes fidedignas del MINSAP afirman que sólo en la capital se cuantificaron 83 muertos por neumonía.
En ese mismo invierno, la Oficina de Información del Consejo de Estado organizó varios programas televisivos de la Mesa Redonda, dedicados a las 5 muertes de vagabundos en Estados Unidos, y 8 en México. Y catalogó a los gobiernos de esos países -con más de 307 y más de 113 millones de habitantes, respectivamente- de “irresponsables y demagogos”. En tanto, Randy Alonso, conductor del programa, ocultaba alevosamente las muchas decenas de muertos en nuestra isla que tiene sólo 11 millones de habitantes.
Los ministros del gobierno cubano parecen dedicarse, sobre todo, a dar respuestas a las demandas de los gobiernos populistas de la izquierda latinoamericana. Pero los problemas nacionales no cuentan para ellos.
Este caso relacionado con el ministerio de Salud Pública no es el único que ilustra mi parecer. Sin ir más lejos, todavía está fresca en la memoria la destitución del Ministro de Educación, Luís Ignacio Gómez, quien, según el propio Fidel Castro, vivía más en el exterior que en Cuba.
José Ramón Balaguer, junto al actual embajador de Cuba en Caracas, coordinaba contratos para exprimir los servicios médicos cubanos, desviándolos hacia Venezuela para reforzar la popularidad de Chávez, mientras hacía trizas el sistema de salud en la Isla.
En Panamá, la intromisión de funcionarios cubanos en los asuntos internos fue tan escandalosa que el nuevo ejecutivo se deshizo de la eventual ayuda de salud castrista.
En Brasil, un colegio médico estadual aplicó una acción similar, y recientemente no certificaron los títulos a jóvenes recibidos en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), por considerarlos profesionalmente ineptos.
Los centros de salud en Cuba son eficientes sólo para la nomenclatura y  para extranjeros. El pueblo solamente puede ver desde lejos sus instalaciones estrellas: el CIMEQ, el hospital Cira García, la clínica de los Generales del MINFAR y la clínica Marín, del Ministerio del Interior (MININT), entre otros a los que no tiene acceso la población.
En la barriada habanera de Santos Suárez, funcionarios del MININT usaron en sus mansiones particulares los materiales destinados a un centro de fisioterapia para personas de la tercera edad. Era una de aquellas obras sociales de la llamada Batalla de Ideas, empresa creada por el Máximo Líder, pero pronto los vecinos informaron que el edificio se hundía, como iba a hundirse más tarde la propia empresa. Hoy, en vez del centro de fisioterapia, se alza en el lugar un edificio de 4 plantas para oficiales del MININT.
Antes de que Balaguer fuera destituido de la cartera de salud, y se consagrara como comisario político, el periódico Granma, órgano oficial del partido comunista, anunció en primera plana una esquela de felicitación, firmada por él, al centro equino de Camagüey, a 600 kilómetros de La Habana. Sin embargo, Mazorra se encuentra en camino a la Terminal Aérea José Martí, a 10 kilómetros del MINSAP, y al parecer nunca fue visitada por él, al menos durante sus últimos tiempos de barbarie.
cubano2000cisd@yahoo.es

martes, 17 de enero de 2012

Omerta.El código secreto de una conspiración cinematográfica.

 Omerta, un film de Pavel Giroud
Por Maylin Machado
Enterrar plata en una botella en medio de la noche,
otro complot más en la serie de conjuras irónicas y
políticas que circulan desde siempre…
“En los primeros años de la década de los 60, La Habana vivía tiempos convulsos…” Antes miembros de una asociación paralela pero legítima, los integrantes del crimen organizado serían desterrados por el nuevo gobierno. Entre el exilio y el insilio, se convertirían en seres exóticos cuya existencia quedaría prácticamente relegada al plano de la ficción. La de la película comienza en la nostalgia. La añoranza de la acción de la que se ha visto privado su protagonista nos lo presenta como un héroe absurdo.
El absurdo depende tanto del hombre como del mundo, por eso, decía Camus, florece de una comparación, en este caso, entre esa dimensión de la imaginación que es la memoria del pasado y el presente de la historia. De ahí procede la alienación del personaje, de la constante evocación de un modo de vida que no tiene cabida en el nuevo entorno.
La condición de su integración es el cambio, el mismo cambio radical y feroz que el medio experimenta y que exige que los sujetos sociales sufran con él. Rolo es un extranjero en su propia tierra porque esa revolución que no puede seguir ni entender se la devuelve totalmente ajena. Quizás por eso, y a pesar de la fisonomía de Manuel Porto, nos parezca más cercano al personaje de Camus que al canon del gángster que todavía es el Padrino, o incluso a ese referente más actual y sensible que es ya Tony Soprano. Aunque existenciales, sus problemas no son precisamente consigo mismo sino con el contexto en el que vive.
El protagonista verbaliza el vacío que lo separa de ese mundo en transformación justo en el monólogo que le sirve de presentación y da inicio al filme. Lo escuchamos en off, como surgido del reverso del cuadro negro sobre el cual vemos caer diminutos copos blancos. Pero “eso que parece nieve es caspa –narra la voz. Dicen los médicos que son los nervios y no lo dudo. Desde que me licenciaron, me silenciaron. Hay quien dice que es sólo el comienzo, que me iré descascarando poco a poco hasta que no quede nada de mí. Espero que no sea tan lento, no me lo merezco. Soy de esa clase de hombres preparados para morir de un disparo en el pecho no postrado en una cama”. Sólo entonces, la música da paso al sonido de un zipper que abre el plano en dos y deja ver parte de la cara del que habla, como quien descorre una bolsa plástica del rostro de un cadáver.
Ese prólogo, el momento más emotivo de la película, quizás el único, es en sí mismo un diagnóstico. Más adelante, conoceremos que una visita al médico lo había hecho oficial. Éste rellena la historia clínica del paciente y parece anotar en ella lo que nosotros y Rolo sabemos ya: “Creo que la raíz de su problema es la inactividad”. Pero lo que realmente se determina aquí, hasta el punto de volverse efectivo, casi físico, es el divorcio resultante de la confrontación entre el protagonista y la realidad.
La comparación entre ambos había empezado con la antesala del filme. Tan pronto como Rolo, a modo de bienvenida, tocaba el arma para luego abandonarla en la gaveta, se ponía su dentadura, el anillo, nos guiñaba el ojo a través del espejo y sonreía, la cámara se desplazaba hacia la cubierta de un periódico que hablaba de revolución. A partir de entonces las imágenes que aludían a ésta se sucedían como en un noticiero ¿ICAIC? Hombre y mundo comenzaban así a medir expectativas, también fuerzas, porque la escena final de la secuencia introductoria nos presentaba la sociedad secreta, aún desconocida, para cerrar con el anuncio de su voto de lealtad: Omerta.
—¿Por qué no trabaja? –pregunta el médico e inicia así el debate que consuma el monólogo inicial.
—En este país ya no hay trabajo para hombres como yo… créame.
—Pues no tengo nada que recetarle –concluye, como aclarando que el único tratamiento para su afección psicológica es la integración.
—Me lo imagino, ni yo mismo sé por qué vine a verle –responde Rolo, cerrando el diálogo sobre esta línea y con él cualquier posibilidad de acuerdo.
El final de su alienación resulta imposible en el nuevo mundo, por eso la muerte parece seguir siendo la única salida al problema del absurdo. De hecho, así lo notificaba nuestro primer encuentro con el protagonista: aquella cara azulosa descubierta por un zipper. O, pregunta el médico: “¿Me quiere decir qué tipo de trabajo es el que le viene bien a usted?”
Este baño podía haber inaugurado la cinta. Sin embargo, llegamos a él después de casi treinta minutos de metraje, como si se precisara del primer síntoma de vitalidad de Rolo, ridículamente temerario, para revelar el origen. El del relato se halla tras la superficie ahumada de un espejo. Su mano la limpia hasta dejarnos ver parte de su rostro ahora barbudo. Un primer plano al anillo, sello de membresía, lo descubre abandonado sobre el lavabo. Luego, dedos que quitan el seguro y se ajustan al gatillo de un revólver; lo observamos colocárselo en la boca. Suena el teléfono en lugar de un disparo. También lo hace el agua que corre, sostenida, como la duda del personaje que no se anima ni a una cosa ni a otra. Finalmente, termina por retirar el cañón y asegurar el arma. Avanza con desgano hacia el teléfono que sigue sonando. Es El Vasco. Le anuncia una nueva misión.
Sólo la intriga podía detener la mano del personaje. La llamada lo trae de vuelta a la vida y con ella a la acción, o viceversa. El suicidio es sustituido por la misión y, así, Rolo se transformará de alienado en conspirador. No por gusto esta escena aparece después de que han sido presentados todos los miembros de la improvisada cofradía, también Sardiñas y Yoyi. Como tampoco es gratuito que, tras el corte, hayamos retornado a la sala donde, casi al inicio del filme, había quedado suspendida una partida de ajedrez. “Teniente Dopico por aquí. ¿Dónde? Enseguida voy para allá”. Cuelga el auricular y su figura, antes al fondo y desenfocada, se hace nítida al acercarse a la cámara. El policía vuelve al juego después de haberse incorporado a ese otro, el de la acción dramática, que había empezado sin él.
Éste no es un combatiente más que viene a sumarse a las filas del cine de la revolución. Se trata de un personaje que exhibe con desfachatez su condición de peón en el esquema político-narrativo. No hay en él conflictos emocionales ni filiaciones extremas a una doctrina. Por eso su comportamiento se rige más por la psicología del juego que por una identidad colectiva/ individual. Es aquella la que guía cada uno de sus pasos.
Su disciplina dramática habla sólo del compromiso con su trabajo, como si el suyo tampoco tuviera “nada de especial salvo el hecho de que le permite sentirse muy bien cuando lo está haciendo”. Ese placer, que lo acerca a los detectives de la tradición cinematográfica norteamericana, es lo que lo define, más que su fe en el credo que debería representar.
El filme parece estar marcado por la desideologización, sin embargo no resulta por eso menos político. Todo lo contrario.
Las referencias al contexto que hemos tenido hasta el momento son escasas, diría mejor concisas. No estamos ante una reconstrucción detallada de la sociedad cubana del período, ni siquiera de una austera composición de fondo, sino de un sintético collage de imágenes que sirve como representación. Quizás también porque se corresponde con la mirada del bando del protagonista. Estos sujetos no toman parte en la transformación de un mundo que ha dejado de pertenecerles. Su alienación implica que lo perciban desde la distancia, y que incluso lleguen a hacerlo con aprehensión. Después de todo, la paranoia será la salida a la crisis del sentido de un entorno para el cual ellos son indiferentes.
Lo que sirve a la figuración de la Cuba de entonces son flashazos a la prensa, fragmentos de películas, emisiones radiales… los medios que configuran nuestra visión de la realidad, incluso de aquella en la vivimos. “¿Puede bajar esa musiquita?”, le pide Rolo a Sardiñas en su primer encuentro en el taxi, refiriéndose con molestia a la melodía de una marcha combatiente. “¿Quiere que lo cambie?”, y mueve el dial, con sarcasmo, hacia una alocución de Fidel que anuncia al pueblo las nuevas disposiciones.
Pero esa imagen mediática es también una alegoría al carácter narrativo de toda ideología y a su uso como instrumento de control. Como si a través de ella se negociara la participación de la ficción política en la historia fílmica o viceversa: la salida del relato cinematográfico al escenario social de la producción de poder como juego de fuerzas.
No es por eso azaroso que lo que ha llevado a los asaltantes hasta el set en el que se encuentran, la mansión del Jefe, haya sido la cubierta de un periódico, la misma que sirviera de carta de presentación al mundo circundante hacia el inicio del filme. Para llegar a aquí hemos tenido que atravesar un campo minado de tensiones estéticamente calculadas. Rolo camina por la calle. Desenfocado. Lo recibimos de frente, ya nítido, como si ese corto trayecto del médico hacia nosotros hubiera despejado, al menos parcialmente, su perspectiva trágica de la vida. Ha pospuesto el suicidio y rechazado la invitación a la participación ciudadana. Un jeep cargado de guerrilleros que hace su entrada al Hotel Nacional se cruza con su mirada. Esa fugaz irrupción en la que fuera la más famosa de las residencias de la mafia en Cuba, es el presagio del arribo de nuevos inquilinos.
El encuentro que prosigue ha sido desterrado a un edificio cualquiera. Tan anónimo como deben serlo sus participantes. Una circular escalera art nouveau vista desde abajo, el cuerpo de Rolo silueteado sobre un también bello tragaluz de opalina en mitad del ascenso, luego su pie en el último escalón. Llegamos a esta reunión en compañía de una música que anticipa la amenaza.
La que nos ha convocado ha sido advertida por El Vasco. No se halla en el titular que notifica la nacionalización ni siquiera en la frase que marca en tinta roja “las lacras mafiosas… no volverán a poner…” Más bien ha sido consecuencia de la aguzada lectura entre líneas de este viejo conspirador. “¿Sabes lo que quiere decir?” “¿Qué quiere decir Vasco, me estás poniendo nervioso?” “Quiere decir que van a tomar las casas”. Quiere decir que esa realidad hasta hace poco incomprensible se les ha revelado con un sentido oculto.
La misión se pondrá en marcha a partir de entonces bajo la iniciativa de El Vasco como forma de complotar la amenaza social o, lo que es lo mismo, una sociedad que amenaza con desahuciarlos definitivamente. Pero este contra complot tiene un objetivo preciso: “Recuperaremos ese oro antes de que estos barbudos tomen la casa” “¿Y después?” “Después ya veremos”.
Rolo aprovechará sus dotes de héroe absurdo en su nuevo rol de conspirador. A punto de convertirse en nadie, este personaje es un hombre solo, dispuesto a abandonarlo todo, hasta su propia vida. Lo hemos visto perder capa a capa lo que le quedaba de sí mismo. Por eso, durante aquella llamada de resurrección, las instrucciones de El Vasco para la cita intentaban reforzar su anonimato borrando los rasgos genéricos de su identidad: “Ni traje ni corbata… todo lo que tenga tufo a burgués se va abajo”. “¡Ah!, y sal sin el hierro”, la prueba más clara de su vocación.
Dopico hace su entrada a escena para detener la huida de los asaltantes y acorralarlos en el lugar de los hechos. Ese enclaustramiento, que hará de la casa un centro provisional de reclusión y espacio de resistencia, será la causa de la trascendencia futura de la intriga.
Hasta ese instante, para Rolo y su dispar grupo todo se reducía a un único propósito. El corto alcance de la tarea justificaba su escepticismo ante la disposición arrolladora de El Vasco: “Para serte sincero… no es una misión que me provoque mucho orgullo. De cuidarle las espaldas al hombre más temido de Cuba… a ser un simple velador, hay un buen trecho”. Para él no dejaba de ser una encomienda caritativa del Jefe “para quedar bien con nosotros” porque no alcanzaba a restaurar el pasado. El mismo delimitado objetivo que lo llevó a precipitar el final una vez comprendió no iban a poder lograrlo.
Pero este cerco hará posible que comience a recuperar su antiguo aliento de vida. “No me entregué por la misma razón que no te entregaste tú –le diría más adelante a Sardiñas– porque me estoy sintiendo hombre”. El tope de expectativas que había marcado su confrontación con la realidad se convertirá al fin en pulso directo con sus representantes. Ha llegado definitivamente a la acción.
Dopico, como nosotros, empieza por asumir la situación desde el absurdo: “Debería estar haciendo mandados y mira en lo que anda”. Pero como buen agente del orden desconfía siempre de su contrario. “Hay que preparar muy bien la jugada”, dice tras su primer encuentro con Rolo. Y, curiosamente, la jugada se inicia en el gesto de meditación de Fidel en una fotografía. Sobre una de las paredes de la dirección de la escuela, lo descubrimos frente a un tablero de ajedrez; también al Che, en otro retrato. Como si a través de la iconografía revolucionaria se prolongara la partida al plano de la política de Estado.
No por gusto las negociaciones de la policía se desarrollan, vía telefónica, al interior de este despacho. Las imágenes de los líderes en plena contienda nos dan la bienvenida al intríngulis del control: el cuerpo de seguridad planea su oposición a lo que comienza a considerar una amenaza. Todo ello en el momento que antecede a la secuencia en que se miden estos dos escenarios tan paralelos como la edición que contagia sus ficciones.
El velo que cubre este enfrentamiento nada tiene que ver con la seducción. A pesar del bolero de fondo que contamina la diégesis como mismo lo hace la imaginación de Rolo y Silvana. A pesar del coqueteo que parecen repetir el guardia y la directora mientras supervisan la evacuación de los niños. A pesar de la travesura gore del pionero que pone fin al encantamiento del cortejo de un disparo. Este montaje no deja de ser un “jueguito” dramático, incluso para subrayar que hay más semejanzas de las que sospechamos entre estos dos mundos en pugna.
La condición insular que adquiere la residencia reproduce el aislamiento del país, no como resultado de una circunstancia geográfica, sino debido a la naturaleza de su proceso social. Éste también ha sido fruto de las conspiraciones secretas de pequeños grupos, como toda revolución. Pero también como toda revolución institucionalizada ha anunciado “desde su origen el fantasma de un enemigo poderoso e invisible”.
“¿Qué se ha sabido del Jefe?”, preguntaba Rolo a El Vasco en aquel encuentro revelador. “No mucho, ya sabes que es imposible mantener contacto con el exterior”, le respondía, como si además de subrayar su nuevo liderazgo nos ofreciera elementos para una comparación futura. La sociedad que los rodea se considera a sí misma una plaza sitiada como luego ocurrirá con la que fructifique de su misión.
La resistencia será para ambas principio y forma de sobrevivencia. Las dos han sido el resultado de la mezcla de sujetos heterogéneos que nada tienen que ver entre sí excepto los espacios que comparten (antes impensables) debido al reajuste igualitario que se experimenta. De manera que echar mano a un código ético, no importa cuán incomprensible resulte para aquellos a los que se incite a comulgar, sea el primer paso para establecer el compromiso y con él la unidad en medio de presiones internas y externas. Incumplirlo traerá consigo represalias que refrendarán su autenticidad. “Estado y complot vienen juntos” y sus mecanismos se anudan.
El voto de silencio será el fundamento de la sociedad que se instituye definitivamente al interior de la casa, como antes lo fuera de la antigua familia. Nada más establecido el cerco, el único de los integrantes sin bautizar deberá someterse a la iniciación. La ceremonia ha sido adaptada a los tiempos que corren, “estamos en guerra, ¿no?”, dice Rolo antes de empezar.
El ingeniero se había visto obligado a jurar de inmediato ante la desconfianza que para los reclutadores despertara su color, también su participación forzada. “No tenemos otra opción”, había sido el aval que Rolo pretextara ante El Vasco. “Además, sabe leer planos”, añadía como plus de beneficio al chantaje de Sardiñas. No obstante, las instrucciones del capo en su lecho de muerte habían sido claras: “Ojo con el negro que negocio con negro, negro negocio”.
Yoyi, su sobrino, había sido en cambio su último pedido. Por eso la hora de la ley número uno de la Comisión, “¿qué comisión?”, “la Muerder Incorporate”, le llega con la inminencia del peligro y tras su inicial amago de deserción. Un brindis premonitorio sella la constitución de la sociedad: “Por los viejos tiempos que afortunadamente están de vuelta”, dice Rolo en la penumbra, como una amenaza a contraluz.
La disparidad entre la simplificación del ritual y su proclamada trascendencia, pone bajo sospecha su credibilidad durante todo el filme. También su garantía como principio de unión de seres tan dispares en medio de condiciones extremas. Sobre todo porque la desmesura de la significación que el protagonista le adjudica se traspasa al plano de la representación.
La cara horrorizada de Sardiñas o el brazo resistente de Yoyi sujetado por Rolo en el momento del acto, son seguidos por el fuerte sonido cortante de un arma blanca. En lugar de un chorreante miembro amputado, la imagen nos devuelve una diminuta herida en el índice de cada uno de los participantes. De un tajazo la seriedad se transforma en desvarío.
“Este viejo está loco”, oímos repetir a Yoyi en tono de mofa, de desafío, de traición… No hay un instante del asalto, al interior de la residencia, en el que la cámara no se muestre nerviosa, como si la planificación pulcra quedara reservada a la gestación de la intriga. A pesar de todo, esta sociedad pende de un hilo.
Sin embargo, rozando el desenlace, la historia se permite su único salto temporal pre-59. Es la austera ceremonia de omerta de su protagonista. El director la ha sembrado en este recodo del camino con la precisión de un memo que nos llega en el momento oportuno. Yoyi ha abandonado la casa después de intentar liberar al guardia y agredir al ingeniero y a Silvana. A través de esta última vemos florecer los recuerdos. El dedo del Jefe enjugando la sangre en su boca ante los ojos de Rolo que sólo puede bajar la mirada hacia el suyo, no nos dejará olvidar el compromiso que implica pertenecer a esta familia.
Hay quien dice que el filme sólo existe para ese instante en que vemos salir a Yoyi de entre las rejas y a Sardiñas llegar a recogerlo en su flamante descapotable blanco, impecable como su ropa. Yo diría que existe por él.
Quizás haya muchas escenas así en la historia del cine, pero ésta suena a cubano. Como a propósito, el primer comentario del ex recluso, después de un sorprendido “Neeeeegro” como saludo, es para el grupo que canta.
Ahora la música se escucha muy bajo. La goma delantera se detiene y sentimos un cuerpo caer. Luego el cierre de una puerta. El volumen de la canción sube poco a poco mientras el carro arranca. Con una marcha a atrás a nuestra mirada, descubrimos a Yoyi tendido boca arriba con la garganta abierta. El arma homicida ocupa el plano. Lleno de sangre, el abrecartas, instrumento de traición y de venganza, yace en el suelo muy cerca de la oreja del cadáver. Chirrín chirrán.
El ritmo Van Van marca la cadencia de este ajuste de cuentas, pero lo que lo convierte en una escena memorable no es sólo su tempo, sino su clave. El hallazgo de su combinación es el despertar de todos los incrédulos que, como Yoyi, nunca confiaron en la trascendencia de la historia. Él mismo continúa burlándose hasta el largo segundo que antecede a su muerte, en el que se nos revela que este truculento juego no ha ocurrido en la intimidad de un autocomplaciente ejercicio cinematográfico. Esta intriga ha penetrado el campo de batalla de la sociedad.
Es cierto que hasta este momento hemos sido engatusados por soluciones extravagantes que nos han llevado a dudar, como ese delicioso baile del ingeniero que prometía a un triunfador y todavía afro Michael Jackson. Causa de la irritación de muchos, éste es el cierre del episodio de intimidad más auténtico del filme que marcará afectivamente la alianza entre los dos personajes. Sólo retornando a esa estancia nos será dado comprender el tono pop de la forzada expiación de Yoyi, además de por qué ha sido Sardiñas, que comienza la conversación preguntándole al protagonista si ha matado a alguien (“¿Quieres mayor indiscreción que ésa?”), quien terminara haciendo justicia por su mano. Esa justicia que Yoyi imaginó jamás lo alcanzaría.
Su deserción había respondido a la creencia de que abandonar el set del crimen y someterse a las leyes de esa otra sociedad mayor, lo librarían para siempre de la delirante cofradía. “Por cierto, ésta es tu cuarta vez, ¿no?”. “Y la última. Me voy a reintegrar… Me voy a sembrar café, pá la zafra”, responde como si una consigna alcanzara a absolver todas sus faltas. Pero los códigos de estos dos mundos aunque similares no son equivalentes. El delito que ha esperado hasta este instante para ser cobrado implica una deuda mayor.
“¿Y cómo terminó la cosa?”, pregunta el ex convicto dentro del carro. “¿La cosa?”, intenta rectificarlo Sardiñas. “Sí chico, el viejo, la casa…”, insiste en pormenorizar su desacato. “Como tenía que terminar”.
Después de ponerle el traspié que restituiría a la trama el instrumento de la venganza, Silvana revela la existencia de una salida secreta. Lo curioso es que esa confesión develaría también una verdad mayor: el sentido último de la intriga.
Vemos la fuga del ingeniero mientras la voz ceceante de la criada, unas veces on, otras off, describe los pasos para su ejecución. “Hijo de puta”, escuchamos decir a un indignado Sardiñas de vuelta a la sala donde Rolo aún sostiene a la maltratada Silvana. En el camino, con la confusión de la narradora todavía atontada tras el golpe de Yoyi, el ingeniero había abierto la puerta equivocada. Y así, por error, fue a dar con el oro.
Minutos después, abrecartas mediante, nos llegará el mensaje del capo con las instrucciones del cambio de escondite. Pero la epifanía dramática que Rolo experimenta en esta secuencia nada tiene que ver con la localización real de un tesoro que ha dejado de ser hace mucho la finalidad de la acción, sino con la posibilidad de encontrar una salida permanente a su vida.
Hasta ese momento, el protagonista no tenía otros planes como no fueran los de tratar de encender su fosforera. Sin embargo, la huida se le presenta como garantía de subsistencia para su nueva familia. “No voy a dejarlo solo, Jefe”, concluye el ingeniero confiriéndole, junto a la criada, la titularidad de Don.
“Vete Sardiñas, ya sabes cómo hacerlo… Es una orden, acuérdate que hicimos el pacto de omerta”, le encomienda Rolo ante su imposibilidad de abandonar a Silvana pero con la certeza de que “un solo camarada de armas es suficiente: uno no necesita tener a toda la sociedad de su parte”. La vía de escape será la salida al secreto en que deberán seguir existiendo en lo adelante.
Por eso el ingeniero se asegura de que nosotros y Yoyi hayamos comprendido la significación de su muerte antes de poner término a su vida. Toda la conversación que han mantenido hasta este instante ha sido un diálogo exegético que terminará con una demostración: esa pequeña y extravagante sociedad se ha convertido en un universo alternativo que ha invadido el mundo y construido otra realidad que el final del relato no hará sino avizorar.
La película se nos descubre intrincada como un complot, no por la discontinuidad de la trama, sino porque en ella se ha cifrado lo que es esencial. Es eso lo que ha diluido la emoción y ha evitado que establezcamos vínculos afectivos con los personajes. Esa renuncia a sentimentalizar la experiencia estética del espectador y oponer en cambio un distanciamiento por momentos cínico, otros burlesco hace que esta historia de traiciones y lealtades, construida sobre un derroche de intriga y suspense, no llegue a provocar en nosotros la más mínima conmoción como no sea la de la risa en sus pasajes más osados, rayanos en el absurdo.
La elipsis de la pasión sería también un argumento ante la frialdad de las actuaciones, sobre todo ante la llaneza de la de Porto. Sí, porque la pasión ha sido descentrada si no abstraída al plano de la construcción cinematográfica. Quién sino un apasionado artesano del sentido podría lograr esta artificiosa estructura hecha a base de piezas meticulosamente combinadas. Piezas tan heterogéneas, como global resulta su procedencia, y que nada tienen en común excepto el gusto de su director. Esa disparidad apareada es la que oculta la verdadera intriga al tiempo que sirve a su producción. Sólo un ejercicio cinematográfico casi puro podía producir un filme como Omerta: con fecha y localización históricas concretas pero con una relación absolutamente desmaterializada con su contenido. El ajedrez del funcionamiento de lo social más que la sociedad propiamente dicha, es aquí el tema.
“Divino tesoro”, reza el cartel que nos recibe a la entrada de la casa, “Hospital geriátrico”. Esta locación ha sido el escenario de las distintas fases por las que ha transitado la asociación paralela: el crimen organizado, la misión y la conspiración. Es en esta última donde nos reencontramos y se reencuentran los personajes.
El sonido de un carro nos introduce a Sardiñas que ha venido al cumpleaños de una anciana Silvana. “Salud que haya porque belleza sobra… Iba a traer a la niña pero tuve que hacer un trabajito antes”. “¿Y cómo salió el trabajito?”, aparece nuestro protagonista envejecido. “Bien”, sólo nosotros y ellos sabemos a lo que se refieren. Acabamos de dejar un cadáver en medio de la carretera. “¿Bien?”, insiste mientras señala una mancha de sangre en el encaje impecablemente blanco de la camisa del ingeniero. “Muy bien”, concluye éste orgulloso.
Junto al estatus de Don, Rolo ha heredado su residencia, un asilo. Sardiñas, en cambio, es el único integrante integrado de la cofradía. Él es la garantía de su descendencia y el medio más plausible para infiltrarla en esa otra sociedad mayor. La venganza de la que hemos sido testigos es la prueba de que ha trascendido su enclaustramiento y motivación incidental. “Tengo planes”, dice el jefe. “¿Me los cuenta?” “Hay más tiempo que vida… Quiero madurarlos bien porque no puede haber imprevistos”.
La edificación que antes fuera barricada, lugar de resistencia, se ha convertido en retiro, en un albergue fruto de la seguridad social o, cabría decir, de lo que hace una sociedad para protegerse a sí misma. Su simbolismo no ha dejado de medirse con respecto al contexto en el que se encuentra. Por eso el teniente Dopico que ahora está dentro, de visita, juega en ella su eterna partida de ajedrez.
El triunfo que parece obtener al final es justamente el de este escenario como salida a la imposibilidad de erradicar a aquellos que rechaza. Porque tampoco consigue afiliarlos. Debe vivir con ellos aunque intente ocultarlos bajo nociones de representación y mayoría. Pero se trata sólo de una partida, el juego continúa. “El esquema de una sociedad es el campo de batalla y no el pacto, es el estado de excepción y no la ley”. Y así, con un paneo que registra el espacio múltiple de la convivencia, el director vuelve sutilmente a “enterrar plata en una botella en medio de la noche”.
Mailyn Machado
Tomado de:
http://pavelgiroud.wordpress.com/category/3-omerta/

lunes, 16 de enero de 2012

A veces


A veces...

A veces quisiera perderme en la selva,
vagar entre ramas,

dormirme en un río...
A veces quisiera perderme
más allá de mis manos,
más allá de mi cuerpo,
más allá de mí misma,
más allá de  todo y de todos...


Son días aciagos de dolor,
de angustias,
de esperanzas y anhelos perdidos
y de ilusiones idas...
Son días amargos
en que me pierdo en mi misma,
navegando por dentro,
como un barco a la deriva
a la merced del viento.

A veces la olas me arrastran al abismo
y me siento aturdida,
busco y no encuentro la brújula
para enderezar mi camino.

A veces me asaltan estos días de desvelo,
siento rabia y no encuentro consuelo.
Son días en que el dolor y la ira se acuestan
a mi lado, oprimiéndome el pecho.
Es como si sintiera la pena de quien ara
en el mar, un día y otro día, inútilmente...
Como si la vida no fuera otra cosa
que ese constante vivir y morir de una rosa,
que  ha brotado sola,
en su efímera existencia,
abandonada a su suerte
detrás de una puerta.

Pero a veces el tiempo se conmueve,
se muestra solidario,
y me regala  horas de dicha,
y la calma me vuelve,
para bien de mí misma,
y ya no esté tan sola,
Son días que veo al amor
florecer en las ramas,
en el trinar de las aves,
en el nido, en los polluelos,
en nuevas flores,
en la música del aire,
en la soledad de las rocas,
en las profundidades de los mares azules...
¡Y en las pupilas de tus ojos ardientes!
Esperanza E Serrano
Nueva Gerona, agosto 1984

domingo, 15 de enero de 2012

Omerta

Omerta, la pelicula y el juramento


Año: 2008
Duración: 83 min aprox
País: Cuba / Color
Género: Drama
Idioma: Español
Formato: avi
Dirección: Pavel Giroud
Actores: Manuel Porto, Kique Quiñones,Yadier Fernández,
Luis E.Amador,Ulik Anello,José A.Aguilar, Teresa de J.Calo.


Sinopsis:
La Habana.1960.Rolo Santos, el guardaespaldas de un ilustre
gangster cubano, comienza a sentir el peso de los años.
Cansado de la rutina mafiosa e inquieto ante un novedoso
proceso político decide empezar una nueva vida. Para hacerlo
necesitará dar un último golpe.

jueves, 12 de enero de 2012

Debate en Estado de SATS.


Papa con represión y elecciones "in absentia"
Por: Alexis Jardines
No se trata de una receta de cocina, sino del trabajito que le espera a la Seguridad del Estado con la visita de Benedictus XVI. Todos recordamos aquél 1998 cuando las multitudes coreaban ante el Papa Juan Pablo II: ¡libertad!… ¡libertad!, mientras se retorcía la ya huesuda cara del Comandante en Jefe, recién salido de su orgánico carapacho verde olivo. Cualquier incidente habría podido desatar un tsunami popular, pero no ocurrió. En cambio, hoy la situación es más dramática y las probabilidades de manifestación de descontento popular en presencia de su Santidad Benedictus XVI mucho mayores. Ese catalizador que se bloqueó exitosamente en la visita papal anterior podría tener lugar. Supongo que a estas alturas esté calculado hasta el mínimo detalle, no obstante puede haber fisuras en el entramado represivo.
A la insatisfacción con el sistema (régimen, según la terminología del exilio) se suma hoy una apreciable cantidad de individuos que no trabajan para el Estado. A pesar de los esfuerzos del gobierno por sindicalizar a los cuentapropistas y de los chantajes a los pequeños negocios con el tema de la licencia, es un hecho el creciente número de personas sin empleo alguno o con empleo no estatal y, por consiguiente, con un potencial subversivo que en condiciones especiales se torna incalculable. Los jóvenes, generalmente sin dinero y sin trabajo, serían el otro foco sedicioso de considerable importancia ¿Por qué en Cuba, hasta hoy, no se ha producido una situación de estallido social verdaderamente significativa? Para que ello suceda deben conjugarse, a mi entender, dos factores: un estímulo y, a su vez, la ausencia de un mecanismo de freno. Me refiero, en este último caso, a lo que vendría después de la sedición, es decir, a las represalias. El cubano de la Isla le teme a las represalias de tipo económico, no creo que la cárcel por motivos políticos amedrente a nadie en Cuba. Sin embargo, perder el trabajo significa privar a la familia ―fundamentalmente a los hijos― de la subsistencia, además de la cuota de vergüenza que paga todo desempleado. Raúl Castro sabe muy bien que la libertad de movimiento, a partir de una reforma de la Ley Migratoria, podría complicar las cosas porque generaría en adición unos ingresos que no provienen del Estado. Si a ello se agrega las remesas familiares, la pequeña empresa y el mercado inmobiliario estaríamos en presencia del Talón de Aquiles del raulismo. Si las multitudes se congregan en presencia de su Santidad Benedictus XVI, cualquier cosa podría suceder, pero la independencia económica del cubano es todavía mínima in extremis, mientras que muchos desempleados ni siquiera tienen claro su estatus, debido a las maniobras de la llamada «actualización del modelo socialista». De todo ello se desprende una moraleja: el contacto con las familias cubanas y, particularmente, la ayuda económica es la vía más segura de incidir en el rumbo de la nación. Quien desee libertad política para Cuba debe asegurar un mínimo de libertad económica para los cubanos. Cuando ello se tenga, ante la presencia de un estímulo y siempre que se trate de situaciones especiales, como es el caso de una visita papal, no habrá represión ni represalia que pare a las multitudes.
Hablando ya de situaciones no extremas, descarto a la oposición y al liderazgo como factores de cambio. Entre el pueblo y la oposición sigue existiendo un abismo insalvable y, en verdad, no creo que amplios sectores de la población se vayan a identificar sin más con las figuras opositoras, antes bien el proceso será el inverso: la ciudadanía rebelde absorberá a la oposición. Por otra parte, es justo reconocer que el cubano de a pie tiene sus esperanzas depositadas más en el exilio ―y sus figuras― que en la oposición interna, aunque en el exilio se piensa justamente lo contrario. De hecho, muchos en la Isla se cuidan de acumular méritos revolucionarios pensando en el encuentro futuro con el exilio. La expresión «a ese lo van a arrastrar por la calle cuando esto se caiga» se refiere más a lo que pudieran hacer los exiliados, tras la caída, que a la reacción de los que permanecen en la Isla. Por mi parte, tengo más fe en las manifestaciones ciudadanas espontáneas y en el trabajo a mediano plazo de la disidencia. Uno de los grandes problemas que presenta el proyecto de una Cuba futura es que los cubanos no saben por quién votar en caso de desaparición del Partido Único. Tal vez la mejor manera de salvar todos estos escollos ―y hacerle justicia a la oposición― sea la de dar a conocer el potencial político de la nueva Cuba, de manera que podamos tener una idea no solo de lo que queremos, sino de a quiénes queremos en el poder. Emilio Ichikawa ha abierto la Caja de Pandora (http://eichikawa.com/2012/01/obras-plano-y-construccion-de-la-democracia-en-cuba.html). Se pregunta por la posibilidad de una suerte de grupo multidisciplinario dentro de la Isla que pueda asumir extraoficialmente la representatividad de la nación cubana en virtuales diálogos con misiones extranjeras. Yo quiero ir más allá e imaginar quienes serían esas personas que, dentro y fuera de Cuba, podrían liderar el futuro gobierno democrático. La sola idea del nuevo gabinete, aunque un tanto ficcional, es más real que la de los Robin Hoods criollos al frente del pueblo enardecido y, al menos teóricamente, contribuye a la unidad de todos los cubanos en torno a un objetivo común que, de otro modo, seguiría siendo una quimera.
Sea lo que fuere, lo que pudiera ocurrir en la Cuba de hoy, tras el previsible control de la visita papal por parte de la Seguridad del Estado, estará condicionado por la contradicción fundamental del raulismo, a saber: la necesidad de atraer divisas a partir de la iniciativa privada y la inestabilidad que ello entraña en términos políticos. Al parecer, Raúl ha decidido asumir el riesgo. Solo espero que del lado de acá se tenga una idea mejor que la de suspender los viajes y las remesas.
......
No depender de protestas masivas ni de “la sociedad civil” //
Por:Ricardo E. Trelles
“La oposición (tradicional o no) no va a cambiar el gobierno en Cuba, eso para mí es un axioma”.
En los estudios sociales no hay axiomas confiables, porque hay siempre factores imprecisos o indeterminados, o mal interpretados. Y depende de a qué llamamos “oposición” cubana. Si ésta no es más que ciudadanos descontentos que se manifiestan y organizan con poco conocimiento de los complejos factores sociales, pues hay pocas probabilidades de éxito (ni está claro qué cosa es “exito” para ellos). Si esa oposición incluye algunos o muchos “líderes” autodesignados, y a no pocos cuyo objetivo realista es ganar la categoría de opositor reprimido, sus logros serán todavía menos probables.
Ahora, si oposición es un movimiento social alimentado por ideas suficientemente claras de qué es la sociedad y cómo funciona, que cuente con ciertos participantes especiales con alguna agudeza para la acción polìtica y otros con capacidad para organizar y comunicar ideas a los demás, que establezca objetivos claros, prácticos, convincentes, junto con los procedimientos para su obtención; entonces estamos ante una verdadera fuerza social, que incesantemente se multiplica en participantes activos, cada uno haciendo lo que sabe y tiene que hacer, y sus triunfos enrumbando la sociedad bien son seguros.
Un movimiento social como el antes esbozado no depende de uno ni de unos pocos “lideres”, porque se basa en principios y en la clara idea de sus siempre crecientes participantes de que una sociedad nacional humana es una empresa magnífica que merece el arduo trabajo y la mucha meditación que su encauzamiento requiere.
No hay que esperar por, y no se puede esperar nada importante de, manifestaciones masivas de protesta.
No hay que esperar porque se desarrolle una “sociedad civil” (grupos más o menos independientes del aparato de poder) que “presione” para cambios. El aparato de poder hará sólo lo menos que requiera para seguir con su agenda y para proteger sus intereses. *Hay que desarrollar una alternativa al aparato de poder*, que termine haciéndolo inoperante, desechable y desechado.
Hay que hacer llegar a más y más cubanos la idea clara de que tenemos enormes ventajas y todas las posibilidades para estructurar un país y una sociedad magníficos para nuestra Nación. Hay que lograr que más y más entiendan que eso no es una frase bonita, que es la bonita realidad, que cada uno puede y tiene que ayudar a materializar *haciendo progresivamente más su parte en esa empresa*; cada uno tiene su parte que puede y tiene que hacer.
*Hay que desarrollar una alternativa al aparato de poder cubano*, que termine haciéndolo inoperante, desechable y desechado.

tomado de:
http://www.estadodesats.com/2012/01/papa-con-represion-y-elecciones-in-absentia.html

Mi opinión:
En medio del caos que se vive en la isla, cualquier cosa puede suceder, pero posiblemente la visita del Papa sólo servirá para consolidar la posición de la Iglesia Católica como institución religiosa favorecida por el raulismo, y a su vez la "bendición" del Papa contribuirá a enaltecer internacionalmente y dentro de la propia Cuba, la imagen de Raúl Castro como presidente de Cuba.
Ahora bien, siempre he sido de la opinión de que nada es eterno, algún día, quizás no lejano, ocurrirá una explosión social en Cuba ya que las condiciones objetivas para ello existen desde hace décadas, pero esa explosión no creo que  ocurrirá de forma expontánea por la visita del Papa. Creo que ocurrirá cuando el pueblo cubano tenga la certeza de que lo que vendrá después será mejor que lo que tienen ahora.
Ocurrirá el día en que el cubano de a pie confíe en su capacidad creadora, y en las garantías que el nuevo estado cubano que  surgirá después del derrocamiento del actual régimen, le ofrezca, con   posibilidades reales, de depender de sí mismo para sostenerse y sostener a su familia.
Ocurrirá esa explosión  cuando el cubano de  a pie comprenda la falsedad en que  ha vivido durante décadas por la ineficacia e inexistencia de ese utópico estado "paternalista", demagógicamente impuesto por los creadores y dirigentes del socialismo cubano- léase Fidel Castro, su élite moncadista y sus patrocinadores soviéticos-para  adueñarse de Cuba, y mantenerse en el poder indefinidamente a través de  un régimen absolutista, totalitarista, respaldado por el unipartidismo comunista. Estado "paternalista" actualmente en ruinas (sin patrocinador económico fuerte que lo ayude a los desafíos del momento) que nada puede ofrecer a cambio de la fidelidad incondicional de sus súbditos, porque  sus cuentas están en rojo, en bancarrota irreversible.
Por mucho que Raúl trate de vender la imagen de una Cuba que se recupera de la crisis con las supuestas medidas económicas que está tratando de implantar en Cuba, la crisis se mantine y se agudiza por días, porque las nuevas "medidas"  son parches para entretener, para ganar tiempo, alargando la agonía de un régimen condenado a su desaparición por su propia ineficacia.
Incrementar las remesas, apoyar económicamente desde acá a la familia dentro de Cuba para que establezcan sus propios negocios, sólo puede ser efectivo si existiera la garantía de que sus propiedades serán respetadas, y como esa garantía no existe, ni se le permite legalmente a ningún cubano exiliado o residente permanente en otro país, invertir en Cuba con todas las garantías que cualquier inversión económica conlleva, lejos de ayudar a provocar cambios estructurales y reales dentro de Cuba, ese incremento de remesas y de ayudas económicas solo ayudarán a alargar la existencia del castrocomunismo en Cuba ya que ese dinero, después de pasar por las manos de funcionarios corruptos que se quedarán con parte de la tajada,  terminará en las arcas del propio régimen que lo usará a conveniencia para mantenerese y sostenerse como dueño absoluto de Cuba.
Esperanza E. Serrano

miércoles, 11 de enero de 2012

Partícula de polvo para un cordero izquierdista.


Te confieso que quisiera ser
una simple partícula de polvo,
pequeñita,
 casi invisible,
partícula procadora de  lágrimas,
catarsis de culpas y miedos,
 partícula de polvo
arrasadora de indiferencias.

Quisiera ser esa irresistible,
partícula de polvo,
capaz de romper tu equilibrio,
penetrar tu pupila,
rasgar tu retina,
desbaratar tu córnea,
romper tu dislocado 
ojo izquierdo
para que busques otro nuevo.

Quisiera ser esa
simple partícula de polvo
resistente a la pinza de cualquier cirujano.
Eficaz partícula de polvo
capaz de romper la rutina
de tu vida programada
por otros que te usan,
por esos otros que te llenan de odios
contra tus propios hermanos.

Quisiera ser esa piedra
enclavada en lo profundo de tu alma,
esa piedra  que te llene de angustias,
cual simple partícula capaz de renovarte,
de rehacerte,
de ayudarte a saltar del abismo
donde has enterrado
inúltilmente tu vida
de simple cordero,
tonto útil, sin pies ni cabeza
para andar por ti mismo
descubriendo verdades
ocultas en falsas promesas.

Por eso te juro,
cordero izquierdista,
te confieso
y declaro,
que quisiera ser
esa simple partícula de polvo
que te haga saltar lo que llevas por dentro.
Esperanza E Serrano

(Nueva Gerona, Isla de la Juventud, 1994,
 dedicado a Jesús Ortiz)

lunes, 9 de enero de 2012

Más sobre la esperada y ansiada reforma migratoria en Cuba,

Imagenes tomadas de internet:Balseros cubanos.

 Cubanos que salieron "huyendo" de Cuba regresan a la isla en viajes de visita:


¿Por qué la morosidad de la reforma migratoria en Cuba?
Por: Miguel Saludes
MIAMI, Florida, http://www.cubanet.org/ -
El año 2011 terminó en Cuba sin que se cumplieran las expectativas de una reforma migratoria que muchos esperaban con ansiedad.  Las especulaciones levantadas en torno a esa posibilidad y las esperanzas creadas sobre una apertura de puertas en doble sentido para todos los cubanos, los que viven en la Isla y fuera de ella, quedaron frustradas al concluir las sesiones parlamentarias en diciembre. La reunión de cierre dejó entrever que los cambios siguen en la agenda pero de producirse serían implementados de manera paulatina en un futuro sin concretar.
Explicar las razones para mantener con vida el aparente sin sentido que pone límites inexcusables a quienes desean viajar al extranjero imponiendo el permiso de la conocida carta blanca es un ejercicio hipotético fundamentado en la intuición y la experiencia vivida. Lo mismo ocurre con el reverso de la moneda en lo tocante a las entradas, cuestión que parece relegada a un plano menos imperativo que el asunto de las salidas.
Aunque deseable es improbable que las autoridades cubanas quiten las restricciones vigentes que ponen coto a las intenciones de quienes desean salir sin más documentación que los pasaportes y visados extendidos en consulados de los países donde se aspira a viajar. La posibilidad de que miles de ciudadanos con alta calificación salgan de manera expedita sin impedimentos  oficiales sigue pesando a la hora de tomar la determinación.  Es el caso, por poner un ejemplo, de aquellos relacionados con la salud pública para los que todavía existen trabas que impiden o alargan la posibilidad de emigrar. O visitar el exterior.
Dejar sin efecto las aquiescencias migratorias a unos y mantenerlas a otros considerados de interés, supondría una oleada de protestas y denuncias en la isla con repercusiones a nivel internacional. Puesto a escoger, el régimen prefirió dejar en suspenso la solución sin dejar de abonar el terreno esperanzador de la reforma progresiva. Aunque la noticia afectó a quienes tienen que conformarse con la espera del indulto concedido en los términos estipulados y que puede alcanzar cinco años, no era de extrañar.
En cuanto a las entradas es todavía un problema más complejo en el que no muchos insisten porque parece que es absurdo que alguien quiera regresar a Cuba en las actuales condiciones. No obstante existen personas que lo desearían. Uno de ellas, el activista por derechos humanos Adrián Leyva Pérez,  pagó con su vida por refrendar ese derecho. Un tema complejo sobre el que se ha indagado poco.
Por su parte el gobierno cubano no desaprovecha foro para quejarse de la Ley de Ajuste Cubano que otorga posibilidades de residencia pronta a los cubanos que llegan por cualquier medio  a Estados Unidos. Desde La Habana han calificado la medida como una fórmula criminal que privilegia a los cubanos y les estimula a abandonar su tierra.
La ley de Ajuste cubano tuvo como principal motivador la realidad confrontada por aquellos que escapaban de una realidad que no aceptaban y que no les dejaba espacio. Otros salían hacia un exilio forzado por la coyuntura política. A la persecución y el acoso del sistema contra sus detractores se sumaban penosas y largas prisiones o la amenaza a padecerlas. La aplicación de la receta “salidas definitivas” dejaba a los que se iban sin un amparo legal en su patria de origen. La última condena que les reservaba el totalitarismo era una existencia de parias en el mundo. Era el mismo destino que esperaban se cumpliera para los se iban de manera furtiva o no regresaban al cumplirse el tiempo reglamentario durante una visita o a través de la mal llamada “deserción”.
Contradictoriamente el gobierno cubano puede dar el paso que provoque el cese de esa medida y este consiste en  abrir todas las posibilidades, en este caso las del regreso también, a los ciudadanos que salen de su patria sin que por ello se les quite propiedades y derechos, incluidos el de regresar cuando así lo estimen pertinente sin tener que pedir autorización para ello.
Claro que eliminar las restricciones de entrada sea para los que desean hacer una visita temporal o para los que prefieren regresar tiene numerosas implicaciones en un sistema de controles donde la persona tiene sus libertades individuales a merced del Estado. Eliminar las restricciones significaría un reto enorme para un tipo de régimen que aprovecha el estatus a que tiene sometido a sus emigrantes como una espada lista a caer sobre ellos.  Una situación similar a la ocurrida con la emigrada cubana Leonila Hernández  sería difícil de armar y sostener en condiciones diferentes migratorias a las que imperan hasta el momento.
El desmontaje de la estructura que ayuda a mantener el miedo, la amenaza y el chantaje que pesa sobre los que quieren irse y los que desean seguir entrando, es poco probable que se produzca en fechas inmediatas. Mucho menos si el mecanismo insufla la llama que sustenta con su calor medidas como la ley de Ajuste, que la final rinde también sus beneficios a la parte de la Isla. Uno de ellos es mantener el freno sobre cientos de deportaciones actualmente pendientes a un cambio y que se producirían de cesar las razones que hasta ahora las impiden por cuestiones regulatorias o morales. Motivos más que suficiente como para que la parte cubana demore el mayor tiempo posible la solución viable de eliminar  todas las barreras que obstaculizan en ambos sentidos la libre circulación de sus ciudadanos.

sábado, 7 de enero de 2012

Cuba y la agonía del régimen



Por:Rogelio Alaniz


Las esperanzas de disponer de una ley de migraciones como la que tiene cualquier país normal se las llevó el viento. Raúl Castro, a diferencia de su hermano, se ha dado cuenta de que el régimen necesita algunos cambios pero no está dispuesto a jugar con fuego promoviendo una ley que precipite el derrumbe del sistema que él y su familia controlan con mano de hierro desde hace más de medio siglo.


Como todos los déspotas “que en el mundo han sido”, Raúl Castro tiene un olfato afinado que le permite registrar las mínimas oscilaciones que puedan poner en peligro al sistema. Con cinismo descarnado, no ignora que en las dictaduras comunistas la apertura de las fronteras producen estampidas en masa. Lo que ocurrió en Europa del Este puede replicarse perfectamente en Cuba. Los entendidos aseguran que de liberalizarse la ley de migraciones es muy probable que en la primera semana más de un millón de cubanos se vayan de la isla rumbo a cualquier parte, dominados por la certeza de que donde estén siempre van a estar mejor que en el ya célebre manicomio del Caribe.


Conciente de esos límites, Raúl Castro decidió no producir cambios y redujo todas las expectativas a liberar alrededor de tres mil presos comunes. Se trata en todos los casos de delincuentes que se hacinaban en las cárceles y que estaban generando serios problemas sociales. Los cubanos ahora deberán convivir con tres mil indultados, en la mayoría de los casos rateros y rufianes que abundan en esta isla que de manera perversa reprodujo los peores vicios de las dictaduras que en su momento dijo combatir.


La decisión de Castro, además de controvertida -porque dejar en libertad a delincuentes que están cumpliendo una condena es siempre riesgoso- es perversa, ya que pretende presentarse ante el mundo liberando presos comunes, mientras deja entre rejas a los presos políticos. Es el caso -por mencionar a los más conocidos- de Ivone Malleza, Ignacio Martínez e Isabel Alvarez Mosquera. Mientras que la noticia que se vendía en el mundo era la de la libertad de los detenidos y condenados, los presos políticos en serio, como los nombrados, eran trasladados a prisiones de máxima seguridad. Ivone e Isabel están en estos momentos en la cárcel de Manto Negro, una de las más aisladas y con un temible régimen carcelario, mientras que a Alvarez Mosquera lo han “alojado” en Combinado del Este, un presidio para presos de extrema peligrosidad.


Tampoco se ha dicho una palabra sobre las Damas de Blanco, la institución de derechos humanos creada por mujeres familiares de presos políticos y cuyo coraje civil es admirable por partida doble: porque lucha contra una dictadura que no vacila en movilizar a sus matones para agredirlas y porque libran una lucha ante el silencio cómplice de la mayoría de las instituciones de derechos humanos, instituciones que en las sociedades capitalistas protestan por las violaciones a la libertades cometidas contra la izquierda, pero se callan la boca cuando es esa misma izquierda en el poder la que mata, tortura y encarcela.


La presidente de esta institución, Laura Polián, murió el 14 de octubre del 2011, y a pesar de que los reclamos acerca de la necesidad de investigar su muerte son cada vez más amplios, el gobierno no ha dicho una palabra al respecto. Laura Polián se descompensó de la noche a la mañana y murió en el Hospital “Calixto García”, donde fue internada y a sus familiares y compañeros les impidieron seguir de cerca las vicisitudes del tratamiento.


La sospechas de que a Laura Polián pueda haberle pasado algo diferente a una muerte “sorpresiva” son cada vez más amplias. Motivos hay para desconfiar. En Cuba, desde los tiempos de la revolución, las muertes sospechosas han sido constantes. Al respecto, conviene mencionar la de Camilo Cienfuegos, cuyo accidente aéreo nunca terminó de esclarecerse, como bien señala Carlos Franqui en su biografía. Otro tanto puede decirse del suicidio de Haydée Santamaría, uno de los mitos de la revolución. O de la sorpresiva y reciente muerte de José Abrantes, que en algún momento fue ministro del Interior del régimen hasta que cayó en desgracia.


Decía que Raúl Castro, a diferencia de su hermano, percibe la necesidad de promover algunos cambios porque el sistema tal como está no da para más. Los cambios son tímidos, signados por las idas y venidas, los miedos y los periódicos rebrotes autoritarios. Fidel Castro, mientras tanto, se pierde progresivamente en las nieblas de la senilidad. Divaga en el aire, cuando se enoja promete el retorno al poder, él mismo se ha atribuido el rol de profeta internacional, pero a esta altura nadie en la claque del poder lo toma en serio.


Como su hermana Angela y su hermano Ramón, Fidel ha sido derrotado por el Alzheimer. O para ser más piadosos, por los años, por la vida. Lo que le sucede a él no es diferente a lo que le ocurre a cualquier mortal, pero la diferencia es que personalidades de este tipo se niegan a admitir que el tiempo implacablemente hace su trabajo y no distingue derecha o izquierda, revolucionarios y contrarevolucionarios. Al respecto, no deja de ser una ironía que un político que siempre dijo ser ateo como Fidel, se resista a admitir que los ciclos se cumplen, que si no hay eternidad en el cielo mucho menos la hay en la tierra, donde la muerte siempre llega.


Fidel Castro de hecho se ha ido, pero la dictadura que él ha montado se mantiene: resquebrajada, sin horizontes, sin ideales, pero allí está. A la mística de la revolución se le ha exprimido hasta la última gota de jugo. Hoy más que un mito es una caricatura, una caricatura de la que algunos se burlan y que otros padecen. Los primeros que no creen en ella son los jerarcas del partido, para quienes el problema se reduce a sobrevivir como pueden y a eludir las trampas que una burocracia perversa reproduce periódicamente. También, de ser posible, a beneficiarse con las oportunidades que brinda un régimen venal y corrompido.


Las salidas que se presentan hacia el futuro son diversas, pero en todos los casos lo que se mantiene intacto es el régimen totalitario. Un régimen totalitario sui generis, porque en Cuba nadie cree en nada o, para ser más preciso, nadie cree en la leyenda de la revolución, el hombre nuevo y la sociedad igualitaria. Hoy Cuba no sólo no es una sociedad igualitaria, tampoco es solidaria. No hay solidaridad, las libertades están ausentes y faltan oportunidades. Tampoco hay solidaridad cuando, como consecuencia de la dictadura, la sociedad se despolitiza.


Hoy, en Cuba, el hombre de la calle está preocupado por sobrevivir. La política no le interesa no sólo porque está apremiado por las necesidades, sino porque los únicos autorizados a opinar de política son los jerarcas del partido y el Estado. Una vez más es necesario insistir que la dictadura no sólo despoja de libertades y oprime, sino que impide la participación política. O la única que autoriza es la oficial, que al ser exclusiva ha dejado de ser política para transformarse en una burocrática administración de las cosas.


Desplazado Fidel, el poder en Cuba parece estar en manos de su hermano y en los círculos de la élite se habla de que, además, ya está designado el sucesor. Se trata de Alejandro Castro Espin, hijo de Raúl y supuestamente capacitado para tomar las riendas de la dictadura. Como en Corea del Norte, el comunismo sustituye el paradigma democrático de la modernidad por el despotismo y la monarquía absoluta.


Si el poder amenaza consolidarse en manos de una familia, el poder real sigue residiendo en las fuerzas armadas y el control de las empresas públicas. El Partido Comunista como tal hace rato que se ha reducido a una burocracia que cumple tareas simbólicas y administrativas. La dictadura es, por sobre todas las cosas, dictadura militar. Es allí, en sus feroces internas y sus oscuras y sórdidas conexiones con el poder económico, donde se resolverá el futuro de la isla. Las salidas visibles, de todos modos, no son una incógnita: o se ensaya una salida a la vietnamita con liberalización económica y dictadura política, o se hace una salida a la rusa, con una burocracia rapaz y corrupta que privatizará las empresas públicas y constituirá una oligarquía a cuyo lado los orondos burgueses de Miami no serán más que modestas y tiernas palomas.

Fuente:

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios