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lunes, 14 de noviembre de 2016

Donald John Trump, el presidente "imposible"


  Final #Election2016 numbers

#PopularVote: #Trump: 62,972,226 #Clinton: 62,277,750

#ElectoralCollege vote #Trump 306 #Clinton 232

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos
En noviembre del 2008, tras la victoria de Obama, Cubanálisis publicó un trabajo con título parecido al actual, Barack Hussein Obama, el presidente “imposible”;  en noviembre del 2012, tras su reelección, escribí La “imposible” reelección del presidente Barack Obama. Ahora, en noviembre del 2016, tras la cataclísmica victoria de Trump, se trata del presente análisis, no por casualidad titulado Donald John Trump, el presidente “imposible”
Tras tres elecciones presidenciales con la misma situación, donde en 2008 Barack Obama parecía “imposible” de elegir por su condición de afroamericano y “novato” en esas lides a nivel presidencial, y en el 2012 debido a lo débil que todavía andaba la economía (en buena parte debido a la herencia recibida con la crisis de la burbuja económica en tiempos de George W Bush), y ahora el inesperado Donald Trump, es evidente que algo no anda bien, y se convierten en recurrentes los resultados de elecciones presidenciales en Estados Unidos, tan distanciados tanto de lo que pronosticaban diferentes encuestas como de los criterios de numerosos “analistas” y “expertos”, más aún cuando se trata de pronósticos y estrategias expresadas oralmente o por escrito en el sur de Florida, donde las pasiones tienen tanto peso, o más, que los diagnósticos racionales y la frialdad analítica.
Aunque, para decirlo clara y justamente, esas desviaciones no han sido exclusivas de estos territorios o de nuestras nacionalidades como “hispanos”, según la denominación del censo oficial de Estados Unidos, aunque a última hora la campaña de Hillary Clinton comenzó a llamarnos “latinos”, como si viniéramos de Italia.
Y, evidentemente, con independencia de las condiciones específicas y las circunstancias concretas, es indiscutible que la calificación y talento -o falta de ellos- de cada uno de los profesionales de la información -o de la desinformación- influirán en el valor, influencia y trascendencia de sus opiniones y análisis, independientemente de la inclinación social, política y electoral de cada uno de ellos. Los brillantes y talentosos podrán hacer las cosas mejor o peor en dependencia de diversos factores y posiciones, pero los mediocres lo seguirán siendo en toda circunstancia, y solamente modificarán sus posturas tradicionales para hacer las cosas peor todavía.
También puede ser importante que el análisis de estas situaciones pudiéramos hacerlo pensando en las herramientas analíticas que debemos utilizar para tratar de entender la realidad cubana, no solamente frente a Estados Unidos, sino en sí misma y con relación a los cubanos, tanto los de dentro de la isla como los que vivimos afuera. No me refiero a simplezas como querer buscar “señales ocultas” en el anuncio del Ejercicio Estratégico Bastión 2016 en la isla, conocida su fecha de realización cuando menos desde abril de este año, y que ahora algunos han querido relacionar con una acción precipitada y nerviosa del régimen provocada por la victoria del republicano. Estoy pensando, cuando digo que nos pueda ayudar en el tema cubano, en la utilidad metodológica y práctica de los análisis de esta realidad de Estados Unidos que serían más útiles para comprender lo que sucede en nuestra patria de nacimiento.
La “gran” prensa, demasiado parcializada
Actualmente en las leyendas urbanas post-electorales que circulan por las redes sociales y el espacio digital, en asombrosa mezcla de análisis serios y bazofia, se le achaca a toda la “gran” prensa haber estado demasiado inclinada a favor de la candidata del partido Demócrata, lo cual no es completamente cierto pero tampoco completamente falso.
Es evidente que cadenas de televisión nacionales como CNN, CBS, NBC o ABC, mostraban diferencias de énfasis en el enfoque de las informaciones y simpatías por los candidatos, pero todas intentaron mantenerse dentro de la imprescindible profesionalidad, aunque se decantaron por una visión mucho más favorable de la ex secretaria de Estado y destacaron con mayor énfasis las deficiencias, explosiones de carácter y frases fuera de tono y lugar del candidato del partido Republicano. Pero, sin lugar a dudas, la única excepción en cuanto a las cadenas nacionales americanas resultó ser Fox News, que en comparación con las cadenas en inglés arriba mencionadas, en general presentaba siempre al fenómeno Trump con enfoques positivos, aunque en ocasiones no le hizo las cosas demasiado agradables al candidato republicano.
Podrá argumentarse que el propio magnate neoyorkino se buscó tal enemistad o enfoques nada apologéticos por parte de la prensa escrita, televisiva y radial, así como la digital, debido a su manera de actuar y hablar, incluso desde antes del inicio de la batalla por la postulación Republicana en las primarias de ese partido, que reunió a 17 contendientes en una carrera que solamente podría producir un ganador. De aquella puja resultó que muchas personas, demasiadas, comenzaron a menospreciar al recién llegado a la política nacional. Era la reacción de partidarios de pesos pesados favoritos del Partido Republicano con grandes sumas de dinero recibidas como donaciones para sus campañas, y la posición de un establishment de ese mismo partido que no quería para nada a un outsider irreverente y sin experiencia en política como Donald Trump. Parecía que la suerte de este aspirante estaba echada desde antes de comenzar y que no pasaría de algunas semanas en la competencia, siendo evidente que resultaba “imposible” que pudiera ganar.
La prensa americana, desde hace muchísimos años, no oculta sus tendencias liberales, de acuerdo a lo que se le llama “liberal” en Estados Unidos, que no es el mismo significado que se le da a este término en Europa. Esa tendencia no es extraña tampoco en muchas instituciones universitarias del país, fundamentalmente en las regiones del noreste y de la costa del Pacífico. Sin pecar de esquemáticos o de clasificadores, pudiéramos decir que buena parte de la gran prensa americana, así como lo que aquí se conoce como “la academia”, tiene posiciones que pudieran considerarse como de centroizquierda, pero casi siempre en el sentido democrático del término y sin nada que ver con los conceptos “socialistas-comunistas” de izquierdas y derechas. Lo que no quiere decir que no existan en el país elementos verdaderamente “izquierdistas” tan radicales que resultan admirados por castristas y chavistas, entre otros grupos antidemocráticos.
Teniendo en cuenta este factor “progresista”, no resultaba nada extraño que la mayoría de esa gran prensa viera en Hillary Clinton un paradigma a destacar, mucho más que en Donald Trump. Pero no solamente por el lenguaje y actitudes del candidato republicano, sino también, y este es un factor que no puede desconocerse ni minimizarse, porque el millonario neoyorkino no estaba solicitando desesperadamente contribuciones de grandes donantes para su campaña, y buena parte de los costos de la misma los estaba asumiendo con sus propios recursos, lo que le permitía poder hablar y actuar sin preocuparse porque le debiera favores a sus inexistentes grandes donantes.
En otras palabras, mientras la candidata demócrata se iba convirtiendo en la expresión más rancia y excelsa -y viciada- del establishment, su oponente resultaba un anticristo para tal establishment, y como no le debía nada, o casi nada, no veía la necesidad de ni  rendirle pleitesía ni de hacerle demasiado caso. Y si a eso se le suma que cada vez más votantes en la base le daban su apoyo mientras sus otros dieciséis oponentes de su mismo partido continuaban quedando en el camino, Trump comenzó a resultar un factor demasiado peligroso para muchos intereses vinculados a las élites políticas y del poder en Washington, así como para la gran prensa, que mientras al principio le daba cobertura porque divulgar su peculiar manera de hacer campaña política mejoraba los ratings, llegado un momento comenzó a cogerle miedo, debido a que en sus cáusticas diatribas contra los mecanismos del poder incluía también a los medios de comunicación, y en muchas ocasiones los acusaba de parcialidad.
Muy pronto dejó de tratarse de que el outsider resultara un huracán: se había convertido en un verdadero tsunami que ponía en peligro muchos, demasiados intereses, y que había que detener a toda costa. Porque era “imposible” que pudiera ganar, y había que combatirlo con todo o casi todo.
Las grandes cadenas de televisión que transmiten nacionalmente en español, como son Univisión y Telemundo, se inclinaron abierta, total y temerariamente contra Donald Trump desde el primer momento de la contienda, y comenzaron a actuar en un constante y permanente activismo, no periodismo, en favor de Hillary Clinton, por aquello de defender a “los latinos”, como si esos “latinos” que participan en las elecciones no fueran también americanos, ya que de no serlo no tendrían derecho al voto.
Y estas cadenas, más que otras, se limitaban mucho menos en el lenguaje y en la selección de invitados para comentar, perdiendo la perspectiva profesional que debería guiar a todo medio de prensa, y pretendiendo convertir la campaña electoral en un llamado a una especie de “jihad” latinoamericana, donde Donald Trump resultaba ser el Gran Satán, Hillary Clinton una Juana de Arco americana, los presentadores de esas cadenas los heraldos de la decencia y el sentido común frente al infortunio trumpista, y los “expertos” que eran entrevistados los bienafortunados emisarios que anunciaban las buenas nuevas, escribían epitafios sobre la muerte y sepultura del demonio Trump, y declamaban discursos funerales, siempre bajo la absoluta convicción de que era “imposible” que una persona como el candidato Republicano pudiera obtener la presidencia teniendo en contra a “todos” los “latinos”.
Estamos en Estados Unidos, donde existe el absoluto derecho a expresar libremente las opiniones, y de la misma manera que todos los medios de prensa decidieron su política editorial y la aplicaron, ahora es tiempo de cosechar lo que sembraron. Si algo hermoso, y mucho, tienen los valores americanos en que nos sustentamos es que todos debemos combinar esos derechos que con toda razón consideramos naturales y universales, con la capacidad y la obligación de asumir toda la responsabilidad correspondiente por cada una de nuestras acciones. De eso se trata.
Las encuestas y sus equivocaciones
En cuanto a las encuestas y sus monumentales errores en esta ocasión, sería muy sencillo pretender explicar que tales desencuentros con la realidad tienen que ver con incapacidad y maldad de los encuestadores o de muchos medios de prensa. Sin embargo, no sería serio plantearlo de esa manera, ni tampoco cierto. Pues aunque pueda haber encuestas discutibles en cuanto a metodología y, lamentablemente, hasta en probidad de algún que otro de los encuestadores, en estos pronósticos en todo el país también participan, y con mucho más peso e importancia que cualquier empresa de dudosa moralidad y eventualmente impugnable, compañías muy serias y profesionales que durante décadas y décadas se han dedicado a realizar su trabajo de manera científica y consistente, dominan profundamente las técnicas de estudios de opinión y tendencias, y han demostrado ampliamente total probidad y responsabilidad social por los resultados de su trabajo.
De manera que la explicación sobre determinados “chicos malos” que tergiversan las informaciones estadísticas no resulta la más convincente para comprender lo que sucede. Y, por otra parte, si en realidad pudiera achacarse a determinados personajes siniestros comportamientos inadecuados a la hora de manejar las informaciones, no puede olvidarse que, en el caso que nos ocupa, los primeros sorprendidos y engañados, mucho más que los votantes, hubieran sido la candidata Hillary Clinton y el Partido Demócrata, porque la aplastante mayoría de las encuestas nacionales y locales aseguraban, más allá de los altibajos propios de este tipo de indagaciones dinámicas que varían día por día, que Donald Trump sería casi irremediablemente derrotado por varios puntos porcentuales en el voto popular y con un landslide (barrida) en el voto electoral. Y en base a esos criterios, entre otras cosas, actuó todo el tiempo la campaña de la exsecretaria de Estado.
Existen problemas reales: las encuestas modernas son una técnica del siglo 20, que utilizan herramientas del siglo 20. Pongamos, por ejemplo, el teléfono: cuando se comenzaron a realizar encuestas por teléfono, normalmente los hogares más pudientes eran los que disponían de ese medio de comunicación, de manera que las encuestas telefónicas, aunque no se lo hubieran propuesto, reflejaban la opinión de los hogares más holgados y no una verdadera muestra aleatoria de todos los hogares del país o la región. Eso condujo a errores antológicos en la predicción de resultados electorales, no por mala fe ni ocultos intereses tenebrosos, sino por deficiencias del muestreo, que posteriormente fueron corregidas, naturalmente.
Más tarde en el tiempo, el teléfono se convirtió en un elemento común en los hogares americanos, por lo que era mucho más confiable y predecible la utilización de encuestas telefónicas para preveer opiniones, conductas y resultados, y durante muchísimo tiempo dieron muy buenos resultados no solamente durante todo tipo de campañas electorales, sino también como herramientas de marketing y de conocimiento e influencias de opinión.
Pero de nuevo las cosas cambiaron con la introducción masiva de los teléfonos celulares. En Estados Unidos prácticamente todo adulto dispone de un celular, y también muchos adolescentes y hasta niños. Pero el teléfono de niños y adolescentes generalmente está a nombre de sus padres o tutores, aunque sean números propios para los jóvenes y niños. ¿Cómo definir una muestra a encuestar en estas condiciones?
A lo que hay que agregar dos factores más: la proliferación de aplicaciones en lo que ahora se conoce como redes sociales, donde tantas personas se comunican vía Facebook, Twitter, Whatsapp y a través de muchas otras posibilidades de este tipo, lo que hace que la información esté fluyendo constantemente, no siempre confirmada ni verificada, y a veces completamente falsa, pero que puede influir en instantes en los cambios de opinión de las personas.
Y un segundo factor de complicación, que antiguamente no existía, que es la posibilidad de conocer quién está llamando antes de responder la llamada, y cuando el número es desconocido o no se conoce a la persona que llama, simplemente con no responder basta, y eso dificulta mucho más la labor de los encuestadores.
No olvidemos tampoco que todos los resultados de cualquier encuesta seria se presentan siempre con un determinado “margen de error”, lo que significa que las cifras que se están ofreciendo pueden oscilar hacia más o hacia menos dentro de ese margen de error, de forma tal que un resultado, digamos, de 40%, con un margen de error del 3%, hay que leerlo como que pude estar oscilando entre el 37% y el 43%, que es el rango del 3% hacia abajo o hacia arriba de esa cifra de 40% en este ejemplo.
Ahora bien, pensemos en el continuo bombardeo de encuestas que informaban casi diariamente 29 instituciones encuestadoras reconocidas como respetables en Estados Unidos, algunas de ellas con los resultados del día, otras con promedios de varios días, y otras como promedio de otras encuestas.
Y pensemos además que algunas de esas encuestas eran realizadas con posibles votantes, otras con prácticamente seguros votantes, otras con la población en general, y otras más con alguna combinación de esos casos anteriores mencionados.
Y que eso se publicaba continuamente en la prensa escrita y digital y se informaba por televisión y radio por medios de comunicación y difusión inclinados más favorablemente hacia la candidata demócrata que hacia el candidato republicano, y casi inmediatamente se reproducía decenas o centenares de miles de veces -responsable o irresponsablemente, y con comentarios añadidos por los usuarios- en las redes sociales.
Y sin olvidar que, además, en la vorágine de cifras y promedios que se daban a conocer no siempre se informaba, o quienes se interesaban en los resultados no revisaban detalladamente cuál era el margen de error de cada encuesta, resulta relativamente fácil comprender que lo que quedaba en la mente de un receptor final de la información podía ser cualquier cosa, no por mala intención de los emisores de información, sino por la dinámica y el torbellino de los acontecimientos.
Imaginemos ahora ese proceso repetido diariamente durante varios meses de campaña, fundamentalmente y con más intensidad durante septiembre y octubre, y podremos darnos cuenta de que esos criterios de que si los blancos rurales con estudios de hasta secundaria básica se inclinaban hacia Trump y que las mujeres solteras hacia Hillary, o los jóvenes que habían apostado por Bernie Sanders apoyarían masivamente a la Clinton, o cualquier conclusión de ese tipo, parece muy claro que la posibilidad de realizar interpretaciones erróneas de la realidad no debe achacarse superficialmente a la maldad de algunos o la incapacidad de otros, sino a toda la complejidad de los acontecimientos, y que serán cada vez más complejos en la medida que avanza este siglo 21.
Las mayorías silenciosas y la crisis del Partido Demócrata
Pero, además, hay otros factores imposibles de medir, como es la existencia de votantes, fundamentalmente en sociedades demasiado crispadas alrededor de determinados temas,  que por distintas razones no desean manifestar públicamente sus preferencias electorales. Eso puede distorsionar los resultados de las encuestas hasta que el día de las elecciones aparece el voto de una “mayoría silenciosa” que vira de cabeza los pronósticos. Ese fenómeno se dio en fechas relativamente recientes en el llamado Brexit (el referendo para decidir la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea), el de aprobación o rechazo del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las narcoguerrillas de las FARC, o las preferencias electorales en España, y un poco antes, el año anterior, en el resultado de las elecciones parlamentarias en Israel. En todos esos casos, los resultados no fueron los que pronosticaron las encuestas.
En medio de la campaña se decía que Donald Trump con sus acciones estaba destruyendo al partido Republicano, pero después de los sorprendentes resultados del día de las elecciones es evidente que el partido Demócrata está pasando por una situación muy difícil, todavía no ha terminado de asimilar el batacazo de los resultados electorales -no solamente no logró la presidencia, sino tampoco pudo cambiar los colores políticos del Senado y la Cámara de Representantes, y la mayoría republicana de gobernadores estatales es aplastante- y sigue buscando las culpas del fracaso en los demás, o en factores ajenos a sus posibilidades de solución -los informes del Director del FBI, los papeles filtrados por Wikileaks, la supuesta injerencia rusa, la “agresividad” de los seguidores de Trump- con un enfoque propio de un partido político tercermundista más que del que debería caracterizar a uno de los dos partidos más importantes en la primera potencia mundial.
Después de varios días de silencio y de reencuentro con la realidad tras el fracaso de la noche del martes, ahora se conoce de una conferencia telefónica de Hillary Clinton con sus principales donantes -que son los que verdaderamente importan, a veces hasta más que los votantes- donde achaca las causas de su derrota al FBI (la culpa siempre la tienen otros) por haber anunciado once días antes de las elecciones una nueva investigación sobre sus correos electrónicos y el uso de servidores privados. “Nuestro análisis es que la carta de [el Director del FBI James] Comey, que levantó dudas que eran infundadas, detuvo nuestro impulso”, dijo la candidata derrotada. “Trump pasó los últimos cuatro días de su campaña con ataques personales dirigidos a mí, y este es el resultado”, señaló en la conferencia telefónica, como si ella y su partido no hubieran lanzado ataques personales a Trump durante toda la campaña. Pero lo que ocurre es que siempre es más cómodo responsabilizar a otros de la derrota que aceptar deficiencias y fallos propios.
Parte de la prensa persiste en el error, la mala fe, o ambas cosas a la vez. A pesar de la abrumadora victoria de Donald Trump el día de las elecciones, ciertos “comunicadores” continúan su campaña de odio y descrédito, ahora no ya contra el candidato sino contra el Presidente Electo, repitiendo las mismas cantaletas sobre el supuesto fascismo, nazismo, o cualquier “ismo” que “detectan” en la política de Trump y que les resulte conveniente para su campaña, y continúan mintiendo y desinformando, negándose a reconocer verdades elementales: la más importante de todas, que perdieron la elección, que no lograron sus objetivos, que dilapidaron demasiado crédito ante los votantes y la población en general, y que en una democracia como Estados Unidos las opciones reales son tratar de derrotar al candidato del partido en el poder en las próximas elecciones presidenciales, en este caso las del año 2020, o someter al presidente a un impeachment en caso de alguna transgresión de las leyes. Todo lo demás, aunque lo disfracen de criterios de “expertos” o de “estrategias”, no será más que pataleo de ahorcados ante una realidad que no solamente les duele, sino que además parecería que no pueden soportar.
De entrada, el hecho de que la señora Clinton no haya sido capaz de “conceder”, como se dice en Estados Unidos a reconocer la victoria del adversario, la misma noche de las elecciones, demuestra dos cosas: una, que el shock había sido brutal, y ella no estaba en condiciones sicológicas en ese momento para aparecer en la televisión reconociendo su fracaso; y dos, que ni siquiera parece haber existido un Plan B para el caso de una derrota que no se concebía, porque era “imposible” que Donald Trump ganara la presidencia.
Las palabras durante la madrugada del asesor de la campaña demócrata a los seguidores que desde horas antes se habían concentrado para celebrar la victoria de Hillary Clinton, mostraron absoluto cinismo y falsedad, cuando les pidió que fueran para sus casas, y les dijo que si se había esperado hasta esa hora se podría esperar algunas horas más, ya que todavía se estaban contando votos, como fomentando falsas esperanzas de que quedaba tiempo de ganar la contienda, aunque fuera por un milagro. Sin embargo, después se supo que en el momento en que el asesor mentía a los seguidores de la candidata demócrata, ya la señora Clinton había llamado por teléfono a quien era ya entonces Presidente Electo Donald Trump, para felicitarlo por su victoria.
Factores que fallaron en la maquinaria demócrata
¿Cuáles fueron los factores que fallaron en la maquinaria demócrata? Varios.
El primero de todos, sería preguntarse si Hillary Clinton era la mejor opción para el partido demócrata en estas elecciones. Tras su fracaso en el 2008 en la lucha por la candidatura de su partido, que entonces ganó Obama, se había dado por sentado que para la próxima oportunidad debería ser ella la candidata, porque así le interesaba al clan de los Clinton, que controla el Partido Demócrata.
Entonces, en un momento electoral donde los eventuales votantes se mostraban muy insatisfechos con muchas cosas, independientemente del grado de popularidad que disfrutara el presidente Barack Obama personalmente, y que el clamor de cambio estaba en el ambiente y podía percibirse fácilmente, su partido, bajo la presión del clan, prefirió a una persona que era la imagen misma del establishment, la continuidad y el “business as usual”, y que sería vista como un tercer mandato de Barack Obama. Y que, además, independientemente de su experiencia anterior como secretaria de Estado, senadora y Primera Dama, tenía tejado de vidrio y podría ser fácilmente atacada desde diversos frentes, como efectivamente lo fue.
Para lograr la candidatura esta vez, frente al inesperado reto de Bernie Sanders, apoyado fuertemente por los entusiastas jóvenes conocidos como millennials, fue necesario aplicar todas las presiones posibles por parte del establishment demócrata bajo el férreo control de los Clinton. El escándalo en la Convención demócrata en Cleveland, donde se conoció que el Comité Nacional del Partido había influido escandalosa y turbiamente a favor de la candidata y en contra del socialista, fue de tal magnitud que obligó a renunciar a su cargo a la presidenta de dicho Comité Nacional.
Otro error fue de estrategia profunda: mientras que Donald Trump ofrecía propuestas en su campaña política que eran bien recibidas por los votantes que le apoyaban y por buena parte de los indecisos, y atacaba las muy escasas proposiciones de políticas y los continuos manejos turbios de su oponente a lo largo de los años, la campaña demócrata decidió no concentrarse en atacar al republicano con relación a sus proyectos políticos, sino en base a sus características personales, lenguaje, carácter, expresiones inoportunas e inconvenientes, supuestas conductas hacia las mujeres, y cosas de ese tipo.
De manera que mientras los “talking points” demócratas iban contra la persona del millonario, los “talking points” republicanos hablaban de propuestas políticas de Trump, y de la escasez de ellas en el campo de una Hillary Clinton de dudosa integridad, que no mostraba demasiadas ideas, y las pocas que utilizaba se parecían demasiado a un “más de lo mismo” que a los votantes no les interesaba.
Enfoque erróneo de la campaña demócrata, con el cual no lograron detener al outsider convertido en tsunami, ni derrotarlo, pero que, en una sociedad que ya venía dividida sensiblemente por políticas no demasiado consensuales durante los últimos años, fue creando un sustrato de rechazo y odio, basado en una mezcla abominable de verdades, medias verdades y evidentes falsedades, que se está expresando en estos momentos en esas manifestaciones de rechazo a la victoria republicana, donde grupos de jóvenes novicios sinceramente defraudados porque esperaban fantasías y encontraron realidades, son complementados por violentos energúmenos -no lo son porque protesten, sino por la forma vandálica en que lo hacen- pretendiendo que se modifiquen retroactivamente las reglas y los procedimientos electorales y se le otorgue la victoria a Hillary en base a los votos populares recibidos, y no que la elección se haya decidido por los votos electorales, que es como está establecido y se ha hecho siempre. O que se “destituya” al ganador de la contienda, Donald Trump, simplemente porque a ellos no les gusta. Individuos que al combinarse, bajo la mirada condescendiente, silencio cómplice o taimado aliento de una parte de la llamada gran prensa, una vez más, conforman un estamento ¿político? al que le encantaría crear una República Bananera de Estados Unidos de América; sin embargo, afortunadamente no necesitamos nada de eso: ya existen bastantes al sur del Río Grande. En el mismo estilo de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y la pandilla “bolivariana”  en Venezuela, dicen apoyar la democracia cuando ganan ellos, pero cuando pierden la rechazan y la quieren eliminar.
Un error peor de la campaña demócrata fue el de la soberbia y la prepotencia por parte de quienes la dirigían. Se supuso, quién sabe por qué, pero básicamente subestimando la inteligencia de los votantes como si fueran tontos, que los jóvenes millenials que habían seguido entusiastamente a Bernie Sanders traspasarían automática y estúpidamente su apoyo y sus votos a la candidata, y que la seguirían con el mismo entusiasmo que habían seguido durante las primarias al senador socialista, a pesar de haberse enterado de que su preferido contendiente derrotado había sido tratado muy injustamente por la maquinaria demócrata, controlada precisamente por el clan del que formaba parte la misma Hillary Clinton. Naturalmente, las cosas no resultaron como pronosticaron los “expertos” electorales y los excelsos miembros de la camarilla demócrata.
Se supuso que, por ser mujer, todas las mujeres demócratas, más las independientes y republicanas que rechazaban a Trump por su infame “machismo”, saldrían a votar por la ex secretaria de Estado. Tampoco resultó así. La actriz Susan Sarandon, nada favorable a los republicanos, y que apoyaba a Bernie Sanders durante las primarias, dijo algo muy profundo al expresar sencillamente: “yo no voto con la vagina”. Y añadió que por el solo hecho de que la candidata fuera una mujer no tendría su voto si sus propuestas y programas no la convencían. Y fueron muchas las mujeres americanas que, como la actriz, no votaron con la vagina.
Se supuso que los afroamericanos, que en 2008 y 2012 habían salido masivamente a votar por Obama, saldrían igualmente a votar por la Clinton, por ser aliada del presidente. Tampoco resultó así. Los afroamericanos no salieron a votar por “la blanquita” en la cantidad que se esperaba, pues no veían en ella lo que vieron en Obama, haya sido lo que haya sido que vieran en aquel.
Se supuso que “los latinos”, debido a las posturas de Trump, tergiversadas y manipuladas por la televisión “latina”, sobre la inmigración ilegal y la finalización de la construcción del controvertido muro en la frontera mexicana, muro comenzado nada menos que por Bill Clinton, saldrían masivamente a las urnas para detener al Lucifer republicano. Y además, ofendidos por las posiciones “machistas” del candidato republicano. ¡Como si los propios “latinos” no fueran muestra viva de machismo, aun desde antes de la conquista! Pero tampoco ellos lo hicieron en las cantidades que se esperaban (los hispanos no ven el proceso electoral americano ni sus posibilidades de transformar las realidades del país con el mismo prisma que lo ven los que son capaces de asimilarse a la cultura política de Estados Unidos). Ni siquiera votaron tan masivamente como se creía que lo harían los cientos de miles de puertorriqueños de la zona Orlando-Tampa, en Florida, coqueteados apresuradamente a última hora por los demócratas cuando se dieron cuenta, aunque no lo admitían públicamente, que sus posibilidades de triunfo en el Estado del Sol mermaban por días y hasta por horas.
Conclusión: Hillary obtuvo muchos menos votos entre las mujeres, los afroamericanos y los hispanos de lo que se esperaba en el enfoque prepotente y superficial de su campaña, mientras Donald Trump, gracias a sus propuestas políticas y haber comprendido lo que deseaban los votantes, obtuvo muchos más votos entre las mujeres, los afroamericanos y los hispanos de lo que le pronosticaban los “expertos” y los medios de prensa.
Medios que en vez de hacer periodismo en serio y pulsar la opinión de la población y de los posibles votantes se limitaron a repetir automáticamente lo que decían las encuestas, que era además lo que encantaba a las políticas editoriales en las diferentes instituciones periodísticas (el mismo error que en 1948 había llevado a la prensa a pronosticar la derrota del presidente Harry Truman). Entonces, aunque Hillary ganó a Trump en esos tres sectores, (femenino,  afroamericano, e hispano) lo hizo con mucho menos margen de ventaja del que necesitaba para poder obtener la victoria en la elección.
Donald Trump y lo que pudiera suceder
Para terminar, tres detalles breves sobre Trump, sin detenernos en diferentes aspectos sobre su programa y proyectos de gobierno, teniendo en cuenta que esas temáticas las aborda nuestro colega Dr. Diego Trinidad en el otro artículo que publicamos hoy en El Think-Tank, titulado La elección más impredecible.
Uno: Pensar que como Presidente Trump sería capaz de enviar la 82 División a derribar al régimen castrista sin que mediara un ataque brutal contra este país instigado desde La Habana -y los Castro no están locos- no es ni siquiera el sueño de una noche de verano, sino la expresión de una miserable borrachera con la peor chispa’etrén que pudiera conseguirse en el mercado negro cubano de bebidas alcohólicas. Igualmente, deducir que porque años atrás, como inversionista y empresario, quiso explorar las posibilidades de negocios en Cuba sería un indicador de una posición de acercamiento comercial con La Habana en estos momentos, no pasa de la bobería y el wishful thinking tan común en demasiados “expertos” sobre el tema cubano. Los presidentes de una gran potencia no acostumbran tomar decisiones tan festinadamente sobre esas bases, ni siquiera los más impredecibles.
Dos: Dígase lo que se diga de Donald Trump, con su tono, sus frases, sus expresiones incendiarias o sus conductas -reales o supuestas- hacia las mujeres, logró comprender desde el primer momento el lenguaje que querían escuchar los votantes -tanto durante las primarias republicanas como en las elecciones generales. Hablando a los trabajadores básicamente blancos y anglos del Rust Belt (cinturón del óxido) que en su momento constituyeron una “aristocracia obrera” protegida por poderosos sindicatos, pero que en los últimos cuarenta años han visto sus fábricas ir desapareciendo rumbo a China o el Tercer Mundo, sus salarios mermar, sus posiciones sociales estancarse o descender, sus ciudades y poblados anquilosarse, sus deudas incrementarse hasta poner en peligro la propiedad de sus viviendas y su “sueño americano”, y lo “políticamente correcto” imponiéndose sobre sus frustraciones y lo que consideran sus necesidades más imperiosas, fue capaz de ganar corazones y mentes de esa población de aquellos territorios, que en su momento constituyeron bastiones demócratas, al ofrecerles algo que podrá lograr o no, pero que era lo que esa América profunda necesitaba escuchar en estas campañas electorales.
De manera que poco a poco fue obteniendo los apoyos necesarios para literalmente aplastar a dieciséis adversarios de su propio partido en las primarias, y convincentemente, en la reciente elección presidencial, no solamente a Hillary Clinton y el Partido Demócrata, que aun no ha logrado salir del shock, sino también a una buena parte del establishment del Partido Republicano, a pesar de contar con muchos menos recursos financieros para la campaña que la candidata demócrata, enfrentado también con los clanes de su propio Partido Republicano, que conspiraban en su contra, y frente a una parte sustancial de la “gran” prensa que no le resultaba nada favorable.
Sin embargo, ahora habrá que ver si ese lenguaje y esas estrategias fueron únicamente parte de su enfoque para alcanzar la presidencia, o si realmente pretenderá materializar todo lo que dijo, como el controvertido muro fronterizo; las deportaciones masivas; el cuestionamiento y hasta la rescisión del convenio de libre comercio de Norteamérica (NAFTA) con Canadá y México; detener las gestiones del Tratado Trans Pacífico; cortar los fondos relacionados con programas internacionales del cambio climático; liberar la prospección, transporte y comercialización de energía; la guerra comercial con China; la designación de un fiscal especial para investigar los temas de los e-mails de Hillary y los manejos de la Fundación Clinton, entre otras declaraciones formuladas durante la campaña.
Al menos, de entrada, y como gran golpe psicológico, ya anunció que su salario como presidente será de un dólar al año, cifra simbólica, naturalmente, renunciando a los alrededor de $400,000 que le corresponderían como presidente. También dijo muy claramente que los inmigrantes ilegales con antecedentes penales (criminal records) serían deportados o enviados a la cárcel, lo que afectaría a unos dos millones de personas en esa situación; que podría mantener algunos aspectos del Obamacare que fueran útiles a los asegurados, como el derecho a la cobertura aunque se padezcan lo que se conoce como condiciones pre-existentes, o mantener  a los hijos solteros en la pólizas de los padres hasta los 26 años; y con relación al muro en la frontera mexicana, señaló que será construido, pero que en algunos lugares pudieran ser solamente vallas. Además, la designación del presidente del Comité Nacional Republicano (RNC) como su Chief of Staff (el equivalente a un jefe de gabinete en la cultura en español), y del CEO de su campaña electoral como asesor principal del presidente, indican que Trump contará con quienes le fueron fieles a la hora de designar cargos y responsabilidades. De manera que ya va atemperando sus políticas de acuerdo a las realidades, la correlación de fuerzas y la búsqueda de más sensatez.
Tres: En cuanto a su experiencia política y su supuesta “ineptitud”, aparentemente ya este calificativo se ha convertido en un lugar común y se repite más como mantra ideológico que como convicción argumental. Es cierto que no es lo mismo dirigir empresas que gobernar, ni es lo mismo tratar con empresarios, sindicatos, clientes, acreedores o bancos, que con gobiernos extranjeros con más o menos grados de simpatías o animadversión hacia Washington y sus valores.
Sin embargo, deducir a partir de esas realidades que resultará un presidente inepto, incapaz o irresponsable, parece ser en estos momentos mucho más el pataleo de un ahorcado perdedor que una expectativa racional. Lo verdaderamente importante, además de la capacidad de la persona que ocupe el cargo de presidente, son los asesores de los que se rodee, que sean verdaderamente calificados, y que quien dirige el país sea capaz de escucharlos antes de tomar decisiones. Ahí tenemos el ejemplo de Obama: para su estrategia hacia el castrismo se rodeó de asesores bastante poco informados de la realidad cubana y de las características y estilos de sus dirigentes y su población, y ahí están los resultados: casi dos años haciendo concesiones y más concesiones al castrismo sin recibir a cambio ni las gracias.
Además, Donald Trump no será tampoco el primer presidente de Estados Unidos que asuma el cargo sin experiencia política anterior. Pensando solamente en los tiempos más recientes, Dwight Einsehower no tenía ninguna -provenía de las fuerzas armadas- y fue presidente entre 1952 y 1961. Barack Obama tampoco tenía demasiada -abogado que no ejercía, trabajador comunitario, y una corta carrera de senador- y lo ha sido desde el 2009 hasta que termine su mandato en enero del 2017. Y no son los únicos.
Tal vez Donald Trump resulte decepcionante. O tal vez simplemente normal. O quién sabe si brillante.
No es cuestión de defenderlo o acusarlo ciegamente o “por principios” desde incluso antes de que comience a gobernar. No sería inteligente, justo ni moral. Y pretender extrapolar su estilo de liderazgo y sus acciones por lo que se ha visto y escuchado en una campaña electoral que resultó tremendamente fuerte, agresiva y sucia por todas las partes, tanto durante las primarias como en la presidencial, podría llevar a conclusiones desacertadas, antes que todo por precipitadas y no confirmadas con la realidad de los acontecimientos. De manera que no estaría tan mal esperar antes de comenzar a valorar festinadamente.
Porque al fin y al cabo se trata de un Presidente que muchos consideraban que era absolutamente “imposible” que pudiera llegar a serlo. 
http://www.cubanalisis.com/

domingo, 13 de noviembre de 2016

José Martí: El jinete sin cabeza



'Ecuestre'. (GEANDY PAVÓN)

Geandy Pavón | Nueva Jersey | 12 de Noviembre de 2016 - 08:34 CET.
La estatua de José Martí en el Central Park de Nueva York, obra de la escultora norteamericana Anna Vaughn Hyatt Huntington, es tal vez la única escultura ecuestre del héroe independentista. Su creadora tomó como modelo una imagen creada por el pintor cubano Esteban Valderrama. Huntington usó una reproducción fotográfica del cuadro de Valderrama. La obra original, un óleo de gran formato, fue destruida por el propio autor después de recibir un sinnúmero de críticas y objeciones a su representación de la muerte de Martí.



Huntington trabajando en la cabeza del monumento a Martí en el Parque Central de Nueva York, en su estudio de Connecticut.

Un informe de 1938 de la Comisión Central Pro-Monumento consignaba: "El lienzo original, de gran 'tamaño, no existe ya: el señor Valderrama lo destruyó ante la insistencia de una crítica incomprensiva que señalaba caprichosos errores de inexactitud histórica, los cuales no existían; pero que en todo caso se referían a detalles de nula importancia. La conciencia artística del señor Valderrama es tan severa que, además de documentarse cuanto le fue dable, se trasladó a Dos Ríos y alojóse allí y todos sus bocetos fueron hechos a la hora de la trágica caída del Apóstol, colocando el modelo en la posición que los biógrafos declaran que ocupaba Martí y utilizando la luz en la dirección adecuada. Eligió, además, el mes de mayo, no obstante ser de lluvias y propenso a plagas en nuestros campos, y mal alojado, con todas las dificultades del transporte, llevó a cabo su obra sin otra ambición ni estímulo que su grande amor al Maestro y su fervor artístico, sin propósito alguno de lucro. Del lienzo solo quedan dos fragmentos: la cabeza del Apóstol, que tiene un gran vigor y está tratada de manera admirable y uno de los caballos que, también, es un acierto."

Huntington terminó la estatua en 1958, a la edad de 82 años. La escultura de Martí fue su último proyecto de escala monumental. Es a partir de esa obra concluida que se inicia la historia siguiente, cuyos detalles pueden encontrarse en un reportaje de Gay Talese publicado en 1964 en The New York Times: "Cubans Fail in Attempt to Place Marti Statue".

El pedestal vacío

La escultura de bronce fundido costó 200.000 dólares de la época y fue presentada como un tributo de la artista Anna Vaughn Huntington y su multimillonario esposo Archer Milton Huntington, no al pueblo de Cuba, sino específicamente al Gobierno de Fulgencio Batista en la ciudad de Nueva York. Batista, en agradecimiento, donó 100.000 dólares para la construcción del pedestal de granito negro de una altura aproximada de cinco metros por 2,5 metros en cada lateral, cuyo diseño fue obra de la firma de arquitectos Clarke & Rapuano.

Pero en 1959, cuando estaba todo listo para colocar el monumento sobre el pedestal, triunfó la revolución cubana, y la entrada de los rebeldes en La Habana hizo que el Gobierno estadounidense detuviera el proyecto hasta poder determinar el curso que tomaría la joven revolución. Robert Moses, entonces comisionado de Parques de la ciudad de Nueva York, recibió una orden del Departamento de Estado de no erigir la estatua sobre el pedestal hasta nuevo aviso, dado el riesgo de que la inauguración del monumento pudiera leerse como un respaldo al Gobierno revolucionario de Fidel Castro.

La escultura fue trasladada entonces a unos almacenes en el sur del Bronx y custodiada por guardias de seguridad hasta 1965.

Casi seis años estuvo el pedestal vacío entre los monumentos de Bolívar y San Martín, confundiendo a turistas y locales con inscripciones en inglés y en español refiriéndose a un héroe invisible.

En su lado oeste podía leerse: "JOSE MARTI: APOSTLE OF CUBAN INDEPENDENCE / LEADER OF THE PEOPLES OF AMERICA / AND DEFENDER OF HUMAN DIGNITY / HIS LITERACY GENIUS VIED WITH HIS / POLITICAL FORESIGHT. HE WAS BORN / IN HAVANA ON JANUARY 28, 1853 / FOR FIFTEEN YEARS OF HIS EXILE HE LIVED IN THE CITY OF NEW YORK. / HE DIED IN ACTION AT DOS RIOS IN / ORIENTE PROVINCE ON MAY 19, 1895".

Y en el lado este la inscripción en español: "JOSE MARTI:
APOSTOL DE LA INDEPENDENCIA / DE CUBA GUIA DE LOS PUEBLOS / AMERICANOS Y PALADIN DE LA / DIGNIDAD HUMANA SU GENIO / LITERARIO RIVALIZA CON SU / CLARIVIDENCIA POLITICA NACIO / EN HABANA EL 28 DE ENERO DE / 1853. VIVIO QUINCE ANOS DE SU / DESTIERRO EN LA CIUDAD DE NUEVA / YORK MURIO EN EL COMBATE DE / DOS RIOS PROVINCIA DE ORIENTE / EL 19 DE MAYO DE 1895".

Mientras tanto, los exiliados anticastristas hacían lobby en el Ayuntamiento de Nueva York —bajo el gobierno del alcalde Robert F. Wagner— para la instalación del monumento. Argumentaban que Martí era lo contrario de Castro, que era el George Washington cubano, que el monumento era una obra en honor a la libertad de Cuba frente al comunismo, que se trataba de un monumento al exilio…

Sin embargo, ningún razonamiento fue suficiente para lograr convencer a las autoridades. De manera que llegó el mes de septiembre de 1964 y el objetivo de los exiliados consistió en inaugurar el monumento el 10 de octubre, cuando se cumplía un aniversario del Grito de Yara de 1868.

Frustrados ante la negativa del alcalde y del Departamento de Estado, decidieron protestar de una manera muy singular.

La puesta en escena
El grupo de cubanos exiliados logró establecer contacto con los empleados del taller de Huntington en Connecticut, convenciéndolos para obtener de ellos un vaciado en yeso de un modelo de la escultura. El vaciado medía aproximadamente dos metros de altura y había servido de maqueta para la obra definitiva en bronce, de seis metros de altura.

Se habían propuesto instalar furtivamente la escultura de yeso sobre el pedestal de mármol negro en la Avenida de las Américas. La operación debería ser ejecutada en la madrugada del 10 de octubre de 1964. El modelo de yeso fue trasladado en una furgoneta, los exiliados se reunieron a las 12:30 am del día anterior, y luego se acuartelaron en la residencia del líder del grupo, Enrique Abascal, en la West 72 Street.

A las 2:00 am del 10 de octubre, el grupo de 15 hombres se reagrupó en la calle 67 para subir y reensamblar las cuatro partes de la escultura en la furgoneta. Hicieron, al parecer, mucho ruido, y discutieron mucho, por lo que terminaron despertando a una parte del vecindario, que decidió llamar a la policía. Y no tardaron en escucharse sirenas y alcanzaron a ver cómo seis patrullas de la NYPD bajaban por la calle 67 en dirección al grupo.

El doctor José M. M. García-Mazás, a nombre de quien estaban los papeles de la furgoneta rentada, fue el encargado de hablar con el sargento de la policía.

Luego de inspeccionarlo todo, el sargento dio a los agentes la inexplicable orden de retirarse.

Aproximadamente a las 3:00 am el grupo de exiliados volvió a reunirse, esta vez frente al pedestal en el Central Park. A esas horas el lugar estaba completamente desierto, solo un par de borrachos merodeaban.

El grupo de exiliados trató de subir la estatua al pedestal, pero no lo conseguió. Es obvio que no habían calculado la enorme dificultad que implica subir a una altura de cinco metros una figura de yeso de unas 600 libras. Lo intentaron una y otra vez, pero les fue imposible. Y, a eso de las 4:00 am, exhaustos y frustrados, llegaron a una solución aprobada unánimemente: quizás la escultura entera era demasiado pesada, pero al menos un pedazo se podría instalar.

Fue así como decidieron decapitar la estatua y colocar solamente la cabeza de José Martí sobre el pedestal.

El 10 de octubre de 1964 amaneció en el Central Park de Nueva York una cabeza blanca sobre un pedestal negro, custodiada por Simón Bolívar y José de San Martín. Abajo, tendido en el suelo, quedaban un caballo y un jinete sin cabeza.

No es descabellado pensar que la protesta tuviera el efecto esperado porque, ocho meses más tarde, el martes 18 de mayo de 1965, a las 11:00 am, se inauguraba finalmente el monumento a José Martí en el Central Park. La ceremonia estuvo presidida por Newbold Morris, el comisionado de Parques de la ciudad. La artista Anna Hyatt Huntington resultó galardonada con el City Medallion por Richard C. Patterson, comisionado de Eventos Públicos, en representación del alcalde de Nueva York. Y, entre los invitados a la ceremonia, se encontraba una amplia representación del exilio cubano.

Una pequeña exégesis

Es inevitable el sentido metafórico de esta historia. El Martí centauro, inseparable de la bestia, el Martí ecuestre, es una construcción demasiado densa. El poeta es una cabeza sin cuerpo que canta, como el Orfeo asesinado en el monte Pangeo, adonde había subido para encontrarse con Apolo, de cara al sol, y de quien solo su cabeza pudo entrar al Olimpo después de ser decapitado por las ménades.

No en balde Esteban Valderrama destruyó su cuadro. No es casual que la imagen de un Martí heroico y a la vez moribundo se convirtiera en una fuente de controversias y malentendidos. Paradójicamente, es la tradición la que ha definido la estética revolucionaria. El héroe revolucionario no es un héroe caído, es por el contrario un héroe triunfante. Resulta mucho más llevadero el mártir que el héroe, pensando ambas definiciones en su sentido más estricto.

El Martí mártir es un testigo, es decir, alguien cuya muerte —y aún después de desaparecer físicamente— continúa dando testimonio de su fe, de su idea del mundo. Los héroes, en cambio, son criaturas larger than life. Los héroes, por definición, tienen un origen divino, una carga metafísica que pesa más que el yeso o el bronce.

Tanto los exiliados de este episodio como el propio Valderrama tuvieron que recurrir a una solución puramente iconoclasta: mutilar a Martí para despojarse de esa pesada carga que se activa al conjugar en una misma figura al héroe y al mártir.

Esa conjugación del héroe-mártir, esa extraña mezcla de padre fundador, guerrero, poeta, pensador y apóstol, todo ese fardo sobre los hombros de un único individuo, han hecho de Martí el fundador de una tradición revolucionaria que llega hasta nuestros días, sin permitir un espacio a ningún otro proyecto político que se salga de esos márgenes. Todos, absolutamente todos, los que han aspirado al poder político en Cuba, han reclamado su origen revolucionario, desde Tomás Estrada Palma, pasando por Machado y Batista, hasta Fidel Castro. Los exiliados anticastristas de esta historia también se veían a sí mismos como revolucionarios.

El cuerpo del héroe sobre un caballo, esa imagen patética y romántica, es la revolución; la cabeza, decapitada y sola, es la libertad.

Hace 58 años, Anna Vaughn Hyatt Huntington decidió regalar una estatua de José Martí a la dictadura de Fulgencio Batista. Casi seis décadas después, la actual directora del Museo del Bronx, Holly Block, gestiona, bajo la dirección de una institución pública como lo es ese museo, un grupo denominado "Amigos de José Martí", creado por ella con el único objetivo de recoger fondos por el monto de 2,5 millones de dólares para regalar una réplica de la misma escultura a otra dictadura cubana.
http://www.diariodecuba.com/cuba/

Buen video. La vida te da sorpresas


Final numbers
: : 62,972,226 : 62,277,750

Deboson 'Te Espero en el Guateque' 2004 (Full Album)

Con este tipo de música crecí. Lejos en el tiempo y el espacio, todavía esta música me conmueve y me alegra el alma. Este video me lo dejó un amigo, quiero compartirlo con ustedes. Aqui se los dejo. Disfruten

viernes, 11 de noviembre de 2016

Miles de personas salen a protestar contra Donald Trump



Todos los canales de la tv están transmitiendo las escenas de violencia generadas por los seguidores de la Clinton y su partido quienes aún no acaban de aceptar los resultados electorales y se comportan tal como són: antidemocráticos, racistas, violentos, rencorosos, delincuentes peligrosos y engreídos que se creen que ellos son el ombligo del mundo, que los demás no contamos. ideología propia de la izquierda liberal "progresista" Aclaro que cualquier parecido con el comportamiento de los sociocomunistas no es casualidad.

Entiendo la frustración y el descontento que los embarga porque su candidata perdió por amplio margen cuando ellos estaban muy confiados de que sería la ganadora. Es más, me solidarizo con ellos en eso de sentirse mal porque eso mismo lo sufrí yo en el 2008 y en el 2012. Lo sufrí por partida doble, pero jamás se me ocurrió protestar porque acepté los resultados electorales y me tragué mi descontento, seguí con mi vida confiada en que no era el fin del mundo y que, gracias a la Constitución de esta gran nación, en cuatro años tendríamos la oportunidad de apostar por algo mejor.
Lo sufrí doble, resistí y aquí estoy junto a millones de americanos que también sufrieron esa amarga experiencia y que hoy tenemos el derecho a disfrutar y celebrar la victoria con nuestro electo presidente Donald J Trump.

Protestar es un derecho, pero lo que ellos están haciendo es anticonstitucional. No es lo mismo una protesta pacífica que vandalizar, destruir, quemar y atacar a personas indefensas. Si los gobiernos locales no detienen esos actos vandálicos que ya están generando pérdidas millonarias a las ciudades y que luego tendrán que usar los fondos públicos (dinero de los contribuyentes) para pagar las demandas de los dannificados,esto se pondrá color de hormigas.

La mayoría de los que apoyamos a Donald J Trump no estamos dispuestos a aceptar la anarquía ni la prepotencia de un grupo equivocado y mucho menos la indiferencia del presidente que aún, por desgracia, manda en este país y que no ha sabido hacer cumplir las leyes ni mucho menos poner orden, eso por no decir que en gran medida es culpable de lo que estamos viendo en estos momentos.

Esperanza E Serrano

Recordando la Cuba donde nací: El Madrugador 1

jueves, 10 de noviembre de 2016

Donald Trump celebra su victoria. Discurso completo

Ganó la mayoría, ganó la democracia, ganó Estados Unidos y ganó el mundo

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Ganó Donald J Trump y con ese triunfo ha ganado una gran mayoría, la mayoría ansiosa de verdaderos cambios.
Por Jorge Ferragut Sr.
Bueno, al final del día, les diré que mi cumpleaños no ha podido ser mejor, esperando ayer los resultados de la contienda electoral que llegaba a la madrugada de hoy, con el anuncio del SOBERANO, o sea el Pueblo habló, y votó por el CAMBIO, que para el 50% que ha votado por el PD no les fue bien, después que una Prensa vendida podríamos decir en alguno de nuestros países, o una Prensa manipulada hasta los tuétanos por un grupo ideológico que considera lo relativo como normal, lo políticamente correcto, coaccionando por ese sistema contra la libertad de expresión, en la práctica del Socialismo del Siglo XXI, al mejor estilo de chávez, maduro, o hasta los castro gobernando por directivas ejecutivas, al mejor estilo dictatorial,...
El otro 50% al que le han tildado todos los epítetos desagradables, como los deplorables, ejercieron su VOZ en su derecho en las urnas y así ese Pueblo se convirtió en el SOBERANO obligando a hillary clinton en el día de hoy a dirigirse a su base, a sus adversarios, de la derrota que había sufrido que NO esperaba, y se repitió el mismo esquema por todos los estados y ciudades del país,... Nunca había visto, que el perdedor hablara después del ganador, porque NO dió la cara ayer, se portó groseramente con su base y con la nación.
Me siento contento, que el gran derrotado sea obama, con todo su legado anti-democrático, racista, dejando a una nación crispada, ese es su verdadero LEGADO, un demagogo populista, ideólogo de redistribuir la riqueza, en su nueva versión del socialismo del siglo XXI, pero sale rico del poder.
Deberá pasar cierto tiempo para que muchos demócratas con buena Fe, comprendan las manipulaciones que han llevado a una situación de crispación, llevara un tiempo para poder trabajar juntos por EUA, ya que el ODIO inculcado a esta base progre, sobre los logros alcanzados, sobretodo en los beneficios no obtenidos por el TRABAJO, sino del TRABAJADOR para vivir de un welfare diseñado como una ayuda temporal, NO como un modus vivendi,...
Y ese es el CAMBIO que los que hemos trabajado muy duro, no queremos sea despilfarrado las arcas de forma irresponsable que me han enseñado en estos 8 años la democracia socialista del siglo XXI, del presidente obama, hasta que las deudas lleguen al cielo,...
Ahora le toca el turno, en DEMOCRACIA a la ALTERNANCIA del poder al nuevo presidente en trabajar por todos, apegado a la constitución en beneficio de todos. Dios bendiga AMERICA, como FARO de LIBERTAD, DEMOCRACIA, RESPETO a los DERECHOS HUMANOS y OPORTUNIDADES para TODOS,...
Por supuesto no puedo complacer a mis amigos demócratas, pero sí exigirles que al igual que hemos tenido mucha TOLERANCIA en estos 8 años de desmontaje de nuestra democracia, al mejor estilo del socialismo del siglo xxi, ahora la tengan con un presidente por el cual NO votaron, pero que le toca gobernar porque el PUEBLO así lo otorgó,... NO, estamos en Cuba, que hace ya 58 años que una MAFIA gobierna solo para ellos, sin que el pueblo viva con las libertades y derechos que es lo que hace a uno CIUDADANO, sino con la ausencia de estos porque son ESCLAVOS!!
También recuerdo que un 9 de Noviembre se derribó el MURO de BERLIN, que tanta verguenza provocó que la quincallería de la hoz y del martillo sometiera por tanto tiempo esclavizando los pueblos sometidos por el comunismo. Para mí ahora se derribó el MURO del socialismo del siglo xxi, y que mis hermanos mexicanos piensen y mediten que obama ha expulsado casi 3 millones y se han dejado manipular cómo si los demócratas defendieran su causa, sus líderes NO alzaron sus voces ante esta burla,...
Jorge Ferragut Sr.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Resiliencia: Los 12 hábitos de las personas resilientes

resiliencia
A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja particularmente dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un sueño largamente anhelado, problemas económicos… Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resiliencia.

Resiliencia: definición y significado

La resiliencia, según la definición de la Real Academia Española de la Lengua es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, pero en psicología añadimos algo más al concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas , sino que también podemos salir fortalecidos de ellas.
La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.
Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.

La práctica de la resiliencia: ¿Cómo podemos ser más resilientes?

resiliencia practica 

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos  podemos desarrollar a lo largo de la vida. Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.
De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los diferentes retos de la vida.

¿Qué caracteriza a una persona resiliente?

Las personas que practican la resiliencia:
  1. Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.
  2. Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.
  3. Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.
  4. Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?
  5. Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tener
  6.  una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.
  7. Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.
  8. Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.
  9. No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.
  10. Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.
  11. Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.
  12. Afrontan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.
  13. Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.

La resiliencia en los niños

resiliencia niños
Si queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con fortaleza es importante educarles en la capacidad de ser resilientes, para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes”, afortunadamente no estamos en Esparta. Aportar seguridad y protección es necesario. Algo importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un contratiempo si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia es ¿qué puedes aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha ocurrido?

Una vidente predice quién ganará las elecciones en USA | Un Nuevo Día | ...

domingo, 30 de octubre de 2016

Una vez más la serpiente está a punto de morderse la cola




Hoy necesito respirar el aire fresco de la mañana en un lugar como éste... A ver si logro olvidarme por un rato de la Clinton, el FBI, los Emails y los tontos útiles que repiten como papagayos que este país es "great".
Este país para mi fue "the greatest  country of the whole word" hasta que comencé a tropezar con la realidad y descubrí con mis propios ojos que hay millones de ciudadanos americanos que viven en condiciones infrahumanas, incluyendo veteranos homeless que mueren sin asistencia en las calles mientras millones de immigrantes ilegales reciben ayuda del gobierno.
Ciudades santuarios donde los ilegales campean por su respeto burlando las leyes de este país.
Cubanos comprometidos con la dictadura castrista, oportunistas y causantes de la desgracia de miles de familias cubanas, viejos y cansados de chivatear allá,vienen a vivir a este país acogidos a la Ley de Ajuste Cubano, con una ayuda económica y con seguros médicos superiores a los que reciben muchos ciudadanos americanos...
"Horrores veréis y jamás entendereís, amigos, decía el caminante...
Lo que más me molesta, indigna y no acepto, es ver y sufrir por la corrupción en la Casa Blanca, El Congreso, el Senado y en la élite de ambos partidos.
Si el pueblo americano no reacciona a tiempo, dentro de una década a más tardar, éste será el peor país bananero del mundo.
 Yo no pienso estar viva para verlo, pero mis hijas y mis nietos, al igual que millones de legítimos ciudadanos americanos, sufrirán las consecuencias de los mezquinos intereses de políticos y magnates que han sabido manipular y alimentar el analfabetismo político de millones de tontos útiles, ambos grupos culpables de este desastre...
Una vez más compruebo la sabiduría de los viejos refranes:
"El vivo vive del bobo"
"El sádico es fuerte porque el masoquista se lo permite."
La ambición, los intereses mezquinos, la miseria espiritual,el fanatismo, la indiferencia, la apatía, la desidia son, entre otras, las causas fundamentales de  las mayores desgracias que ha sufrido la humanidad a lo largo de toda su historia.
Una vez más la serpiente está a punto de morderse la cola..

Esperanza E Serrano

domingo, 16 de octubre de 2016

Hermoso día


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Afuera un día bellísimo. Soleado, fresco. No quiero salir de mi habitación. Tomo un libro de versos y me quedo en la cama...

Hoy estoy para disfrutar a plenitud la verdadera poesía, esa que te llena el alma y te deja un dulce sabor en los labios.

Abrazo a  uno de mis preferidos: Rubén Darío... Leo lentamente, suavemente.. Vibro con cada uno de estos versos.
 Ay poeta de mi corazón  si te hubiera conocido en vida te hubiera comprendido tanto como lo siento hoy..
Yo nací en una época equivocada. Mi alma está sembrada en los finales del S XIX y los albores del XX, desgraciadamente nací medio siglo después.

"Yo soy aquel que ayer no más decía..."

Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.
El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;
y muy siglo diez y ocho y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopolita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinita.
Yo supe del dolor desde mi infancia,
mi Juventud… ¿fue juventud la mía?
Sus rosas aún me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía…
Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fue porque Dios es bueno.
En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó mármol y era carne viva;
un alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.
Y tímida ante el mundo, de manera
que encerrada en silencio no salía,
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía…
Hora de ocaso y de discreto beso;
hora crepuscular y de retiro;
hora de madrigal y de embeleso,
de «te adoro», de «¡ay!» y de suspiro.
Y entonces era en la dulzaina un juego
de misteriosas gamas cristalinas,
un renovar de notas del Pan griego
y un desgranar de músicas latinas,
con aire tal y con ardor tan vivo,
que a la estatua nacían de repente
en el muslo viril patas de chivo
y dos cuernos de sátiro en la frente.
Como la Galatea gongorina
me encantó la marquesa verleniana,
y así juntaba a la pasión divina
una sensual hiperestesia humana;
todo ansia, todo ardor, sensación pura
y vigor natural; y sin falsía,
y sin comedia y sin literatura…
si hay un alma sincera, esa es la mía.
La torre de marfil tentó mi anhelo;
quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo.
Como la esponja que la sal satura
en el jugo del mar, fue el dulce y tierno
corazón mío, henchido de amargura
por el mundo, la carne y el infierno.
Mas, por gracia de Dios, en mi conciencia
el Bien supo elegir la mejor parte;
y si hubo áspera hiel en mi existencia,
melificó toda acritud el Arte.
Mi intelecto libré de pensar bajo,
bañó el agua castalia el alma mía,
peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía.
¡Oh, la selva sagrada! ¡Oh, la profunda
emanación del corazón divino
de la sagrada selva! ¡Oh, la fecunda
fuente cuya virtud vence al destino!
Bosque ideal que lo real complica,
allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela;
mientras abajo el sátiro fornica,
ebria de azul deslíe Filomela.
Perla de ensueño y música amorosa
en la cúpula en flor del laurel verde,
Hipsipila sutil liba en la rosa,
y la boca del fauno el pezón muerde.
Allí va el dios en celo tras la hembra,
y la caña de Pan se alza del lodo;
la eterna Vida sus semillas siembra,
y brota la armonía del gran Todo.
El alma que entra allí debe ir desnuda,
temblando de deseo y de fiebre santa,
sobre cardo heridor y espina aguda:
así sueña, así vibra y así canta.
Vida, luz y verdad, tal triple llama
produce la interior llama infinita;
El Arte puro como Cristo exclama:
Ego sum lux et veritas et vita!
Y la vida es misterio; la luz ciega
y la verdad inaccesible asombra;
la adusta perfección jamás se entrega,
Y el secreto Ideal duerme en la sombra.
Por eso ser sincero es ser potente.
De desnuda que está, brilla la estrella;
el agua dice el alma de la fuente
en la voz de cristal que fluye d’ella.
Tal fue mi intento, hacer del alma pura
mía, una estrella, una fuente sonora,
con el horror de la literatura
y loco de crepúsculo y de aurora.
Del crepúsculo azul que da la pauta
que los celestes éxtasis inspira,
bruma y tono menor -¡toda la flauta!,
y Aurora, hija del Sol -¡toda la ira!
Pasó una piedra que lanzó una honda;
pasó una flecha que aguzó un violento.
La piedra de la honda fue a la onda,
y la flecha del odio fuese al viento.
La virtud está en ser tranquilo y fuerte;
con el fuego interior todo se abrasa;
se triunfa del rencor y de la muerte,
y hacia Belén… ¡la caravana pasa!
Rubén Darío
Cantos de vida y esperanzas

martes, 11 de octubre de 2016

¿Conoce Usted quién es el dueño de Univisión?


Haim Saban at the UCLA Younes & Soraya Nazarian Center For Israel Studies 5th Annual Gala in Beverly Hills, California, May 5, 2015 . (Jason Merritt/Getty Images)
 Haim Saban
Angel Rios Avalos-Cabrera
Conoce usted quien es el dueño de Univisión?
Si usted no ha entendido la conducta nada profesional de Jorge Ramos en su agresiva e irrespetuosa entrevista al senador cubanoamericano Marco Rubio, ni los arbitrarios cambios realizados en “Radio Mambi” de Miami, ni los indiscriminados ataques contra el exilio cubano en ese medio noticioso, aqui tienen la respuesta y la foto del siniestro personaje.
La gran mayoría de personas cree que la cadena de TV mas grande de habla castellano en EEUU es de capitalistas originarios de países latinoamericanos. Quien asi piense esta totalmente equivocado. Fue asi en un tiempo, hoy ya no lo es.
El verdadero dueño y dictador de la politica editorial y noticiosa de esa empresa es Haim Saban, un egipcio de origen judio, que nació en 1944 y emigró con su familia a Israel a los 12 años, exactamente en 1956.
Expulsado de un colegio israelí por ser considerado “problemático”, vino a EU en la década de los 80s y se hizo ciudadano americano.
Músico profesional, pronto se inmiscuyó en el ambiente del mundo del entretenimiento de California y eventualmente se convirtió en productor de música y videos. El mismo se ha descrito como un “verdadero izquierdista” y sus políticas lo demuestran ampliamente.
Entre 2001 y 2002, Saban donó en exceso de $10 millones de dólares al partido demócrata, lo cual lo convirtió en el donante principal en todo el país.
Desde entonces, ha contribuido muchos millones adicionales. Su fortuna se calcula por Forbes Magazine en $3.5 billones ($3500 millones en español) y se le considera el 115 hombre más rico del mundo.

Compró Univisión en 2006 por $13.5 billones. Desde ese momento dejó Univision de ser “HISPANA,” También tiene varias fundaciones caritativas que contribuyen millones a causas ultra izquierdistas, principalmente el Center for Middle East Policy, afiliado con el notorio Think Tank izquierdista Brookings Institución.
Pero el peligro que presenta Saban es su involucramiento con entidades extremistas colectivistas radicales como La Raza en California y UNO en Illinois, ambas grandes contribuyentes a la agenda de la Izquierda Eterna de dominar el poder en EU mediante el registro de inmigrantes ilegales y legales como “clientes” y dependientes del partido demócrata… lo que han logrado en California y Illinois, y ahora quieren hacerlo en la Florida.
Esa es la nueva Agenda Secreta De Univisión. Lograr ese “sueño” de los colectivistas de la Izquierda Eterna. Socializar de una vez y para siempre este gran país y convertirlo en la Nueva Utopía de la Izquierda Eterna. (son los seguidores de Lenin… que dijo: Los Capitalistas nos van a vender la soga con la que los vamos a ahorcar”, y del Nikita Khrushchev… que en la ONU hizo la apocalíptica predicción que: “Vamos a enterrar el capitalismo y le entro a zapatazos al buro cuando vio que nadie le prestaba atencion…”
https://www.facebook.com/
Mas informacion>
 http://www.jta.org/2016/07/15/arts-entertainment/haim-saban-9-things-you-may-not-know-about-the-media-mogul-and-cartoon-shlepper

sábado, 8 de octubre de 2016

Voy a votar por Donald Trump


Delia Fiallo Pascual
Ayer a las 15:13 •
Para presidente de los Estados Unidos de América voy a votar por Donald Trump. ¿Quién iba a decírmelo? Al principio de las nominaciones tuve preferencia hacia Ted Cruz por su brillante inteligencia y la firmeza con que mantenía sus criterios a pesar del costo político que podría ocasionarle, puesto que creía en ellos. Me atrajo también la juventud promisoria de Marco Rubio, su elocuencia, sus ideales. No pudo ser y ahora mi candidato es este hombre que con su actitud prepotente parece pretender en todo momento resultar desagradable y odioso.
Confieso que lo que no me agrada de Trump es su estilo. ¿Pero no será preferible esa forma de expresarse de alguien que dice su verdad con franca rudeza, a los planteamientos rebuscados de un discurso hipócrita que calculadamente busca engañarnos? Además, yo no creo que Trump sea tan fantoche como aparenta. Pienso que sencillamente capitalizó la desilusión, la frustración y la indignación del pueblo americano, se creó un personaje contestatario y desafiante y le salió bien. Si así logró quedar a la cabeza de los aspirantes y conquistó los millones de partidarios que tiene, no puede echarse atrás. Ese personaje tendrá que mantenerlo hasta el final.
En cuanto a los votantes republicanos, opino que por salvar orgullosas dignidades personales no podemos cometer el tremendo fallo de sacrificar la unidad del partido, porque con eso caeríamos en el entreguismo y rozaríamos la traición. El que se abstenga de votar le está concediendo un voto a los demócratas y nuestro deber es elegir a un presidente republicano. Si la gran mayoría de muestro partido ha postulado al señor Trump, tenemos que respetar esa voluntad. Por mi parte, además, dejando a un lado “sus maneras” yo sí estoy definitivamente de acuerdo con su plataforma política, porque me cuento entre los que desean que los Estados Unidos de América “vuelvan a ser lo que fueron”
¿Y que fueron? Pues el país de los derechos individuales inviolables, el país de las oportunidades, con una populísima clase media muy bien acomodada que podía viajar, tener ambiciones, superarse. El país con un estricto sistema judicial que no le permitía ni al personaje más poderoso faltar a la ley impunemente. Un país con fronteras seguras para recibir a una inmigración razonable a la que se le pueda ofrecer ayuda social y económica, no a una verdadera invasión de ilegales imposible de asimilar, cuyo costo cae sobre las espaldas del propio pueblo americano. Y para resumir, un país sin tantos odios, sin tanta inseguridad adonde todo el mundo quería venir y que era respetado internacionalmente.
Como si los argumentos que acabo de exponer no bastaran, parece que la situación se ha hecho evidente, pues según una encuesta actual el 65% de la ciudadanía cree que vamos por un camino equivocado y que los Estados Unidos de América “ya no es lo que fue”. Lo malo es que no saben que vamos por un camino peor de que piensan. Porque “la cosa” de los ocho postulados de Saúl Alinsky, (inspirador de Hillary Clinton y Barak Hussein Obama), para transformar a una democracia en una sociedad comunista, va como sigue:
Postulado 1) Controla el cuidado de la salud y controlarás a la gente. (Ahí está el Obamacare, impuesto por el Estado y hasta con multas) LOGRADO YA.
Postulado 2) Aumenta cuanto puedas el nivel de pobreza, la gente pobre es más fácil de manejar. (No hay suficientes empleos, la gente depende de programas sociales, 148 millones reciben ayuda gubernamental, sellos de alimentos) LOGRADO YA.
Postulado 3) Aumenta la deuda nacional . (Tenemos una deuda de 20 trillones de dólares) LOGRADO YA.
Postulado 4) Control de armas. Quítenle al pueblo la posibilidad de defenderse. CASI LOGRADO.
Postulado 5) Bienestar Social o Welfare: Controla todos los aspectos de la vida de los ciudadanos: alimentación, vivienda, etc. LOGRADO YA.
Postulado 6) Educación: Controla lo que la gente lee y escucha y lo que los niños aprenden en la escuela. CASI LOGRADO.
Postulado 7) Religión: Destruye la fe en Dios, retira símbolos y rezos del gobierno y las escuelas. LOGRADO YA.
Postulado 8) Despierta odio entre las clases: Divide a la gente en ricos y pobres, divídelos racialmente. LOGRADO YA.
¿Será posible que los demócratas nos lleven a unos Estados Unidos de América Comunista? ¡Cuidado! Cuba era un país alegre, próspero, amante y defensor de la libertad, donde se pensaba que jamás podría caer el comunismo, y cayó y ahí está. Otro riesgo es la pretendida idea de nacionalizar a 14 o 20 millones de indocumentados, cuando estudios demográficos están anunciando que en una o dos generaciones vamos a tener aquí mayoría étnica latina y con el poder del voto van a ser ellos los que decidan quien será el presidente de este país y las leyes que lo gobernarán. ¿Es justo que los que nacieron en esta tierra la pierdan a manos de aquellos a quienes les abrieron las puertas? De ahí nace el primer odio del nativo hacia el extranjero, pues en vez de recibir gratitud lo que oye es el impertinente grito: “¡Sí se puede!”
En todas partes hay confrontaciones sociales, pero nunca hubo en este país un odio de clases tan grande como ahora. Se ha exacerbado el rencor del que no tiene hacia el que tiene. Ser rico es como un delito, no importa que lo que alguien tenga lo haya obtenido honestamente con su trabajo, su esfuerzo, su inteligencia, sus sacrificios. Hay un deseo mezquino de quitarle, de arruinarle. Y ahí tenemos al IRS, un organismo parásito con cientos de oficinas y miles de empleados prestos a meterles las manos en los bolsillos a cualquier infeliz triunfador.
La esclavitud quedo atrás, las diferencias entre negros y blancos se fueron superando. Aunque aún hubiera cierta discriminación íbamos bastarte bien, hasta que un guardia nocturno tuvo que matar a un desdichado joven negro que le estaba destrozando la cabeza contra el suelo. Fue juzgado con todas las de la ley y absuelto al probarse que actuó en defensa propia. Entonce, el señor Obama declaró públicamente: “Si yo tuviera un hijo varón, quisiera que fuera Trayvon” Y con eso levantó una oleada de odio racial incalculable.
Lo mismo fue imprudente el señor presidente cuando hizo una increíble confesión pública de su pacifismo: “Yo no enviaré soldados americanos a pelear a ningún lugar del mundo.” Eso fue como una patente de curso para el terrorismo internacional, que desató su barbarie con plena impunidad al saber que no serían castigados ni combatidos por el único ejército que podría derrotarlos. Y aquí pudiera haber un odio flotando por todas las víctimas que lejos y cerca, está causando ese terrorismo desatado.
Faltaría mencionar la rabia y el dolor que siente mucha gente ante tantos abusos, mentiras y escándalos encubiertos, porque en el Ministerio de Justicia, primero Eric Holder y después Loretta Lynch han sido peones de ajedrez manejados por las manos del señor presidente. Y la señora Clinton, (bautizada como “Lady Liar” por Roberto Luque Escalona, como “Mrs. Chanchullo” por Anolan Ponce y “La Reyecita” por mí) ha resultado intocable a pesar de todos las cosas oscuras en las que ha estado involucrada.
Por todo lo anterior, no voy a votar demócrata. Además, ¿qué les debemos los cubanos americanos a los demócratas? Primero, la traición de Kennedy en Playa Girón, que si hubiera dado la ayuda que prometió nos hubiéramos ahorrado tanto dolor, tantas muertos y hasta la destrucción de nuestra hermosa y amada patria que aun los Castros no habían consumado. Después la orden de Clinton de la sacar de casa de sus abuelos a punta de ametralladoras al niño Elián, cuya madre murió por traerlo a un país libre para entregárselo al padre que se lo llevó a Cuba donde le lavaron el cerebro y lo convirtieron en una cacatúa repitiendo las consignas del sistema: “ Seremos como el Che” etc. Y por último, la más cruel de las leyes, también firmada por Clinton, de pies secos pies mojados, que a los que arriesgan sus vidas lanzándose al mar en busca de libertad los devuelven al infierno de donde trataron de escapar, para allí ser castigados sin piedad.
Yo deseo la recuperación de los principios morales y religiosos que hicieron grande esta nación y también ver rescatado el respeto internacional que tradicionalmente tenían los Estados Unidos de América y que se ha perdido. Por eso no quiero que en la señora Clinton se prolongue una continuidad del señor Obama.
A los votantes indecisos y temerosos les recuerdo que no estamos en una dictadura en la que gobierna un solo hombre. Existe un Congreso y una Cámara de Representantes, fuertes instituciones que controlan el poder, se rigen por la opinión pública y pueden ponerle camisa de fuerza a cualquier loco que pierda la chaveta. Además, Trump no alardea de “político”, él se va a dejar asesorar. La otra, como siempre, va a hacer “lo que le salga”, que corrientemente no ha sido muy bueno que digamos. En todo caso, Donald Trump es una incógnita y en toda incógnita caben esperanzas. Mientras que de Hillary ya todo lo sabemos, no hay nada que descubrir. Fría, calculadora, mentirosa, arrogante, arrastrada por una ambición desmedida que no la detiene ante nada. Una certeza aterradora.
http://atrancalimpia.blogspot.com/2016/10/voy-votar-por-donald-trump-delia-fiallo.html