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viernes, 4 de febrero de 2011

Hoy no estoy para romperme la cabeza...

Hoy no estoy para angustias, ni para romperme la cabeza tratando de descifrar por qué los cubanos no hemos podido o no hemos querido tumbar a los Castro. Llevo meses, años, tratando de responderme estas preguntas.
¿No queremos o no podemos?
¿Será que nos ha fallado la voluntad?
¿Será por falta de unidad?
¿Será porque Estados Unidos secretamente ayuda y se entiende con la mafia de La Habana porque le conviene que se mantenga dominando a Cuba y exportando el castrocomunismo por toda América Latina?
No sé que es lo que pasa, ni por qué la desidia se ha entronizado en mi patria.
Medio millón de desempleados a la calle a "inventar" cómo sobrevivir con el cuentapropismo autorizado por Raúl, manipulado por la burocracia y mal encaminado por falta de suministros y de otras cosas más...
El Norte de Africa bulle exigiendo cambios. Los gobernantes ceden a los reclamos. Ya el de Tunez escapó, otros ceden un poco y cambian las leyes. En Egipto las cosas empeoran por momentos. Bien sabemos que de lo que allí ocurra depende el futuro del Medio Oriente y de Occidente.
Los pueblos luchan en contra de las tiranías sin que nadie les pague para ello.
Cuando el grito de uno se hace el grito de todos, los tiranos tiemblan porque saben que sus cabezas peligran, pero en Cuba los gritos andan escondidos detrás de las fachadas, se escuchan como rumores, sin fuerzas, sin voluntad...
Dije que no estoy para romperme la cabeza.
Mejor me pongo a escuchar a Nana Mouskouri interpretando
Habanera - "Carmen",de Bizet.
Te invito a compartirla mientras el nudo que llevo en la garganta se esconde en mi agonía.