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miércoles, 3 de febrero de 2010

A veces



A veces...



A veces quisiera perderme en la selva,
vagar entre ramas y dormirme en un río.
A veces quisiera perderme
más allá de mis manos,
más allá de mi cuerpo,
más allá de mí misma,
más allá de ti, y de todos...



En días aciagos de dolor y de angustias,
de esperanzas perdidas y de ilusiones idas,
me pierdo en mi misma, navegando por dentro,
como un barco a la deriva... a la merced del viento.



A veces la olas me llevan a un abismo
y no encuentro la brújula para enderezar mi rumbo.
Cuando creo cerca la inevitable caída,
Cuando creo que todo está perdido,
entonces, recobro el equilibrio y logro,
después del sufrimiento,
enderezar mi camino.



Pero con todo y eso, hay días de desvelo,
en los que siento rabia y no encuentro consuelo.
Son días en que el odio se acuesta
aquí, a mi lado, oprimiéndome el pecho,
robándome el aire, y todo lo veo deshecho.



Es como si sintiera la pena de quien ara
en el mar un día,y otro día, inútilmente...
Como si la vida no fuera otra cosa
que este constante vivir y morir de una rosa.
que se ha quedado sola,
con su efímera existencia,
abandona a su suerte,
en un vaso olvidado
al cerrarse la puerta.



A veces el tiempo me conmueve,
solidario con mis penas,
y me regala las horas,
y la calma me vuelve,
para bien de mí misma..
Y ya no estoy tan sola
porque veo al amor
florecer en las ramas,
en el nido, en las rosas,
en la música del aire,
en la soledad de las rocas,
en las profundidades de los mares azules...
¡Y en el brillo de tus ojos ardientes...!



Esperanza E. Serrano

jueves, 28 de enero de 2010

Quiero rendirle homenaje...

Quiero rendirle homenaje hoy, 28 de enero del 2010, 157 aniversario de su nacimiento, a ese hombre extraordinario llamado José Julián Martí Pérez: poeta, orador, periodista, escritor, patriota, ideólogo y organizador de la guerra de 1895, guerra necesaria para la independencia de Cuba.
José Martí, prócer, guía, maestro, pero, sobre todo, un hombre con una capacidad excepcional para amar, sufrir y luchar por un ideal: la libertad de Cuba, la patria sangrante, en aquel entonces colonia de España, que una vez libre, debía ser la patria construida por todos, con todos y para el bien de todos los cubanos. Una patria sin odios, sin discriminacion, sin resentimientos, levantada sobre los escombros y gobernada con leyes propias resultantes y acordes con las características del pais, leyes basadas en el respeto a la dignidad plena del hombre, en sus derechos y deberes ciudadanos como parte de una república libre, en una sociedad democrática. Sueños martianos que todavía no se han hecho realidad para el sufrido pueblo cubano.
En Cuba, de una forma u otra, por razones políticas o tal vez por un exceso de nacionalismo, en la primera mitad del siglo XX se sobre dimensionó, a través de la prensa, la radio, la comunicación oral directa, etc, la figura de José Martí de tal modo que el pueblo llegó a considerarlo un ser extraterrenal, apostólico, místico, ideal, perfecto. Un José Martí muy lejos del ser humano, que con sus virtudes y defectos, puso su vida en función del bien común de la patria, pero que como ser humano al fin, no era perfecto ni mucho menos tenía en sus manos la verdad absoluta sobre cómo enfrentarse a la nueva realidad cubana del naciente siglo XX (que no conoció por morir prematuramente en combate) y sobre ella construir lo que tanto soñó.
A pesar de las constantes tergiversaciones y sobre valoraciones a conveniencias, vale aclarar que Martí tuvo una gran visión sobre los principales problemas de Cuba, y sobre el mundo en general, en el momento histórico que le tocó vivir. Su pensamiento revolucionario, transformador, está impregnado de un notable carácter humanista, democrático, algo superior al de muchos pensadores y figuras públicas de su época. En el caso de Cuba, sus aportes a la guerra inevitable y necesaria, la cual organizó con extraordinario esfuerzo desde el exilio renunciando a la satisfaccion de sus propias necesidades individuales, son de un valor extraordinario, sobre todo porque logró, a pesar de las diferencias, la reconciliación y unión de los principales líderes de la guerra y la unión y cooperación entre los cubanos, fundamentalmente en el exilio, independientemente del estatus social de los mismos, para la lucha definitiva por la libertad de Cuba.
La mistificación y mitificación de Martí como el apóstol de Cuba fue utilizada por todos los politiqueros de turno en las primeras décadas del siglo pasado, pero, sin lugar a dudas, quienes con mayor cinismo han usado (y se han escudado tras ella para sus fines y ansias de poder) la figura de José Martí tergiversándola en todos los sentidos, son Fidel Castro, su élite moncadista y sus lacayos.
Cinismo y vil miseria humana caracterizan al que osó llamarle a José Martí "autor intelectual "del asalto al cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953. Cruel, cínica y despiadada es la forma en que el gobierno totalitarista de la dinastía castrista sigue usando y desvirtuando la esencia del pensamiento martiano, que nada tiene que ver con la ideología ni con la metodología fidelista-comunista, ni con el sistema político impuesto en nuestro país en contra de la voluntad de una buena parte de la población cubana.
Martí luchó por la libertad de Cuba como un medio necesario para la creación de una patria soberana, democrática, construida por todos, con todos y para el bien de todos los cubanos. Una patria incluyente, no excluyente, una patria solidaria, americanista, pero no guerrerista, ni mucho menos injerencista en los asuntos internos de otros países, como es el caso de la dictadura castrista que ha extendido sus tentáculos por toda América Latina y otras partes del mundo, incluyendo a Estados Unidos. Tentáculos que están sembrando odio, violencia, injusticia, corrupción... Basta con mirar el panorama venezolano y profundizar en su crisis actual para entender lo que significa esa intromisión castrista en América Latina y su afán de imponer el socialismo del siglo XXI enarbolando consignas populistas en nombre de próceres de la talla de José Martí, Simón Bolivar, Antonio José de Sucre, José de San Martín, y otros.
Por eso, en su aniversario 157, he querido publicar estas breves notas para dejar bien claro que José Martí, desde mi punto de vista, fue un hombre extraordiario pero por encima de todo un ser humano, lleno de amor, forjado en el sacrificio de toda una vida dedicada a una causa justa: la libertad de Cuba, no para el enriquecimiento personal de unos pocos ni para el ejercicio de un poder totalitarista creador de ruinas y esclavizador del pueblo cubano, sino para la creación de una república democrática, defensora de los derechos humanos universales a los que llamó: el culto a la dignidad plena del hombre, lo cual significa tambien el respeto de su condición humana y de sus deberes y derechos civiles en una patria levantada con todos, por todos y para el bien de todos los cubanos.
Para finalizar este post y a modo de tributo a nuestro José Martí, les propongo a mis lectores que lean :
Foto: Marti con los tabaqueros
cubanos de Tampa en 1893
Con todos y para el bien de todos
Discurso pronunciado por José Martí el 26 de noviembre de 1891 en Tampa, Florida, Estados Unidos

Cubanos:
Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella. Y ahora, después
de evocado su amadísimo nombre, derramaré la ternura de mi alma sobre estas manos generosas que ¡no a deshora por cierto! acuden a dármele fuerzas para la agonía de la edificación; ahora, puestos los ojos más arriba de nuestras cabezas y el corazón entero sacado de mí mismo, no daré gracias egoístas a los que creen ver en mí las virtudes que de mí y de cada cubano desean; ni al cordial Carbonell, ni al bravo Rivero, daré gracias por la hospitalidad magnífica de sus palabras, y el fuego de su cariño generoso; sino que todas las gracias de mi alma les daré, y en ellos a cuantos tienen aquí las manos puestas a la faena de fundar, por este pueblo de amor que han levantado cara a cara del dueño codicioso que nos acecha y nos divide; por este pueblo de virtud, en donde se prueba la fuerza libre de nuestra patria trabajadora; por este pueblo culto, con la mesa de pensar al lado de la de ganar el pan, y truenos de Mirabeau junto a artes de Roland, que es respuesta de sobra a los desdeñosos de este mundo; por este templo orlado de héroes, y alzado sobre corazones. Yo abrazo a todos los que saben amar. Yo traigo la estrella, y traigo la paloma, en mi corazón.
No nos reúne aquí, de puro esfuerzo y como a regañadientes, el respeto periódico a una idea de que no se puede abjurar sin deshonor; ni la respuesta siempre pronta, y a veces demasiado pronta, de los corazones patrios a un solicitante de fama, o a un alocado de poder, o a un héroe que no corona el ansia inoportuna de morir con el heroísmo superior de reprimirla, o a un menesteroso que bajo la capa de la patria anda sacando la mano limosnera. Ni el que viene se afeará jamás con la lisonja ni es este noble pueblo que lo reciba pueblo de gente servil y llevadiza. Se me hincha el pecho de orgullo, y amo aún más a mi patria desde ahora, y creo aún más desde ahora en su porvenir ordenado y sereno, en el porvenir, redimido del peligro grave de seguir a ciegas, en nombre de la libertad, a los que se valen del anhelo de ella para desviarla en beneficio propio; creo aún más en la república de ojos abiertos, ni insensata ni tímida, ni togada ni descuellada, ni sobreculta ni inculta, desde que veo, por los avisos sagrados del corazón, juntos en esta noche de fuerza y pensamiento, juntos para ahora y para después, juntos para mientras impere el patriotismo, a los cubanos que ponen su opinión franca y libre por sobre todas las cosas,-y a un cubano que se las respeta.
Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, ese sería el bien que yo prefiriera: yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre: envilece a los pueblos desde la cuna el hábito de recurrir a camarillas personales, fomentadas por un interés notorio o encubierto, para la defensa de las libertades: sáquese a lucir, y a incendiar las almas, y a vibrar como el rayo, a la verdad, y síganla, libres, los hombres honrados. Levántese por sobre todas las cosas esta tierna consideración, este viril tributo de cada cubano a otro. Ni misterios, ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercico íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre,-o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorrararlos. ¡Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay lúgrube de Francia! ¡Mejor caer bajo los excesos del carácter imperfecto de nuestros compatriotas, que valerse del crédito adquirido con las armas de la guerra o las de la palabra que rebajarles el carácter! Este es mi único título a estos cariños, que han venido a tiempo a robustecer mis manos incansables en el servicio de la verdadera libertad. ¡Muérdanmelas los mismos a quienes anhelase yo levantar más, y ¡no miento! amaré la mordida, porque me viene de la furia de mi propia tierra, y porque por ella veré bravo y rebelde a un corazón cubano! ¡Unámonos, ante todo en esta fe; juntemos las manos, en prenda de esa decisión, donde todos las vean, y donde no se olvida sin castigo; cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos!¡De todos los cubanos! ¡Yo no sé qué misterio de ternura tiene esta dulcísima palabra, ni qué sabor tan puro sobre el de la palabra misma de hombre, que es ya tan bella, que si se la pronuncia como se debe, parece que es el aire como nimbo de oro, y es trono o cumbre de monte la naturaleza! ¡Se dice cubano, y una dulzura como de suave hermandad se esparce por nuestras entrañas, y se abre sola la caja de nuestros ahorros, y nos apretamos para hacer un puesto más en la mesa, y echa las alas el corazón enamorado para amparar al que nació en la misma tierra que nosotros, aunque el pecado lo trastorne, o la ignorancia lo extravíe, o la ira lo enfurezca, o lo ensangriente el crimen! ¡Como que unos brazos divinos que no vemos, nos aprietan a todos sobre un pecho en que todavía corre la sangre y se oye todavía sollozar el corazón! ¡Créese allá en nuestra patria, para darnos luego trabajo de piedad, créese, donde el dueño corrompido pudre cuanto mira, un alma cubana nueva, erizada y hostil, un alma hosca, distinta de aquella alma casera y magnánima de nuestros padres e hija natural de la miseria que ve triunfar al vicio impune, y de la cultura inútil, que sólo halla empleo en la contemplación sorda de sí misma! ¡Acá, donde vigilamos por los ausentes, donde reponemos la casa que allá se nos cae encima, donde creamos lo que ha de reemplazar a lo que allí se nos destruye, acá no hay palabra que se asemeje más a la luz del amanecer, ni consuelo que se entre con más dicha por nuestro corazón, que esta palabra inefable y ardiente de cubano!
¡Porque eso es esta ciudad; eso es la emigración cubana entera; eso es lo que venimos haciendo en estos años de trabajo sin ahorro, de familia sin gusto, de vida sin sabor, de muerte disimulada! ¡A la patria que allí se cae a pedazos y se ha quedado ciega de la podre, hay que llevar la patria piadosa y previsora que aquí se levanta! ¡A lo que queda de patria allí, mordido de todas partes por la gangrena que empieza a roer el corazón, hay que juntar la patria amiga donde hemos ido, acá en la soledad, acomodando el alma, con las manos firmes que pide el buen cariño, a las realidades todas, de afuera y de adentro, tan bien veladas allí en unos por la desesperación y en otros por el goce babilónico, que con ser grandes certezas y grandes esperanzas y grandes peligros, son, aun para los expertos, poco menos que desconocidas! ¿Pues qué saben allá de esta noche gloriosa de resurrección, de la fe determinada y metódica de nuestros espíritus, del acercamiento continuo y creciente de los cubanos de afuera, que los errores de los diez años y las veleidades naturales de Cuba, y otras causas maléficas no han logrado por fin dividir, sino allegar tan íntima y cariñosamente, que no se ve sino un águila que sube, y un sol que va naciendo, y un ejército que avanza? ¿Qué saben allá de estos tratos sutiles, que nadie prepara ni puede detener, entre el país desesperado y los emigrados que esperan? ¿Qué saben de este carácter nuestro fortalecido, de tierra en tierra, por la prueba cruenta y el ejercicio diario? ¿Qué saben del pueblo liberal, y fiero, y trabajador, que vamos a llevarles? ¿Qué sabe el que agoniza en la noche, del que le espera con los brazos abiertos en la aurora? Cargar barcos puede cualquier cargador; y poner mecha al cañón cualquier artillero puede; pero no ha sido esa tarea menor, y de mero resultado y oportunidad, la tarea única de nuestro deber, sino la de evitar las consecuencias dañinas, y acelerar las felices, de la guerra próxima, e inevitable,-e irla limpiando, como cabe en lo humano, del desamor y del descuido y de los celos que la pudiesen poner donde sin necesidad ni excusa nos pusieron la anterior, y disciplinar nuestras almas libres en el conocimiento y orden de los elementos reales de nuestro país, y en el trabajo que es el aire y el sol de la libertad, para que quepan en ella sin peligro, junto a las fuerzas creadoras de una situación nueva, aquellos residuos inevitables de las crisis revueltas que son necesarias para constituirlas. ¡Y las manos nos dolerán más de una vez en la faena sublime, pero los muertos están mandando, y aconsejando, y vigilando, y los vivos los oyen, y los obedecen, y se oye en el viento ruido de ayudantes que pasan llevando órdenes, y de pabellones que se despliegan! ¡Unámonos, cubanos, en esta otra fe: con todos, y para todos: la guerra inevitable, de modo que la respete y la desee y la ayude la patria, y no nos la mate, en flor, por local o por personal o por incompleta, el enemigo: la revolución de justicia y de realidad para el reconocimiento y la práctica franca de las libertades verdaderas.
¡Ni los bravos de la guerra que me oyen tienen paces con estos análisis menudos de las cosas públicas, porque al entusiasta le parece crimen la tardanza misma de la sensatez en poner por obra el entusiasmo; ni nuestra mujer, que aquí oye atenta, sueña más que en volver a pisar la tierra propia, donde no ha de vivir su compañero, agrio como aquí vive y taciturno; ni el niño, hermano o hijo de mártires y de héroes, nutrido en sus leyendas, piensa en más que en lo hermoso de morir a caballo, peleando por el país, al pie de una palma!¡Es el sueño mío, es el sueño de todos; las palmas son novias que esperan: y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas! Eso es lo que queríamos decir. A la guerra del arranque, que cayó en el desorden, ha de suceder, por insistencia de los males públicos, la guerra de la necesidad, que vendría floja y sin probabilidad de vencer, si no le diese su pujanza aquel amor inteligente y fuerte del derecho por donde las almas más ansiosas de él recogen de la sepultura el pabellón que dejaron caer, cansados del primer esfuerzo, los menos necesitados de justicia. Su derecho de hombres es lo que buscan los cubanos en su independencia; y la independencia se ha de buscar con alma entera de hombre. ¡Que Cuba, desolada, vuelve a nosotros los ojos! ¡Que los niños ensayan en los troncos de los caminos la fuerza de sus brazos nuevos! ¡Que las guerras estallan, cuando hay causas para ella, de la impaciencia de un valiente o de un grano de maíz! ¡Que el alma cubana se está poniendo en fila, y se ven ya, como al alba, las masas confusas! ¡Que el enemigo, menos sorprendido hoy, menos interesado, no tiene en la tierra los caudales que hubo de defender la vez pasada, ni hemos de entretenernos tanto como entonces en dimes y diretes de localidad, ni en competencias de mando, ni de envidias de pueblo, ni en esperanzas locas! ¡Que afuera tenemos el amor en el corazón, los ojos en la costa, la mano en la América, y el arma al cinto! ¿Pues quién no lee en el aire todo eso con letras de luz? Y con letras de luz se ha de leer que no buscamos, en este nuevo sacrificio, meras formas, ni la perpetuación del alma colonial en nuestra vida, con novedades de uniforme yanqui, sino la esencia y realidad de un país republicano nuestro, sin miedo canijo de unos a la expresión saludable de todas las ideas y el empleo honrado de todas las energías,-ni de parte de otros aquel robo al hombre que consiste en pretender imperar en nombre de la libertad por violencias en que se prescinde del derecho de los demás a las garantías y los métodos de ella. Por supuesto que se nos echarán atrás los petimetres de la política, que olvidan cómo es necesario contar con lo que no se puede suprimir,-y que se pondrá a refunfuñar el patriotismo de polvos de arroz, so pretexto de que los pueblos, en el sudor de la creación, no dan siempre olor de clavellina. ¿Y qué le hemos de hacer? ¡Sin los gusanos que fabrican la tierra no podrían hacerse palacios suntuosos! En la verdad hay que entrar con la camisa al codo, como entra en la res el carnicero. Todo lo verdadero es santo, aunque no huela a clavellina. ¡Todo tiene la entraña fea y sangrienta; es fango en las artesas el oro en que el artista talla luego sus joyas maravillosas; de lo fétido de la vida saca almíbar la fruta y colores la flor; nace el hombre del dolor y la tiniebla del seno maternal, y del alarido y el desgarramiento sublime; y las fuerzas magníficas y corrientes de fuego que en el horno del sol se precipitan y confunden, no parecen de lejos a los ojos humanos sino manchas! ¡Paso a los que no tienen miedo a la luz: caridad para los que tiemblan de sus rayos
Ni vería yo esa bandera con cariño, hecho como estoy a saber que lo más santo se toma como instrumento del interés por los triunfadores audaces de este mundo, si no creyera que en sus pliegues ha de venir la libertad entera, cuando el reconocimiento cordial del decoro de cada cubano, y de los modos equitativos de ajustar los conflictos de sus intereses, quite razón a aquellos consejeros de métodos confusos que sólo tienen de terribles lo que tiene de terca la pasión que se niega a reconocer cuanto hay en sus demandas de equitativo y justiciero. ¡Clávese la lengua del adulador popular, y cuélguese al viento como banderola de ignominia, donde sea castigo de los que adelantan sus ambiciones azuzando en vano la pena de los que padecen, u ocultándoles verdades esenciales de su problema, o levantándoles la ira:-y al lado de la lengua de los aduladores, clávese la de los que se niegan a la justicia!¡La lengua del adulador se clave donde todos la vean,-y la de los que toman por pretexto las exageraciones a que tiene derecho la ignorancia, y que no puede acusar quien no ponga todos los medios de hacer cesar la ignorancia, para negarse a acatar lo que hay de dolor de hombre y de agonía sagrada en las exageraciones que es más cómodo excomulgar, de toga y birrete, que estudiar, lloroso el corazón, con el dolor humano hasta los codos! En el presidio de la vida es necesario poner, para que aprendan justicia, a los jueces de la vida. El que juzgue de todo, que lo conozca todo. No juzgue de prisa el de arriba, ni por un lado: no juzgue el de abajo por un lado ni de prisa. No censure el celoso el bienestar que envidia en secreto. ¡No desconozca el pudiente el poema conmovedor, y el sacrificio cruento, del que se tiene que cavar el pan que come; de su sufrida compañera, coronada de corona que el injusto no ve; de los hijos que no tienen lo que tienen los hijos de los otros por el mundo! ¡Valiera más que no se desplegara esa bandera de su mástil, si no hubiera de amparar por igual a todas las cabezas.
Muy mal conoce nuestra patria, la conoce muy mal, quien no sepa que hay en ella, como alma de lo presente y garantía de lo futuro, una enérgica suma de aquella libertad original que cría el hombre en sí, del jugo de la tierra y de las penas que ve, y de su idea propia y de su naturaleza altiva. Con esta libertad real y pujante, que sólo puede pecar por la falta de la cultura que es fácil poner en ella, han de contar más los políticos de carne y hueso que con esa libertad de aficionados que aprenden en los catecismos de Francia o de Inglaterra, los políticos de papel. Hombres somos, y no vamos a querer gobiernos de tijeras y de figurines, sino trabajo de nuestras cabezas, sacado del molde de nuestro país. Muy mal conoce a nuestro pueblo quien no observe en él como a la par de este ímpetu nativo que lo levanta para la guerra y no lo dejará dormir en la paz, se ha criado con la experiencia y el estudio, y cierta ciencia clara que da nuestra tierra hermosa, un cúmulo de fuerzas de orden, humanas y cultas,-una falange de inteligencias plenas, fecundadas por el amor al hombre, sin el cual la inteligencia no es más que azote y crimen,-una concordia tan íntima, venida del dolor común, entre los cubanos de derecho natural, sin historia y sin libros, y los cubanos que han puesto en el estudio la pasión que no podían poner en la elaboración de la patria nueva,-una hermandad tan ferviente entre los esclavos ínfimos de la vida y los esclavos de una tiranía aniquiladora,-que por este amor unánime y abrasante de justicia de los de un oficio y los de otro; por este ardor de humanidad igualmente sincero en los que llevan el cuello alto, porque tienen alta la nuca natural, y los que lo llevan bajo, porque la moda manda lucir el cuello hermoso; por esta patria vehemente en que se reúnen con iguales sueños, y con igual honradez, aquéllos a quienes pudiese divorciar el diverso estado de cultura-sujetará nuestra Cuba, libre en la armonía de la equidad, la mano de la colonia que no dejará a su hora de venírsenos encima, disfrazada con el guante de la república. ¡Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural! A todo el que venga a pedir poder, cubanos, hay que decirle a la luz, donde se vea la mano bien: ¿mano o guante?-Pero no hay que temer en verdad, ni hay que regañar. Eso mismo que hemos de combatir, eso mismo nos es necesario. Tan necesario es a los pueblos lo que sujeta como lo que empuja: tan necesario es en la casa de familia el padre, siempre activo, como la madre, siempre temerosa. Hay política hombre y política mujer. ¿Locomotora con caldera que la haga andar, y sin freno que la detenga a tiempo? Es preciso, en cosas de pueblo, llevar el freno en una mano, y la caldera en la otra. Y por ahí padecen los pueblos: por el exceso de freno, y por el exceso de caldera.
¿A qué es, pues, a lo que habremos de temer? ¿Al decaimiento de nuestro entusiasmo, a lo ilusorio de nuestra fe, al poco número de los infatigables, al desorden de nuestras esperanzas? Pues miro yo a esta sala, y siento firme y estable la tierra bajo mis pies, y digo: ¡Mienten! Y miro a mi corazón, que no es más que un corazón cubano, y digo:-¡Mienten!¿Tendremos miedo a los hábitos de autoridad contraídos en la guerra, y en cierto modo ungidos por el desdén diario de la muerte? Pues no conozco yo lo que tiene de brava el alma cubana, y de sagaz y experimentado el juicio de Cuba, y lo que habrían de contar las autoridades viejas con las autoridades vírgenes, y aquel admirable concierto de pensamiento republicano y la acción heroica que honra, sin excepciones apenas, a los cubanos que cargaron armas; o, como que conozco todo eso, al que diga que de nuestros veteranos hay que esperar ese amor criminal de sí, ese postergamiento de la patria a su interés, esa traición inicua a su país, le digo:-¡Mienten!
¿O nos ha de echar atrás el miedo a las tribulaciones de la guerra, azuzado por gente impura que está a paga del gobierno español, el miedo a andar descalzo, que es un modo de andar ya muy común en Cuba, porque entre los ladrones y los que los ayudan, ya no tienen en Cuba zapatos sino los cómplices y los ladrones? -Pues como yo sé que el mismo que escribe un libro para atizarel miedo a la guerra, dijo en versos, muy buenos por cierto, que la jutía basta a todas las necesidades del campo en Cuba, y sé que Cuba está otra vez llena de jutías, me vuelvo a los que nos quieren asustar con el sacrificio mismo que apetecemos, y les digo:-¡Mienten!
¿Y temeremos a la nieve extranjera? Los que no saben bregar con sus manos en la vida, o miden el corazón de los demás por su corazón espantadizo, o creen que los pueblos son meros tableros de ajedrez, o están tan criados en la esclavitud que necesitan quien les sujete el estribo para salir de ella, esos buscarán en un pueblo de componentes extraños y hostiles la república que sólo asegura el bienestar cuando se le administra en acuerdo con el carácter propio, y de modo que se acendre y realce. A quien crea que falta a los cubanos coraje y capacidad para vivir por sí en la tierra creada por su valor, le decimos: ¡Mienten!
Y a los lindoros que desdeñan hoy esta revolución santa cuyos guías y mártires primeros fueron hombres nacidos en el mármol y seda de la fortuna, esta santa revolución que en el espacio más breve hermanó, por la virtud redentora de las guerras justas, al primogénito heróico y al campesino sin heredad, al dueño de hombres y a sus esclavos; a los olimpos de pisapapel, que bajan de la trípode calumniosa para preguntar aterrados, y ya con ánimos de sumisión, si ha puesto el pie en tierra este peleador o el otro, a fin de poner en paz el alma con quien puede mañana distribuir el poder; a los alzacolas que fomentan, a sabiendas, el engaño de los que creen que este magnífico movimiento de almas, esta idea encendida de la redención decorosa, este deseo triste y firme de la guerra inevitable, no es más que el tesón de un rezagado indómito, o la correría de un general sin empleo, o la algazara de los que no gozan de una riqueza que sólo se puede mantener por la complicidad con el deshonor o la amenaza de una turba obrera, con odio por corazón y papeluchos por sesos, que irá, como del cabestro, por donde la quiera llevar el primer ambicioso que la adule, o el primer déspota encubierto que le pase por los ojos la bandera,-a lindoros, o a olimpos, y a alzacolas, -les diremos:-¡Mienten¡ Esta es la turba obrera, el arca de nuestra alianza, el tahalí, bordado de mano de mujer, donde se ha guardado la espada de Cuba, el arenal redentor donde se edifica, y se perdona, y se prevé y se ama!
¡Basta, basta de meras palabras! Para lisonjearnos no estamos aquí, sino para palparnos los corazones, y ver que viven sanos, y que pueden; para irnos enseñando a los desesperanzados, a los desbandados, a los melancólicos, en nuestra fuerza de idea y de acción, en la virtud probada que asegura la dicha por venir, en nuestro tamaño real, que no es de presuntuoso, ni de teorizante, ni de salmodista, ni de melómano ni de cazanubes, ni de pordiosero. Ya somos uno, y podemos ir al fin: conocemos el mal, y veremos de no recaer; a puro amor y paciencia hemos congregado lo que quedó disperso, y convertido en orden entusiasta lo que era, después de la catástrofe, desconcierto receloso; hemos procurado la buena fe, y creemos haber logrado suprimir o reprimir los vicios que causaron nuestra derrota, y allegar con modos sinceros y para fin durable, los elementos conocidos o esbozados con cuya unión se puede llevar la guerra inminente al triunfo. ¡Ahora, a formar filas! ¡Con esperar, allá en lo hondo del alma, no se fundan pueblos! Delante de mí vuelvo a ver los pabellones, dando órdenes; y me parece que el mar que de allá viene, cargado de esperanza y de dolor, rompe la valla de la tierra ajena en que vivimos, y revienta contra esas puertas sus olas alborotadas... ¡Allá está, sofocada en los brazos que nos la estrujan y corrompen! ¡Allá está, herida en la frente, herida en el corazón, presidiendo, atada a la silla de tortura, el banquete donde las bocamangas de galón de oro ponen el vino del veneno en los labios de los hijos que se han olvidado de sus padres! ¡Y el padre murió cara a cara al alférez, y el hijo va, de brazo con el alférez, a pudrirse a la orgía! ¡Basta de meras palabras! De las entrañas desgarradas levantemos un amor inextinguible por la patria sin la que ningún hombre vive feliz, ni el bueno ni el malo. Allí está, de allí nos llama, se la oye gemir, nos la violan y nos la befan y nos la gangrenan a nuestros ojos, nos corrompen y nos despedazan a la madre de nuestro corazón! ¡Pues alcémonos de una vez, de una arremetida última de los corazones, alcémonos de manera que no corra peligro la libertad en el triunfo, por el desorden o por la torpeza o por la impaciencia en prepararla para la república verdadera; lo que por nuestra pasión, por el derecho y por nuestro hábito del trabajo sabremos mantenerla; alcémonos para darles tumba a los héroes cuyo espíritu vaga por el mundo avergonzado y solitario; alcémonos para que algún día tengan tumba nuestros hijos! Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: ¡Con todos, y para el bien de todos!
José Martí

martes, 26 de enero de 2010

¿Discriminación Racial en Cuba ?

Hace unos meses publiqué en este mismo blog mi opinión muy personal sobre la "discriminación racial en Cuba" Pueden hacer click en el titulo de este post para leer lo que escribi en aquel entonces y hoy mantengo.

En las últimas semanas este tema ha cobrado nuevos bríos al extremo de que la semana pasada fue tema de debate en el programa Mesa Redonda
TV cubana transmitió debate sobre racismo, rompió tabú - Noticias de Cuba - Sucesos con fotos y videos - Página 2
Sigo pensando que detrás de todo eso se esconden propósitos mezquinos. Considero que es el mismo régimen totalitarista de La Habana quien ha lanzado esta campaña con el objetivo de desviar la atención sobre el principal causante de todos los problemas que existen en Cuba, y con ello también, de cierta manera, contribuir a desvirtuar la esencia de la oposición interna que cuenta con líderes negros como Antúnez, el Dr. Elías Biscet, y otros destacados como el Dr. D. Ferrer, asi como también restarle apoyo a los líderes blancos. Detrás de esa nueva batalla contra "la discriminación racial " persiguen provocar más divisiones en el pueblo cubano. Divisiones incrementadas desde 1959 cuando se iniciaron los enfrentamientos dirigidos por el nuevo gobierno robolucionario de Fidel Castro y su élite, para arrebatarle a "los ricos todo lo que poseían, en nombre del pueblo". Continuando con el odio sembrado dentro de la población contra todos los que, desde el inicio, se oponian a las nuevas leyes del nuevo gobierno; oponentes a los que se les llamaba no solo contrarrevolucionarios, sino tambien traidores, apátridas, gusanos, lacayos del imperialismo, a los que atacaban masivamente en las manifestaciones populistas convocadas por Fidel y que luego cobraron mayor fuerza con los actos (directos y dirigidos) de repudio, donde participan blancos, negros y mestizos "revolucionarios" contra aquellos que siendo tambien blancos, negros o mestizos , de una forma u otra nos hemos manifestado en contra del régimen fidelista totalitarista, dinástico , absolutista y robolucionista.
Baste recordar los actos de repudio contra los marielitos, las manifestaciones en contra de las Damas de Blanco, los arrestos a los opositores, las limitaciones en las carreras universitarias. Esta últimas no precisamente por el color de la piel ni por los índices académicos, sino más bien condicionadas a la integración revolucionaria del estudiante que opte por continuar estudios universitarios...
Quisiera saber si los 26 pacientes muertos recientemente en Mazorra eran todos negros.
Son miles los ejemplos que demuestran que la verdadera discriminacion en Cuba no está basada en el color de la piel sino más bien en el nivel de compromiso con el régimen mafioso fidelista, la defensa de la gerontocracia en el poder, y por supuesto, los mayores privilegios dependen de la herencia genética, mientras más cerca esten del clan castrista y de su élite, más favorecidos vivirán.
Las imágenes de la Cuba actual que les muestro a continuación hablan por sí solas. El lector inteligente sabrá si realmente se trata de una discriminación racial...




Esperanza E Serrano

miércoles, 20 de enero de 2010

No quisiera ser yo...

Yo no quiero ser esa persona aburrida que siempre habla de politica. No quiero malearle la fiesta a los que duermen felices, ni mucho menos ofender a los que trabajan duro para ganarse el pan de cada día en un país ajeno que les abrió sus puertas.
Yo quisiera cantarle a la vida olvidando la muerte del día a día de los que viven atrapados en una isla que se ha quedado dormida, detenida en el tiempo.
Yo quisiera olvidar los rostros de los niños que crecen sin juguetes, que juegan en los charcos de las calles, recogiendo las envolturas de los caramelos que los turistas tiran a su paso por las ciudades en ruinas de una antigua colonia.
Yo quisisera ser sorda para no escuchar las historias que cuentan los que vienen de allá; historias que hablan de los ancianos que se han quedado sin techo, que duermen en las calles, que buscan en la basura un mendrugo, un pedazo de esa fruta que se quedó en la bandeja cuando los comensales oligárquicos se retiraron de las trastiendas.
Yo quisiera ser de hierro para soportar la vergüenza cuando leo en la prensa que 26 enfermos murieron por negligencia, por corrupción, por robos, por la inmundicia humana que pulula en los centros en los que no se rehabilitan los dementes que lo han perdido todo.
No quisiera ser yo. Yo no quisiera cargar con este dolor al ver una madre morir de angustias y de penas porque a sus hijos el monstruo los devora en las celdas oscuras donde van a parar aquellos que reclaman justicia, respeto a la dignidad humana, derecho universal.
Yo quisiera tener alas y volar; perderme de este mundo para no aburrir aquellos que viven de espaldas, a aquellos que nada les importa, a aquellos que no les interesa lo que haga el tirano de turno por orden de la momia; no quisiera perturbar con mis reclamos a aquellos que ni siquiera se inmutan por la caterva de geriátricos generales que imponen a mi pueblo, ya esclavizado, sus leyes absurdas; sus leyes "del arte de hacer ruinas", como dijera el poeta
Yo no quisiera cargar con esta culpa de aburrir a los presentes, a los que no quieren oir el clamor de mi gente, a los que se escudan en pasarelas de turno y enarbolan blasfemias con ataques mediáticos contra aquellos que escriben sobre lo que acontece en mi tierra.
No quisiera ser yo, pero a pesar de mí misma, aquí estoy otra vez, descargando en este blog lo negro de esta historia que lleva más de medio siglo pisoteando mi entorno...
Esperanza E Serrano

lunes, 18 de enero de 2010


Ya viene llegando
Por Lázaro Tirador Blanco

El terremoto ocurrido en Haití ha conmocionado al mundo y ha sido realmente una catástrofe de envergadura aún incalculable. Todos hemos manifestado de alguna manera la solidaridad con el pueblo haitiano. El hecho ha ocupado las primeras planas de todos los medios de divulgación del mundo clamando solidaridad.
Pero en Cuba sucedió en este mismo tiempo un acontecimiento que nada tiene que ver con una catástrofe natural como la que sobrevino al hermano pueblo haitiano. El acontecimiento que ha estremecido a la sociedad cubana ha sido la muerte de 26 enfermos mentales del Hospital Psiquiátrico de La Habana (Hospital de Mazorra). Los fallecidos eran todos de avanzada edad y que sufrían diferentes patologías crónicas, que requerían de cuidados especiales y atención médica constante y cuyo deceso se produjo por hipotermia. Ellos no murieron en medio de un evento meteorológico sino como consecuencia de la catástrofe que por más de medio siglo azota al pueblo cubano: el castrismo totalitario.
Las primeras noticias de este hecho no fueron proporcionadas por los medios oficiales del régimen, sino por una valiente denuncia ante la opinión pública por parte de un comunicado de Elizardo Sánchez, líder de la Comisión Cubana Pro Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), desde e La Habana.
Como ya se conoce, al descubrirse lo ocurrido, el gobierno castrista emitió de inmediato una nota, justificando que “estos hechos están vinculados con las bajas temperaturas de carácter prolongado que se han presentado, de hasta 3,6 grados centígrados, en Boyeros, donde se ubica el hospital" y que "los principales responsables de estos hechos serán sometidos a los tribunales correspondientes".
Es indignante que estas muertes de inocentes ancianos se produzcan no en sus casas, en algún evento violento u accidente, sino en uno de los hospitales cubanos que el castrismo ha elogiado como un “logro de la salud de la Revolución”; no en un lejano rincón rural lejos de los beneficios directos del desarrollo, sino en pleno corazón de la capital cubana, en un país que se jacta de ser una potencia médica mundial y que se da el lujo de exportar a su personal médico a numerosos países. La otra paradoja es que, como dice la denuncia de los disidentes "murieron por hipotermia, lo cual es un absoluto contrasentido en un país marcadamente tropical como Cuba". La denuncia también señaló que este era "el número más alto de muertes evitables en un hospital cubano en toda la historia republicana".
La mala alimentación, las deficiencias del sistema hospitalario, el deterioro y mal estado de las instalaciones y la despreocupación del personal de dirección, mantenimiento, médico y paramédico –algo que ocurre en todos los sectores de los servicios y la economía cubanos-, parecen ser las causas reales del doloroso hecho.
Ahora el gobierno de Raúl Castro se propone “pedir sangre” por el hecho pero ya todos los cubanos sabemos que como siempre, se buscarán algunos culpables intermedios, se sancionarán y la aparente moral de la Revolución quedará lavada, sin manchas y sin arrugas.
Ya esto ha pasado muchas veces. La irresponsabilidad y los errores del régimen y su alta dirigencia –incluyendo graves delitos cometidos por sus líderes-, han sido endilgados públicamente a algunos de sus subalternos que han pagado los platos rotos, como ocurrió con los fracasos del Cordón de La Habana, la Zafra de los 10 Millones y casi todos los programas castristas y hasta con el narco negocio que dirigía la más alta cúpula comunista y por el cual sólo pagaron algunos oficiales de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, incluyendo al General Arnaldo Ochoa.
Esta vez pasará igual. El Presidente Raúl Castro armó su espectáculo y llegó a Mazorra con su séquito para “evaluar los hechos y exigir responsabilidades”. Se sancionará a algunos dirigentes menores, médicos y paramédicos, pero no creo que la “candela” llegue siquiera al Ministro de Salud Pública. Y todo quedará igual.
Lo trascendente de este hecho –amén de las muertes de ancianos inocentes que engrosarán las listas de muertos por causa del régimen-, es que pese a los esfuerzos que hace la cúpula castrista por mantener la imagen de una revolución popular que será eterna, el sistema se derrumba a pasos agigantados, cada día se desenmascara alguna de sus mentiras que han sido su principal sostén y el pueblo cubano gana más conciencia de la necesidad urgente del cambio total.
Aún Raúl Castro y su sistema de control totalitario, sostenido por las armas, la represión, la chivatería, el chantaje y el sometimiento por las mentiras unas veces y por las amenazas la mayor parte del tiempo, se desmorona cada día. Hoy, como nunca antes se escuchan muchas voces de cubanos y cubanas dignos que han aceptado el reto de oponerse al sistema y propiciar el cambio, que salen a expresar sus ideas a las calles –aún en medio de amenazas, golpizas y aún asesinatos-; que se mantienen firmes en las cárceles sólo sobre los soportes de sus ideales patrióticos.
Es indudable que dentro y fuera de Cuba se está gestando un movimiento tal de repulsa al sistema castrista que muy pronto estremecerá los cimientos lastimados de nuestra afligida nación, como una eclosión justiciera que devolverá al sufrido pueblo cubano su integridad democrática, su libertad de expresión, vivir y gobernarse como el país libre que antes fue y que de nuevo pronto será.
Entonces, estos muertos inocentes también serán recordados, porque se sumarán a los cientos de miles que acusarán a los personeros del régimen ante los tribunales de justicia.
Ese día ocurrirá también en Cuba un terremoto –no como el que han sufrido hace unos días los vecinos haitiano-, sino un terremoto de ansias de reconstruir la nación, de restaurar a Cuba sobre sus ruinas y del cual surgirá un nuevo país –como esperamos que suceda en Haití-, que enfilará hacia un futuro mejor para los seres humanos, sus necesidades y sus sueños.
Ese terremoto –al menos en Cuba-, será recordado como el inicio de la libertad, del desarrollo, del bienestar y de la paz para nuestro pueblo.
Y ese terremoto para Cuba, ¡Ya viene llegando!

domingo, 17 de enero de 2010

Vergüenza debería de darle a todos...

Vista exterior del Hospital Psiquiatrico de la Habana: Mazorra , enero 2010

Debería de darles vergúenza a todos los cómplices que apoyan y defienden a ese régimen inhumano, autoritarista, castrista, fidelista responsable de que al cabo de 51 años las condiciones en el hospital Psiquiatrico de la Habana estén peores que en 1959.
La tiranía comunista se ha burlado impunemente de nuestro pueblo por más de medio siglo. Aqui tienen una prueba más de sus mentiras y de sus horrores
Este reportaje lo copie de Bohemia. Sería bueno que los amigos y defensores del castrismo se tomaran diez minutos para leerlo...

Ediciones de la Libertad_ El hospital de dementes de Mazorra: Una vergüenza nacional - Historia :: Revista Bohemia: "EL HOSPITAL DE DEMENTES DE MAZORRA
Una vergüenza nacional
Una colaboración de FABRE Y CARBONELL
Fotos: Miralles
(1ro. de febrero de 1959)

Facsímil de una página del reportaje sobre el hospital de dementes de Mazorra, publicado por Bohemia el 1 de febrero de 1959EL HOSPITAL DE DEMENTES DE MAZORRA


Una vergüenza nacional


Una colaboración de FABRE Y CARBONELL
Fotos: Miralles


(1ro. de febrero de 1959)


INVITADOS por el doctor Julio Martínez Páez, actual ministro de Salubridad y Asistencia Social, asistimos al acto de toma de posesión del nuevo director del Hospital de Dementes de Mazorra, doctor Eduardo B. Ordaz, quien fuera capitán del Ejército Revolucionario Movimiento 26 de Julio, y uno de los primeros médicos que prestara sus servicios a las fuerzas rebeldes en el mismo corazón de la Sierra Maestra.

Dirigido hasta la fecha por hombres incapacitados y sin conciencia, es el Hospital de Dementes de Mazorra una vergüenza nacional y una burla afrentosa de los más sagrados principios de humanidad, cuya renovación total se propone llevar a cabo el Gobierno Provisional de la República.
Dotado de un elevado presupuesto y de fondos propios que le hubieran permitido ser modelo y ejemplo de los hospitales de su clase, la deshonestidad con que se administraron dichos fondos le convirtió, por el contrario, en centro de miserias y horrores sin precedentes.
Desnudos, hacinados y desnutridos, perdida la mirada en su mundo de sombras y fantasías, sin más esperanzas que la muerte para librarse del infierno que les rodea, los desdichados que constituyen su población natural han sido objeto de infamias que estremecen de indignación.

Hacinados en pabellones inmundos; durmiendo sobre bastidores maltrechos, sin colchonetas, sábanas ni frazadas, o tirados en el suelo, unos junto a otros para darse calor en las madrugadas heladas de Mazorra; sin tratamientos ni alimentación adecuados, porque todo parecía poco a los malversadores sin escrúpulos que debían proveer medicinas y alimentos; sin más equipos en las salas de cirugía que aquellos que los propios cirujanos ponían al servicio del hospital; y sin un departamento de ergoterapia que permitiera derivar la energía de los enfermos a través de sus aficiones, como una forma para mantenerles ocupados y coadyuvar así al tratamiento médico psiquiátrico, la recuperación de los dementes era poco menos que imposible.
Cocina del hospital de MazorraLos enfermos desnudos y desnutridos en la llamada “perrera”

Por su parte, los fondos propios del hospital —extraordinaria fuente de ingresos en el caso específico de Mazorra— que debían destinarse principalmente al mantenimiento de equipos y edificaciones, eran utilizados para el pago de nóminas fantasmas y puestos al servicio de la política, con la consiguiente destrucción e inutilización de unos y otros, en perjuicio de los enfermos necesitados.

Ni siquiera los niños escaparon de la tragedia. Mal alimentados y peor vestidos; sin más consuelo que los afectos que les prodigara una vieja enfermera con alma de ángel, también ellos han sufrido en su inconciencia los horrores de Mazorra.
La Escuela de Enfermeras América Arias, bajo el control directo de la dirección del hospital, era otra fuente inagotable de inmoralidades increíbles. Las plazas a ocupar, que de acuerdo con la Ley deben ser ganadas por oposición, se convirtieron en refugio a cuyo abrigo se cobijaban las amigas y parientes de militares y personas influyentes; algunas de ellas prácticamente analfabetas.

La inmoralidad y el peculado no se detuvieron ante nada en el Hospital de Dementes de Mazorra. Dos bancos de bolita y una casa de empeño funcionaban dentro del hospital. Y con frecuencia se trasladaba a cuadrillas de enfermos cuyas condiciones físicas y mentales lo permitían, a trabajar en las fincas de personajes políticos de la dictadura, sin que como compensación se les diese nada.

Pabellón de mujeres del hospital de Mazorra
Enferma mental sobre un camastro en el hospital de Mazorra

Más de mil personas vivían y aún viven allí, sin estar enfermos o encontrándose ya totalmente restablecidos, con manifiesto perjuicio para la economía del hospital y el mejor tratamiento de los que están verdaderamente enfermos.
PROMESAS emitidas en aquella ocasion que han quedado SIN CUMPLIR

"Sabemos que la nueva dirección del hospital, con el entusiasmo y la cooperación del señor Ministro de Salubridad y del Honorable señor Presidente de la República, se propone tomar medidas que devuelvan a esos seres olvidados de la fortuna que son los dementes de Mazorra, las condiciones esenciales de vida a que todo ser humano tiene derecho; pero encarecemos de ellos que dichas medidas se tomen inmediatamente, sin pérdida alguna de tiempo.

La construcción de nuevos y funcionales edificios; la reconstrucción de las calles interiores del Hospital; la designación de una Comisión integrada por profesores universitarios especializados que con su asesoramiento técnico mejoren el standard científico del mismo; los estudios sobre la posibilidad de hacer del hospital un gran centro docente, que permita el intercambio de becas con otros centros similares de la América Latina, en provecho y beneficio de la ciencia psiquiátrica y de los enfermos; la construcción de un anfiteatro; y la creación de una hemeroteca, son medidas que merecen el aplauso unánime de un pueblo, y que no dudamos serán llevadas a efecto por el Gobierno Provisional de la República.

Pero antes, ¡hoy mismo!, hay que mejorar la comida de los enfermos: hay que habilitar el hospital de camas, colchonetas, almohadas, sábanas y frazadas; hay que vestir y abrigar a esos desdichados que arrastran su existencia en las tinieblas de un mundo sin orden; a esos desdichados a los que tal vez una sociedad insensible y sin equilibrio llevó hasta las puertas del manicomio.

De usted Sr. Presidente, de usted Sr. Ministro, de usted Dr. Ordaz, es el momento.


¡Manos a la obra! "


Lo que aquí presentamos
Las fotos que publicamos constituyen una de las más feas páginas de nuestra historia y una terrible prueba contra el régimen de corrupción y tiranía que hemos padecido en los últimos siete años.
Los que hacemos esta revista nos sentimos sonrojados e indignados de que eso haya ocurrido en Cuba, pero nos consideramos en el deber de ponerlo a la vista de todos como una denuncia purificadora.
Y lo que aquí presentamos no es más que un somero y provisional atisbo de lo que realmente sucedía en el Hospital de Dementes de Mazorra. La historia completa —una historia de codicia e impiedad, de brutalidad y de ignorancia— se irá conociendo a medida que las autoridades logren recoger y ordenar los datos de lo que allí pasaba.
Pero lo que aquí se dice y muestra es ya una acusación estremecedora. Los aprovechados del régimen batistiano no se detenían ante nada, de nada tenían compasión en su afán de lucro y en su crueldad, repartiéndose no solamente los terrenos del asilo, sino hasta las asignaciones destinadas al tratamiento y el sostenimiento de los infelices dementes.
Quede ahí como una tenebrosa estampa del pasado tiránico, ese documento, y confiemos en que tales horrores habrán de desaparecer para siempre de nuestra patria.


............
Testimonio actual sobre Mazorra Enero 2010
DENUNCIAN CORRUPCIÓN Y ABUSOS EN HOSPITAL

(www.miscelaneasdecuba.net).- La Habana.- Un especialista denunció
corrupción y abusos en el Hospital Psiquiátrico Nacional el pasado 7 de
enero.

El Doctor Milton Ayala González, clínico del Ministerio de Salud
Pública, informó sobre las distintas violaciones de la ley perpetradas
por los dirigentes del conocido centro asistencial de Mazorra, lugar en
el que trabajó durante años.

Entre las ilegalidades denunciadas por el facultativo se cuentan la
edificación de viviendas con materiales sustraídos, la apropiación de
las casas de pacientes sin familia, la constante celebración de
comilonas de los dirigentes con recursos destinados a los enfermos y la
venta de huevos y otros comestibles.

Entre los dirigentes mencionados por su nombre en la denuncia se
encuentran los doctores Wilfredo, director del hospital, y Alina,
secretaria del Núcleo del Partido Comunista. Junto a ellos, siempre
según la fuente, en los malos manejos han participado el subdirector y
otros ejecutivos de la institución.

El denunciante se pregunta: "¿Hasta qué punto todos estos corruptos y
ladrones dirigentes del Hospital Psiquiátrico han sobornado a sus
superiores para poder seguir actuando con impunidad?"

La acusación del Doctor Ayala González ha adquirido mayor importancia ya
que en los recientes días invernales decenas de dementes han muerto de
hambre y frío, lo que ha estremecido a gran parte de la sociedad capitalina.

DENUNCIAN CORRUPCIÓN Y ABUSOS EN HOSPITAL - Misceláneas de Cuba (15
January 2010)
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=25174

viernes, 15 de enero de 2010

Al fin Granma publica la muerte de 26 enfermos en el hospital psiquiatrico de Mazorra

Estas imágenes, publicadas por la revista Bohemia, de los enfermos del hospital psiquiátrico de La Habana, más conocido como Mazorra, se usaron en los años 50 para combatir a la tiranía de Fulgencio Batista. En aquel entonces los llamados revolucionarios juraban que imágenes como esas no se verían más en Cuba una vez que ellos llegaran al poder.
Ironías dela vida!!! Siempre perjudican a los más indefensos
He aquí la noticia del Granma (la tomé textual)

La Habana, viernes 15 de enero de 2010. Año 14 / Número 15
ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Información a la población
En el Hospital Psiquiátrico de La Habana, que dispone de 2 500 camas, se ha producido durante la última semana un incremento de la mortalidad en los pacientes ingresados. En total se reportan 26 fallecidos.
Estos hechos están vinculados con las bajas temperaturas de carácter prolongado que se han presentado (de hasta 3,6 grados centígrados en Boyeros, donde se ubica el hospital) y a factores de riesgo propios de los pacientes con enfermedades psiquiátricas, el natural deterioro biológico debido al envejecimiento, infecciones respiratorias en un año donde esta enfermedad muestra un comportamiento epidémico y las complicaciones de afecciones crónicas presentes en muchos de ellos, fundamentalmente cardiovasculares y cáncer.
Ante la situación descrita, el Ministerio de Salud Pública decidió crear una Comisión para investigar lo ocurrido, la que hasta el momento de elaborar esta información ha identificado varias deficiencias relacionadas con la no adopción oportuna de medidas.
Los principales responsables de estos hechos serán sometidos a los Tribunales correspondientes.
Ministerio de Salud Pública

Mi opinión

Indiscutiblemente que las causas de esas muertes no es el frío. Que en un hospital mueran pacientes muy enfermos, no es extraño. Aqui se trata de algo más serio. Es demasiado significativo que en un margen de tiempo tan corto mueran 26 pacientes en un hospital que sólo tiene capacidad para 2, 500 camas.

Detrás de ese hecho, hay algo terrible que puede estar combinado con la falta de una adecuada alimentación a los enfermos, negligencias, abusos, improvisaciones, carencias de medicamentos y de recursos, pésimas condiciones higiénicas, hasta quien sabe si se trata de un nuevo experimento con algún nuevo medicamento para tratar a los enfermos psiquiatricos. Todo es posible en un país donde la medicina es gratis; en un pais pobre que es capaz de enviar a sus mejores médicos y profesionales de la salud a otros lugares del mundo a combatir la muerte.

Veremos cual será el resultado de la "investigación"o por lo menos qué explicación le darán a la población cubana para mantenerla informada sobre estas cosas, gajes del oficio, que suceden en nuestra querida isla.

Esperanza E Serrano

jueves, 14 de enero de 2010

Haiti:un país devastado; un pueblo en desgracia

El terremoto de Haití fue 35 veces más potente que la bomba de Hiroshima.
Reza uno de los titulares de EFE

"Londres, 14 ene (EFE).- El terremoto de 7 grados en la escala de Richter que sacudió Haití el martes fue 35 veces más potente que la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima (Japón) al final de la II Guerra Mundial.
Así lo afirmó hoy Roger Searle, profesor de geofísica en la Universidad de Durham (Reino Unido), que comparó también la energía liberada por el terremoto en el país caribeño con la explosión de medio millón de toneladas de TNT."


Con profundo pesar he estado siguiendo las noticias sobre el sismo ocurrido en Haiti el martes 12. Algunas fuentes noticiosas ya estan hablando de mas de cien mil muertos y alrededor de tres millones de personas afectadas.
Las pérdidas materiales son cuantiosas en un país que se ha caracterizado siempre por su extrema pobreza.Pobreza que promueve éxodos masivos constantes hacia Estados Unidos donde ya hay mas de un millón de haitianos, y hacia cualquier otro lugar, incluyendo Cuba.


En los años que viví en la Isla de la Juventud, (otrora Isla de Pinos) conocí una comunidad haitiana asentada en el poblado de LaVictoria desde mediados de la década de 1980. Los recuerdo como personas muy laboriosas, agradecidas, pacificas, que hacian todo lo posible por integrarse a las costumbres cubanas. En estos días no puedo evitar pensar en ellos porque sé cuánto han de estar sufriendo por esa tragedia. Al igual que otros que he conocido aqui, y que sé cuán angustiados están porque no han podido comunicarse con sus seres queridos allá ni tampoco saben cómo y cuándo les llegará la ayuda que necesitan.
Los fenómenos naturales a veces nos sorprenden y nos golpean fuertemente con castástrofes como ésta donde mueren tantas personas indefensas.
Ante una situación tan terrible como esta sólo nos queda extender nuestras manos solidarias hacia esos hermanos que tanto necesitan de todo tipo de ayuda. Las vías para hacerles llegar nuestro apoyo son varias.
Aquí les dejo algunas:
Se puede llamar al número de la Cruz Roja 1-800-842-2200 para hacer donaciones especificando que la ayuda es para las víctimas del terremoto ocurrido en Haiti.

Otras organizaciones
Acción Contra la Hambruna Servicio Mundial Judío Americano212.792.2900
AmeriCares Beyond Borders1.866.424.8403
CARE1.800.521.2273
Servicios Católicos de Ayuda Childcare Worldwide1.800.553.2328
Médicos Sin Fronteras1.888.392.0392
Equipos de Ayuda Internacional 619-284-7979
Cuerpos Médicos Internacional 310-826-7800
Medicamentos y Alimentos para NiñosMercy Corps 1-888-256-1900
Operation USA1-800-678-7255
Oxfam International1-800-77-OXFAM
Pan American Development Foundation
Save the Children1-800-728-3843
UNICEF1-800-4UNICEF
World Vision1-888-511-6548

Los cómplices

Los complices
por José Luis Sito

Tengo en las manos un libro editado en La Habana con fecha 31 de octubre de 1960, titulado Sartre visita a Cuba. La página de presentación comienza así:

“Cuando Carlos Franqui invitó a Jean Paul Sartre en Paris a venir a Cuba, un día, no sospechaba que la visita de Sartre fuera tan provechosa para la Revolución Cubana. Por supuesto que Sartre sería de una inestimable ayuda a la causa revolucionaria, pero el provecho vendría dado por la propaganda, no publicidad --ese artilugio capitalista: propaganda— que Sartre, con sus escritos, conseguiría nada más que por un simple desplazamiento. ‘Esa propaganda no se paga ni con un millón de pesos’, declaraba otro escritor francés de paso por la isla”.

Es cierto que la visita oficial de Sartre a Cuba en febrero-marzo de 1960 fue una propaganda millonaria, multimillonaria, para la supuesta “revolución cubana”. El texto que el filósofo escribe en aquella ocasión, Huracán sobre el azúcar, “fue leído por millones de franceses y traducido inmediatamente al italiano, al portugués, al ruso”, continúa la presentación. Cuba es “hoy un huracán revolucionario”, termina.

En marzo de 1960 Sartre estaba asistiendo no a una revolución, sino a la transformación de los cubanos en dictadores, ya que como lo plantea irónicamente Solzhenitsyn en Archipiélago Gulag, se estaba instalando una dictadura del proletariado. Por esa razón se inventan rápidamente en las dictaduras marxistas-leninistas órganos como los CDR, donde el proletario actúa como dictador de su propia cuadra. Cuba se estaba volviendo una isla de proletarios dictadores con un indigente Dictador Máximo a la cabeza, y Sartre estaba colaborando a su cimentación con una maestría digna de su inteligencia, sabiduría y cultura.

Precisamente, al mismo tiempo que Sartre viajaba y colaboraba con un médico asmático fumador de cigarros y un abogado disfrazado de comandante --el primero responsable de la ruina del Banco Nacional y el segundo responsable de la ruina de la democracia—, Solzhenitsyn en Rusia estaba escribiendo a escondidas, y en peligro, Archipiélago Gulag, el libro que denunciaría el crimen de masas organizado por los soviéticos, y sería publicado en Francia en 1973.

Mientras que el filósofo francés recorría el trópico cubano, custodiado por futuros proletarios dictadores socialistas, hombres y mujeres en la URSS corrían peligros inmensos para ayudar al escritor ruso a revelar la mentira criminal del socialismo bolchevique.

Sabemos hoy cómo héroes anónimos dieron refugio a Solzhenitsyn y otros lo escondieron, cómo centenares de presos anónimos aportaron su testimonio, cómo el texto fue mecanografiado por tres mujeres de entre las cuales una se suicidó después de las torturas de la policía política, cómo fue microfilmado en gran secreto y enviado a Paris en una caja de caviar por un hombre que arriesgaba su vida transportando el documento.

Al mismo tiempo, Sartre recorría las tierras del futuro propietario de la isla, Castro, y escribía con perfecta claridad y frialdad: “La revolución es una medicina de caballo: una sociedad se quiebra los huesos a martillazos […]. El remedio es extremo y con frecuencia hay que imponerlo por la violencia. La exterminación del adversario y de algunos aliados no es inevitable, pero es prudente prepararse para ella”.

La colaboración con la dictadura del proletariado castrista todavía no ha cesado. Los cómplices continúan sus tareas, Oliver Stone (el mediocre Leni Riefenstahl oficial), Sean Penn (nacido en 1960), José Saramago (en desacuerdo, volvió pronto a reconciliarse) o Gabriel García Márquez (confidente del patriarca dictador). Son sólo una diminuta parte de la larga lista de complicidad con el totalitarismo tropical.

Mientras blogueros, artistas, jóvenes cubanos se arriesgan a reclamar espacios de libertad en la isla del socialismo “revolucionario”, el cineasta Jean-Luc Godard termina su última película, que será presentada en el próximo festival de Cannes con el título sugestivo de “Socialismo”. En ella trabajó el filósofo neo-marxista Alain Badiou, en lo que parece una nueva alianza de la cámara y el martillo. Hay que precisar la importancia de distinguir entre socialismos y de verificar el léxico empleado. Sin embargo, es de temer el resurgimiento de la nostalgia por una ideología que pensábamos agotada y condenada por la Historia. Para estos cómplices más o menos disimulados de dictaduras del proletariado, este socialismo, ahora reciclado, es necesario como capacidad de indignación frente a los mecanismos despiadados de las sociedades liberales. Olvidándose del pasado cubierto de crímenes, como del presente.

Quieren olvidar la voz de Solzhenitsyn: “Los campos han sido inventados para exterminar”. El campo de concentración cubano, rodeado de agua, ha sido inventado para exterminar a todos los enemigos de la dictadura del proletariado castrista. Exactamente lo que preconizaba Sartre hace 50 años: “La exterminación del adversario y de algunos aliados no es inevitable, pero es prudente prepararse para ella”.

La exterminación y sus cómplices siguen activos.
Tomado de http://cubainglesa.blogspot.com

martes, 12 de enero de 2010

Otra vez la controversia pretende dividirnos...



"Por Internet rueda un video de Mayito el cantante del grupo musical cubano Los Van Van en el que reafirma su convicción comunista e interpreta junto a su hijo una canción dedicada al Guerrillero Che Guevara. Gina Romero recoge la dividida opinión del exilio de Miami sobre tan escabroso tema, Los Van Van se dedican sólo a la música o se mezclan con política. ¿Usted que piensa?...
http://mambienaccion.blogspot.com

Aqui les copio lo que allí le comenté a mi amigo Mambi.
Claro que los Van Van mezclan la politica con la musica.
De hecho, ellos como grupo musical surgieron en apoyo movilizativo, propagandistico a la fracasada Zafra de los diez Millones (69-70)
Juan Formell aprovecha todos los escenarios del mundo donde se presenta, para promocionar a la dictadura castrista...
Como ellos son tan politiqueros, deberiamos de pagarle con la misma moneda y convertir sus presentaciones en Miami, (que se ven en Cuba) en verdaderos actos de apoyo a la disidencia y a la oposicion en Cuba.
¿Qué tal si aprovechamos las presentaciones que harán el dia 31 en Miami Beach para pedir la liberacion de todos los presos politicos en Cuba?.


Aqui, en mi espacio agrego
No solo las presentaciones de Los Van Van debiéramos convertirlas en actos de apoyo a la oposición en Cuba sino que debieramos también aprovechar todas esas presentaciones musicales, y todos los eventos culturales que acá se organicen con artistas de allá, en verdaderos encuentros entre cubanos. Que les llegue al pueblo de Cuba el mensaje: "somos un solo pueblo, a pesar de las diferencias politicas.

Nosotros tenemos derechos a expresarnos libremente, aprovechando cualquier oportunidad, para decirle a todos, que no hay razón para que repriman, persigan o encarcelen a nuestros hermanos en Cuba por manifestarse en contra de un gobierno que ha demostrado, con creces, su incapacidad y su prepotencia en querer mantener un sistema de gobierno unipartidista, comunista, obsoleto, ineficaz, estático, autoritarista.. cuyos daños a la sociedad cubana son incalculables, ya que el saldo final ha sido la destrucción del país por el estancamiento por la involución económica por más de medio siglo y sus consecuentes resultados negativos en todas las esferas de la sociedad cubana actual, con sus miserias, divisiones, desbalances, discriminaciones... Queremos cambios. Basta ya de nadar en lo mismo.
Que vengan los artistas de allá y que los de aquí vayan allá también a actuar para el pueblo cubano, y ya que quieren politizarlo, pues lo politizamos y usamos esos espacios generados por esos encuentros, para expresarnos libremente en contra del régimen de La Habana.
No hay que atacar a los artistas, sino más bien utilizarlos para nuestros fines. Todos ellos son cubanos, seres humanos y como tales poseen virtudes y defectos, pero son valiosos porque como artistas, arrastran público. Público amplio y variado, aquí y allá...
Esperanza E Serrano.

lunes, 11 de enero de 2010

El enigma cubano y el liderazgo mediocre


El enigma cubano y el liderazgo mediocre ( I )
Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y Antonio Arencibia/ Cubanálisis-El Think-Tank
Cuba sigue siendo un gran enigma para todos: todo indicaría que la dictadura totalitaria no puede sostenerse en las actuales condiciones ni un minuto más, pero lleva así más de medio siglo.
El país disfruta de un clima favorable y tierras fértiles, con depósitos minerales de cierta importancia. Pero su economía depende totalmente de la agricultura, el níquel, el turismo y las remesas familiares del exterior.Asimismo, depende de las importaciones de petróleo venezolano, cuyas cantidades no son suficientes para gestar desarrollo, sino solamente para mantenerse escasamente a flote. Por eso, las dificultades derivadas de la disponibilidad de energía siguen siendo un lastre para cualquier modelo de incremento económico.El país aún no se ha recuperado del colapso de la Unión Soviética, por lo que continúa enfrentando serios problemas económicos derivados de:

(a) el desmantelamiento de la planificación central y la pérdida de los subsidios

(b) el fin de un limitado sistema de comercio inter-bloque soviético y sus mecanismos de pagos por trueque

(c) la ineficiencia en la producción

(d) el declive continuo de la productividad, y


(e) la persistencia de las empresas-monopolios.

Si bien no se puede decir que el país se encuentra bajo la influencia de ninguna potencia exterior, mantiene una relación umbilical con la Venezuela de Chávez, de la que no puede desprenderse en el medio plazo.

Asimismo, el modelo cubano no es plenamente compatible con ningún otro modelo a nivel de Estado, región o mundial, por eso no existe un referente teórico que le permita proyectarse al futuro, salvo mirar hacia el pasado estalinista, lo que dificulta su inserción en cualquiera de los circuitos económicos, financieros y tecnológicos existentes, ya fuese Estados Unidos, el socialismo escandinavo o China.

Se mantienen problemas impostergables con la misma urgencia de hace más de tres años: la ausencia de un programa de gobierno con un mínimo de coherencia, los bajos salarios, la doble circulación monetaria, los altos precios de los productos de primera necesidad, la insuficiente dieta alimenticia, la crisis habitacional, la pérdida de valores, el exceso de prohibiciones, la disidencia interna, el racismo, la marginalidad, el desencanto de la población, el interés desmedido por emigrar a cualquier parte, la falta de confianza en la capacidad de los dirigentes, y el estado de desatención de las provincias orientales.

Es notable la incapacidad de sustituir con producción doméstica el alza de los precios de las importaciones, básicamente productos alimenticios y de primera necesidad; la ineficiencia en sectores claves como la agricultura y la construcción; los problemas referentes a la desorganización del trabajo, baja productividad laboral y la indisciplina laboral, junto a la burocratización, el disparatado sistema salarial y la falta de incentivos.

Todo ello se suma a la pobre producción de alimentos y al incumplimiento de los planes de inversiones; y se puede incluir también en este decálogo la destrucción causada por los huracanes del 2008, que aunque causaron complicaciones no fueron más dañinos que la ingobernabilidad en la que se ha sumido el país, al menos en el campo económico.

La población sigue solicitando que se aprueben las licencias que les permitan trabajar legalmente por cuenta propia en sus oficios. La pequeña empresa ya existe y funciona en la semiclandestinidad, ya como cooperativas privadas usando el inmueble, la maquinaria y los insumos estatales, o para hacer trabajos particulares cobrando precios de mercado negro.

Ello es debido a que el Estado no cuenta con recursos para solucionar actividades como plomería, carpintería, electricidad, mecánica, reparaciones, y otras, que son, en su gran mayoría, atendidos por particulares de forma legal e ilegal. Pero a pesar de su incapacidad congénita para resolver estos problemas, la testarudez totalitaria continúa pensando que la policía puede resolver lo que no resuelva el mercado.

Algo similar ocurre en la agricultura, donde los campesinos privados resultan el sector más productivo, mientras las granjas estatales alcanzan los niveles más bajos de producción. Con menos del 20% de las tierras los campesinos producen más del 60% de los alimentos del país, y en algunos renglones más del 80%, mientras las empresas estatales y las llamadas Unidades Básicas de Producción Cooperativa, con más del 80% de las tierras en total, producen menos del 40% de la producción alimenticia.

En estas condiciones, asegurar que la “propiedad socialista” en la agricultura es “superior”, además de una deleznable mentira, es una inmoralidad sin precedentes, puro oscurantismo ideológico.

Esta situación caótica obliga a acometer reformas fundamentales si realmente se quisiera la viabilidad de la economía. Cuba bajo el castrismo fue tradicionalmente proveedora de materias primas dentro del ex bloque Soviético, no ha sabido ni querido adaptarse al desmantelamiento de dicho bloque, lo que ha golpeado profundamente a su obsoleta y desvencijada infraestructura, necesitada de renovación, componentes y repuestos, y carcomida por la pérdida de los subsidios que le impide enfrentar la elevación en los precios del petróleo, de los alimentos y de las materias primas.

La crisis generacional: del “socialismo real” al mundo real

El período raulista se inició con una plataforma que parecía prometer eliminar la corrupción y restaurar los niveles básicos de consumo dañados durante el período especial y básicamente en la última década.

Muchos esperaban que se conformara un gabinete de jóvenes reformistas talentosos, que en la práctica gozarían de autoridad para realizar cambios reales y necesarios. Como parte del programa de reformas ineludibles se había mencionado la introducción de una moneda convertible, la liberación de los precios, la supresión de subsidios a las empresas estatales, el apoyo a la privatización de la tierra, y liberar los controles a la exportación, entre otras.

Sin embargo, en vez de priorizar tales expectativas para convertirlas en tareas reales, el general-sucesor se dedicó a fortalecer las posiciones claves del país con viejas figuras de su más absoluta confianza, y eliminó a las más jóvenes del panorama político. Aparentemente, quería tener en sus manos todos los hilos del poder antes de acometer algo seriamente.

Pero resultó decepcionante. No pocas veces señalamos por qué los talibanes criollos, representados por Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, podían ser un reto futuro para Raúl Castro. Nos basábamos en que pese a sus posiciones públicas de castrismo a ultranza, una vez desaparecido el tirano, en la lucha por heredar el poder, iban a asumir -por oportunismo- una posición reformista más radical aún que la del nuevo líder.

Ni siquiera se esperó a la desaparición del Comandante. Los métodos y los argumentos para la defenestración de esos dos dirigentes y otros de segunda fila como Carlos Valenciaga, Otto Rivero y Hassán Pérez, echaron un cubo de agua fría no solo sobre todos los “talibanes” de segunda fila, sino que reforzó públicamente la imagen de un grupo de ancianos, que se ratifican como dueños absolutos de una nación donde los cubanos nacidos en el último medio siglo se ven impedidos de construir su futuro.

Quien no tenga en su biografía acciones combativas en la Sierra Maestra o el Segundo Frente, o tal vez en la subversión latinoamericana o las expediciones africanas, no tiene cabida en el consejo de ancianos que detenta el poder. Y no tiene importancia, para nada, el rimbombante cargo público que tenga asignado el excluido, llámese vicepresidente del consejo de estado o ministro de cualquier cosa, mucho menos diputado del Poder Popular.

Los jóvenes que han ascendido en sustitución de los enviados al “plan payama" proceden notablemente de las familias de los segundones del régimen, y básicamente del entorno raulista. Es decir, para poder avanzar en la nomenklatura, el generalRaúl Castro, -quien es también un segundón-, ha favorecido los viejos lazos entre las familias de los guerrilleros, en vez de la vía de la meritocracia.

Esa gerusía al mando, (remedo caricaturesco de la doble monarquía y del consejo de ancianos gobernantes en la antigua Esparta), nada tiene que ofrecer a la juventud, que ya no presta atención a los repetidos, aburridos y edulcorados relatos de la “Gran Rebelión”.

Uno de los nuevos “jóvenes” promovidos, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, que ya tiene 52 años, acaba de confesar cándidamente en una entrevista con el periódico oficial Trabajadores:

Tengo la preocupación de que el socialismo en Cuba o la Revolución en Cuba sea para los jóvenes un referente tan lejano en el tiempo como para mí lo es el país antes de 1959.

La reacción de esas generaciones es buscar salir del país por cualquier medio. El incremento de los viajes de cubano-americanos a la Isla a partir de la eliminación de restricciones bajo la Administración Obama, reaviva la llama aplicada a la olla de presión social cubana, que ya condujo en 1980, al iniciarse los llamados “viajes de la comunidad”, al hoy irrepetible éxodo por el puerto del Mariel.

Mientras se mantiene a ritmo moderado la migración legal hacia Estados Unidos, a falta de más visas, y se cierran cada vez más las vías ilegales para el cruce de esas fronteras, los cubanos siguen intentando huir por cualquier vía del modelo del “socialismo real” para insertarse en el mundo real.

Para ello están utilizando otras variantes, como la Ley de Memoria Histórica de España, también conocida como “ley de nietos”. Funcionarios consulares españoles en La Habana han declarado al corresponsal de El País que calculan que los cubanos solicitantes podrían convertirse en un total de “150,000 nuevos españoles al final del proceso”. Esto, como señala el enviado del diario madrileño, equivaldría a más del 1,2% de la población cubana, sin contar sus hijos y otros familiares.

En las provincias orientales, sobre todo en Guantánamo y Santiago de Cuba, los cubanos negros y mulatos buscan desesperadamente a sus ancestros jamaicanos y haitianos para poder delimitar vínculos familiares y aferrarse a ellos como vía de salida del país: cualquier destino es aceptable a condición de lograr abandonar el paraíso proletario.

Otra vía que gana adeptos continuamente es Ecuador, donde en estos momentos se puede entrar sin necesidad de visa, y a los cubanos les basta con una carta de invitación. Por esta vía se gestan matrimonios de conveniencia para permanecer en el país o, posteriormente, intentar el viaje a Estados Unidos, y también se realizan viajes cortos para regresar a Cuba cargados de “pacotilla” que será vendida en el mercado negro en busca de recursos para sobrevivir en mejores condiciones.

EL FRACASO ABSOLUTO

Raúl Castro ascendió precipitadamente al poder en pleno acomodo de la economía hacia los mercados de divisas asociadas al turismo, y en medio de una consolidación de las desigualdades sociales de quienes tenían o no acceso al dólar, situaciones ambas que erosionaban a gran velocidad los llamados “valores sociales” de la Revolución en materia de equidad, educación y salud, y subvención mediante la canasta de alimentos.

En sus manos dispone en estos momentos como motores económicos el turismo, las remesas familiares y las exiguas inversiones mixtas. Tanto los servicios médicos como el sector bio-farmacéutico sólo resultan piezas de cambio por el petróleo venezolano y algunas importaciones imprescindibles, pero no fuentes de ingreso para el crecimiento.

Se esperaba que el Raúl Castro presidente y su nuevo gobierno se movieran con rapidez para ajustarse a los nuevos tiempos y a la nueva administración norteamericana, al ser evidente que bajo la alianza venezolana no recibirían el equivalente de los tradicionales subsidios que llegaban del bloque soviético, lo que llevaría a reexaminar todos sus lazos económicos, sus mercados y sus mecanismos financieros.

Pero todo quedó, en el mejor de los casos, en apariencias o tímidos intentos exploratorios. Y otro reto que tampoco ha sido enfrentado lo constituye el atraer la inversión extranjera, especialmente en este período de auto-restricción de Occidente en su renglón de ayuda financiera.

Los cambios institucionales requeridos para la entronización de reformas, si en algún momento se consideraron realmente más allá de la retórica, encontraron una tenaz resistencia en un relativamente recuperado de salud, aunque inestable, Fidel Castro, quien ha obligado a mantener el tradicional perfil de gobierno centralizado.

Aunque la constitución dispone la separación de poderes, en la práctica el ejecutivo acapara casi todos los poderes, mientras la rama judicial carece totalmente de independencia, y la domesticada legislatura se reúne unos pocos días al año, básicamente para santificar las decisiones del ejecutivo y discutir temas de muy escasa importancia y actualidad.

La Asamblea Nacional se mantiene desde su nacimiento como una entelequia, y la corrupción llega a niveles sin precedentes. Esta institución, como ya hemos dicho, opera, en los hechos, como una mera instancia ratificadora de los criterios presidenciales, y la condición de sus integrantes se ve marcada por una clara limitación: los candidatos a diputados son designados por consejos locales escandalosa y visiblemente controlados.

Todos los medios masivos de difusión (sería risible llamarles “de información”) permanecen en manos del Estado. El presidente del Consejo de Estado, desde su creación en 1976 bajo la sombra de Fidel Castro, ostenta poderes omnímodos, uno de los más significativos el de gobernar por medio de decretos, así como el de designar a todos los funcionarios estatales; de esta manera nombra y destituye a los miembros del gabinete, sabiendo que la próxima sesión de la Asamblea Nacional ratificará por unanimidad sus decisiones.

Raúl Castro no ha sido capaz de introducir obligadas reformas macro-económicas y por sectores, ni de resolver uno solo de los acuciantes problemas del país.

El supuesto ascenso económico que se menciona es falso. La Oficina Nacional de Estadísticas, en la que tanto se basan algunos “cubanólogos” respetados para elaborar sus análisis, pronósticos y proyecciones, maquilla las cifras a su conveniencia escandalosamente, y las publica o las omite de acuerdo a las “orientaciones de arriba”.

La variación anual del PIB cubano de 1991 al 2009, en realidad ha sido de -1,4%, la tasa más baja en América Latina y el Caribe.

El país afronta un severo proceso de descapitalización que afecta su crecimiento. Las principales producciones agrícolas y manufactureras han caído en picada, aún están entre un 20% y un 89% por debajo del nivel de 1989, aunque recientemente se publicaron en la prensa oficial varios “aumentos” significativos de producción con relación al año anterior en algunos pocos renglones específicos, todos basados en productores privados y cooperativas, que varias agencias de prensa extranjeras se apresuraron a divulgar, y que de inmediato “Granma” convirtió en reportajes apologéticos del progreso en la producción de alimentos.

Sin embargo, se trata solamente de aumentos en la información o desinformación estadística, pero que no se reflejan para nada ni en los mercados ni en la mesa diaria de los cubanos.

Las exportaciones continúan un 70% por debajo del nivel de 1989, y además se sufre. una caída en en los índices planeados para resolver la situación alimentaria, en la sustitución de importaciones y en la industrialización. La balanza comercial muestra un elevado déficit, para lo cual no hay soluciones inmediatas ni a mediano plazo..

En el orden social se ahonda la pobreza extrema en la población, la distribución del ingreso es más desigual, y se ha deteriorado la calidad de los servicios de salud, educativos y de agua potable. La vivienda continúa sin solución visible, con un déficit que sobrepasa el millón de unidades.

Desde el principio, la presidencia de Raúl Castro ha estado llena de contradicciones, se ha mantenido tan represiva y autocrática como errática, gobernando inmóvil desde La Habana, a diferencia de su hermano que se movía por todo el país.

La administración de Raúl Castro, sin definir un modelo de funcionamiento propio, ha asumido un camino de corte estalinista-brezhneviano en la esfera económica, dentro del más tradicional conservadurismo inmovilista, insistiendo constantemente en el supuesto peligro de las posiciones extremas para justificar la ausencia de reformas.

La debilidad conceptual del raulismo y su escaso o nulo interés por las reformas se constata en su resistencia a cuestionar seriamente la línea política doméstica, exterior y económica establecida por Fidel Castro.

En sus palabras ante la última sesión de la Asamblea del Popular Nacional, Raúl Castro admitió que el gobierno se halla ante una crisis de dimensiones desconocidas, reconoció la falta de productividad, la crisis de liquidez y la escasez de divisas en Cuba. Las predicciones para el 2010 son mucho peores de lo que nadie en su gobierno podría imaginar.

Asimismo, planteó regresar a los planes quinquenales y al método de la planificación, priorizando las actividades que generen ingresos y produzcan alimentos, para así poder sustituir importaciones.

LA SOLUCIÓN INCOHERENTE AL PROBLEMA EQUIVOCADO

Si ante una crisis nacional de tal naturaleza y magnitud lo mejor que se le ocurre al muy flamante general-presidente es pretender regresar a estas alturas a la planificación quinquenal centralizada y los mecanismos económicos del “socialismo real”, cuyo fracaso ha sido demostrado rotunda y absolutamente en todos los países que lo han intentado, hay que llegar a la conclusión de que el vetusto Raúl Castro y el arcaico consejo de ancianos que le rodea son un grupúsculo de reaccionarios ignorantes, que de revolucionarios solo tienen el nombre y una leyenda fabricada a su conveniencia.

Por su parte, el ministro de Economía, Marino Murillo, dijo recientemente que el crecimiento previsto para el 2009 alcanzó un pobre 1.4 por ciento, debido a la disminución de las inversiones en un 16 %, la caída de las exportaciones en un 22 % y de las importaciones en un 37 %. Acotó Murillo como causales el descenso de los precios del níquel, del turismo y de servicios ofrecidos a Venezuela.

Murillo afirmó que la baja productividad provoca el empleo disfrazado y las plantillas infladas, pero no mencionó ni una sola idea original para enfrentar el problema ni explicó los caminos de su solución.

Tanto Raúl Castro como Murillo, que intentará conservar a toda costa sus cargos y los privilegios que conlleva, se niegan a reconocer que la crisis económica es sistémica. El sector estatal, con sus más de 3,000 empresas y entidades de producción y servicios, se mantiene subsidiado, amén de sobrevivir en medio de una relación financiera caótica debido, entre otros factores, a la doble moneda.

La existencia de dos tasas de cambio implica una doble contabilidad, que por otra parte no es confiable en lo más mínimo, la compra-venta con diferentes monedas y tasas de cambio, trayendo una consecuente distorsión de la actividad, la imposibilidad de medir la eficiencia, los costes reales, y hasta de planificar, mucho menos para todo un quinquenio.

Además, ante los ojos de la población, la “Revolución” ha caído en un absoluto descrédito al mantenerse la concentración del poder político exclusivamente en manos de los viejos e ineptos guerrilleros.

Lejos de implicar una renovación “a la China”, la égida raulista profundiza la dirección autoritaria del gobierno. En Cuba se puede ser oficialmente optimista en la capital, pero en las provincias se confronta la cruda realidad de la escasez, la represión, y el clientelismo político en una escala muchísimo mayor.

Ante la crisis de la ideología, el fracaso del socialismo real, y la ausencia de programas, sin congreso del partido, y esperando sin saber cuando será la anunciada “conferencia”, el apego de los militantes al PCC es formal, escurridizo y volátil, más allá del núcleo “duro”, al no existir un basamento que legitime a esa organización, y a su rol en el Estado y el poder.

Ante el vacío absoluto de la ideología, se pretende dar forma a un neocastrismo que resulta, a la vez, patético e incoherente, aferrándose selectivamente a una visión gloriosa e infalible de Fidel Castro, y a referencias a un “modelo integral” y a un “proyecto revolucionario” deshabilitados y contradictorios.

El resultado es una fragmentación del pasado, un presente disfuncional y un futuro indefinido. Y en medio de todo eso Raúl Castro no puede ni reunir al partido comunista en un congreso domesticado de antemano, ni realizar una “conferencia” partidista para repartir los cargos entre la camarilla de sus incondicionales, porque, sencillamente, no hay manera de escapar a la impronta de Fidel Castro, no hay nada que decir, ni mucho menos que mostrar, después de más de tres años y medio de “sucesión”, con toda su carga de vacilación, promesas incumplidas, deterioro social, insensatez congénita, cinismo y represión.

La disidencia interna es lo único que guarda alguna semejanza con un “movimiento cívico”, pero la censura a la prensa independiente y la persecución de que es objeto esa disidencia confirman la naturaleza no democrática del Estado.

Lo más grave en estos momentos son los brotes de protagonismo que amenazan con debilitar aún más a esa disidencia y restarle de la poca efectividad lograda hasta el momento. Como un mal congénito de nuestra historia, nuevamente aparecen celos, suspicacias y contra-suspicacias, y se mueve el juego de quién llegó primero o ¿dónde estabas tú cuando…?

En eso poco difieren la gerontocracia de La Habana, que clasifica a los militantes según la fecha de incorporación a las tareas revolucionarias, y la de Miami, que pregunta qué hacías en Cuba o en qué fecha llegaste al exilio. Como si la antigüedad fuera la única fuente de mérito o legitimidad, o una garantía absoluta contra los desfases políticos y estratégicos.

Pretender crear dicotomías entre disidentes considerados “históricos” y jóvenes blogueros, en vez de buscar los muchos elementos comunes entre todos, que pueden contribuir a acelerar la democratización de la Isla, es un pobre servicio que se hace a los cubanos de a pie, y que podrá alimentar egos y vanidades desmedidas, pero nunca acercarnos al futuro que merecemos los cubanos, donde caudillos y líderes carismáticos deben estar fuera de lugar para siempre.

El régimen ha logrado manipular la desunión en las formaciones políticas de oposición y minar la percepción de legitimidad de las mismas, sometiéndolas a distintas medidas represivas. La oposición continúa dividida entre sí, diluyendo su poder de efectividad e influencia sobre la ciudadanía, y muchos de sus líderes terminan en prisión o exilio.

La divulgación de cómo el régimen dictatorial ejerce la más cruda y cruel represión y su récord absolutamente negativo en derechos humanos, contribuye a que la imagen de Cuba hoy en el exterior no sea la de una zona tranquila y atractiva a las inversiones, independientemente de lo que opine “Granma” o declare el canciller.

Pero el recrudecimiento de la represión a la disidencia interna, está tropezando con el fenómeno de que la inmediatez de la información a través de las modernas tecnologías permiten conocer casi al instante, en imagen y texto, de las palizas de las turbas, las detenciones arbitrarias, o las exclusiones por razones de pensamiento, lo que conlleva un inesperado efecto negativo para el régimen.

EL TEJIDO DEL PODER

Raúl Castro incrementó su poder manipulando los nombramientos de los Jefes de Ejércitos, de los Primeros secretarios del PCC, de los miembros de la Asamblea Nacional, del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. De hecho muy pocos de los viejos conservadores “apparatchik” fueron separados, y siguieron teniendo un férreo control en los aparatos del poder.

Paralelamente se anunció el nombramiento del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, ministro de Informática y Comunicaciones, como nuevo vicepresidente del Consejo de Estado, además de haber sido promovido anteriormente al Buró Político del Partido.

En esencia, hay que reconocer que Ramiro Valdés es hoy la segunda figura indiscutible del régimen, por encima incluso del gris y anacrónico José Ramón Machado Ventura, y en su nominación, ascensos y fortalecimiento se halla sin dudas la decisión de Fidel Castro. Ramiro Valdés es, además, o por eso mismo, el vínculo de confianza de Fidel Castro con el régimen de Hugo Chávez, la pieza fundamental que sostiene el tinglado del poder habanero.

Los otros miembros elegidos al Consejo de Estado, como la contralora general Gladys Bejerano, Marino Murillo, titular de Economía y Planificación, Luidmila Álamo, primera secretaria de la UJC, y otros, forman parte con su “ascenso” de los muchos rituales y ceremoniales del inmovilismo totalitario “democrático”, pero no ocupan verdaderas posiciones de poder: de ellos se espera, únicamente, como de los demás integrantes de esa institución, que apoyen entusiástica y unánimemente las decisiones y criterios del consejo de ancianos que encabeza Raúl Castro. Para eso han sido designados, y para nada más.

El espectro político público y no público dentro de la élite se divide en estos momentos entre fuerzas que desean acometer reformas que solucionen problemas básicos del país, y quienes insisten en el ajado modelo castrista de economía y sociedad cuartelaría.

Si bien el grueso de la nomenklatura que no forma parte de la más alta cúpula del régimen muestra algún grado de interés por reformas económicas, constituye una exigua minoría en los puntos y posiciones claves del poder.

Este poder real se halla controlado por la más vieja y refractaria guardia conservadora, que entorpece las reformas e impide que se desarrolle una clase nomenclaturista y burocrática al estilo del bloque soviético, que pudiera dar determinada continuidad temporal al neocastrismo tras la desaparición biológica de las momias ideológicas que hoy se aferran al poder, aunque sería incapaz de resolver los verdaderos problemas del país ni mantenerse eternamente.

LA CRISIS SE PROFUNDIZA

Las verdaderas posibilidades de reformas no fueron consideradas, y en su lugar se formalizaron promesas abstractas e incompletas de atender los beneficios sociales de la población, elevándose ridículamente algunos salarios y el subsidio a los pensionados.

Pero la carencia de productos, incluso en las tiendas que venden en los artificiales CUC de los que no toda la población dispone, los inflados precios en esas tiendas, la carestía de los productos que se venden en pesos cubanos por el Estado o el mercado negro, y el cierre de comedores obreros, han tensado al máximo los programas de compensación, insuficientes para equilibrar la baja de los niveles de vida y de la producción en general.

Las actuales condiciones de vida son extremadamente difíciles, los salarios son exageradamente bajos, y la moneda común, el peso cubano, se halla desvalorizada frente al dólar y al CUC. Y por si fuera poco, se han reducido las emisiones de licencias para el trabajo por cuenta propia, y se mantienen inalterables las tasas de cambio y los leoninos impuestos a las remesas del exterior, así como los abusivos precios en las tiendas recaudadoras de divisas, contribuyendo a profundizar la crisis. Exactamente lo contrario de lo recomendable para contribuir a dinamizar la economía.

Asimismo, en la población, los lazos orgánicos con el pasado revolucionario son cada vez más difusos o inexistentes. La juventud se siente sin futuro, y la depauperación material y anímica es galopante.

Por eso la población se halla frustrada por la ausencia de beneficios reales en términos materiales, elementos que dan vida al vasto mercado negro, imprescindible para subsistir, y que no puede detener las innumerables redadas policiales y mucho menos las declaraciones altisonantes.

La apatía de los trabajadores es general, y ya muy pocos realmente creen en el supuesto proceso político socialista. El régimen no dispone de ningún instrumento político, moral, ideológico o patriótico para lograr estimular a los trabajadores, ni insuflar optimismo en el futuro.

La poca energía política que queda de la parte más moralmente descompuesta de los incondicionales se encausa a la participación vociferante y violenta en turbas represivas contra disidentes y opositores.

El problema racial se hace más complicado cada día: si la situación de las provincias orientales es mucho más difícil que la del resto del país, las dos provincias más orientales, Guantánamo y Santiago de Cuba, con un peso significativo de población negra y mestiza, llevan la peor parte.

La discriminación institucional, y sus consiguientes manifestaciones en la economía y la problemática social, se expresan con más fuerza precisamente en las provincias con mayor población no-blanca.

Allí se reproduce con más agudeza un fenómeno nacional propio de la población negra, debido a que acceden a la menor cantidad de remesas familiares del exterior y tienen la menor participación en el sector turístico. Por ello, para conseguir divisas tienen que realizar actividades ilícitas que los lleva a prisión en números desproporcionados. Así se reproduce la marginalidad del negro cubano.

De tal forma, por encima de la discriminación geográfico-territorial y la desatención generalizada a las provincias orientales, se ensaña sobre sus pobladores, además, la discriminación factual provocada por el color de la piel de sus habitantes.

LAS OPORTUNIDADES PERDIDAS Y EL CALLEJÓN SIN SALIDA

Con una superficie de más de 110,000 kilómetros cuadrados y 6.5 millones de hectáreas agrícolas, sólo se reportan 3.1 millones como cultivadas. Este sector agrícola, si bien tiene un peso exiguo en el PIB (3.8%), tiene vital importancia, porque impacta el nivel de vida y consumo de la población, mucho más con el país obligado a la importación de alimentos.

En los primeros meses de la sucesión raulista, se trazaron varios objetivos que incluían el fomento de productores privados agrícolas distribuyendo tierras ociosas, la normalización de la circulación monetaria con la problemática de las tres monedas, y la reducción de la dependencia del país de fuente petroleras exteriores, sobre todo Venezuela, aumentando la producción interna y entregando concesiones en las zonas de prospección marinas; propósitos que no se pudieron cumplir ni nunca se cumplirán con las ¿políticas?, indefiniciones y vacilaciones de una dirigencia timorata y castrada.

El camino hacia la estabilidad de la nueva élite ha estado lleno de obstáculos, entre ellos, la incapacidad general de la dirigencia política; el declive económico heredado de la era soviética, y el mercado negro.

El equipo de gobierno de Raúl Castro ha demostrado fehacientemente entender muy poco de economía, y se dedica exclusivamente a posponer las reformas económicas bajo la falacia de evitar debilitar “a la revolución”, aunque en realidad es el temor a perder su posición en el poder.

La timidez de las medidas económicas no proviene sólo del deseo por cuidar el status quo político, sino por el temor a desastrosas consecuencias sociales.

Por eso se mantiene y se mantendrá el actual status quo beneficia la permanencia de la élite en el poder y, por esa razón, no hay ni puede haber suficiente voluntad política como para variar la situación.

De ahí que Raúl Castro haya replanteado a estas alturas la vieja consigna de implementar un modelo económico de plan, el cual se combina con el sistema político totalitario.

Lo verdaderamente preocupante para la élite debería ser que no está considerado acometer pasos hacia una economía de mercado controlada, lo que podría conducir, en la situación actual, sin caminos de salida ni programas específicos de progreso, a una explosión social de incalculables consecuencias.

No puede ni pensarse, en el más optimista de los escenarios, en la disposición del régimen a escuchar voces de los disidentes, ni siquiera las “vegetarianas” y menos radicales, cuando ni siquiera se atreve a tomar en consideración los millones de opiniones y propuestas de los “revolucionarios” que se han expresado en asambleas convocadas supuestamente para buscar soluciones a los graves problemas del país.

En general, el presidente Raúl Castro, que resulta quizás el más impopular en toda la historia del país, -creer en la revolución no es sinónimo de creer en el sucesor- ha evitado la implantación de reformas de mercado, prefiriendo apoyarse en la represión y el terror, el control absoluto y total de la economía y los servicios, el mantenimiento de los subsidios a las empresas no rentables, y no permitir la promoción del cuenta-propismo, apostando por un estatismo que ni resuelve nada ni facilita avanzar en ninguna dirección..

En un esfuerzo para mantener los productos de consumo, estabilizó precios de la canasta básica y mantuvo el sistema de racionamiento y controles en todas las tiendas estatales, pero este camino ya resulta inoperante en los niveles actuales de crisis, descontrol y pérdida de valores éticos y sociales.

EL FUTURO EN EL PASADO

Al inclinarse por las soluciones económicas tradicionales del fracasado “socialismo real”, el gobierno desatendió los salarios, los precios y demás mecanismos económicos, cargando con fábricas obsoletas y empresas con inventarios voluminosos, pretendiendo que la policía resuelva lo que no pueden resolver la burocracia y la improvisación.

Todo ello muestra una vergonzosa ausencia de estrategia política, social y económica.

En consecuencia, la economía se halla ahora en un estado muy deplorable, sin soluciones reales a la vista.

Muy pocas empresas estatales país han logrado ser aptas desde el punto de vista contable, aún con los laxos criterios contables imperantes en Cuba. El servicio de salud está totalmente deteriorado, por falta de personal médico, medicinas, y por el mal estado de las instalaciones hospitalarias.

La educación padece humillantes niveles de calidad, y la vivienda es un problema insoluble: el raulismo es incapaz de garantizar mínimas condiciones de subsistencia para una nación occidental en pleno siglo XXI, y actualmente emula lastimosamente con las más atrasadas naciones africanas, aunque todavía exhiba cifras de mortalidad infantil envidiables, aunque cuestionables.

El crecimiento económico cubano está muy por debajo de su verdadero potencial a causa del pobre clima inversionista y la incapacidad para atraer inversiones extranjeras, sumado a un sistema comercial demasiado restrictivo, al fracaso en reformar el sector económico agrícola –la locomotora potencial del crecimiento económico-, y una caótica y arbitraria ubicación de los recursos, al no funcionar los mecanismos de precios a causa de la mano estatal interventora.

Mientras no se mejore el clima para los inversionistas y los créditos, ni se libere el sector agrícola del control estatal, se mantendrá la actual parálisis económica, y con ella la agudísima crisis socio-política de la nación. No puede pretenderse que los demás lo den todo sin ofrecer nada a cambio. Ni siquiera considerando a Fidel Castro como un semi-dios.

Para estabilizar la convertibilidad de la moneda poco se ha hecho, salvo implementar una obsoleta e ineficiente política de sustituir importaciones, así como establecer restricciones comerciales draconianas que limitan la importación de productos de consumo, buscando acortar la distancia entre los precios del mercado negro y el cambio monetario oficial.

En lo que concierne a la agricultura, la noción de propiedad privada que asume el régimen se halla confinada a los jardines y balcones, y se apuesta absurdamente a la llamada agricultura suburbana estatal, cuando millones de hectáreas productivas solo muestran marabú y malas hierbas, que se dice que en estos momentos tal vez cubren más terreno que cuando Raúl Castro denunció públicamente su presencia en julio del 2007, en aquel “discurso de la leche” que se disolvió en retórica, frustración y falsas promesas incumplidas.

A mediados de 2008 se reglamentó la entrega de tierras ociosas en usufructo a cargo del Ministerio de Agricultura, aunque forzadas a comercializar su producción sólo con el muy ineficiente y burocrático Estado. Esta gestación de pequeños usufructos agrarios individuales no ha progresado durante dieciocho meses por razón de la carencia de medios, equipos y semillas, o de autorización de soluciones creativas para obtenerlos.

La industria ha sufrido una contracción por la disminución en la importación de petróleo y materias primas, así como el no incremento de la demanda de medios y materiales. La estrategia del régimen en esta dirección la define el primer vicepresidente Machado Ventura con sus constantes llamados al ahorro y la eficiencia (¿es que lo aprendió del defenestrado Carlos Lage?) sin aportar una sola solución concreta y plausible.

El desmantelamiento de la industria azucarera resultó desastroso, ineficiente e inútil, destrozó inmisericordemente la infraestructura y la cultura azucarera del país, y creó una gigantesca fuerza de trabajo flotante en las provincias orientales, al no disponerse de capacidad económica ni voluntad real para absorberlos.

Aún en el muy improbable caso que en un futuro se pretendiera en algún momento la implantación de reformas económicas inspiradas en una economía de mercado como vía de solución a buena parte de los problemas del país, esa decisión tendría entre sus primeros grandes obstáculos la falta de preparación de la dirigencia y la intelligentsia, la existencia de una deficiente infraestructura de comunicaciones, una fuerza laboral desestimulada, una producción agroindustrial casi inexistente, la ausencia total de cultura jurídico-legal, y el dilema de las reservas de petróleo.

Es decir, los obstáculos para que Raúl Castro y su consejo de ancianos emprendan la reforma comprenden, además de su rigidez mental y su legendaria ineptitud, la rigidez de las estructuras económicas y mentales y la falta de experiencia y calificación administrativas heredadas del castrismo.

Se trató nuevamente, sin resultados, de obtener concesiones de China, Brasil y Rusia, esperanzados en recibir créditos y alimentos. Y aunque China se ha transformado en poco tiempo en el segundo socio internacional estratégico, después de Venezuela, no tiene nada que ver con el espíritu del “internacionalismo proletario” que añora la gerontocracia cubana empantanada en la guerra fría y el siglo pasado.

El único aliciente que les queda a las actuales caricaturas de revolucionarios que detentan el poder en Cuba son las buenas relaciones con la Venezuela de Hugo Chávez, la cual incrementará sus exportaciones, inversiones y empresas mixtas a 3,000 millones de dólares en 2010, lo que resulta suficiente para enfrentar la supervivencia de la élite por un corto tiempo, pero nada más.

Porque las relaciones a largo plazo entre Cuba y Venezuela son un gran enigma, que se complica en la medida que el belicoso teniente-coronel bolivariano se inventa agresiones y guerras no solamente con “el imperio” y Colombia, sino ahora hasta con Holanda (cuyas últimas acciones armadas que se recuerdan fueron defendiendo, sin demasiado entusiasmo, sus enclaves coloniales en Kalimantán del Norte, hace casi cincuenta años).